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Una ética integral: diálogo entre Mozi y
Epícteto.
En este artículo
buscaremos integrar dos filosofías con enfoques distintos, con el objetivo de
construir una filosofía moral completa: el Moísmo y el Estoicismo. Para ello
recurriremos a dos de sus exponentes más influyentes, Mozi y Epícteto, a fin de
ilustrar cómo puede enlazarse el carácter estoico con el énfasis en la utilidad
social y el amor universal propio del Moísmo.
En primer lugar,
conviene señalar las obras que utilizaremos como referencia principal: El Mozi
y las Disertaciones de Epícteto (compiladas por Arriano), además de otros
textos que nos permitirán matizar el análisis. No nos limitaremos estrictamente
al Estoicismo y al Moísmo: incorporaremos también, aunque de forma secundaria,
elementos de otras tradiciones filosóficas.
¿Por qué elegir
estas tradiciones como marco principal?
El Estoicismo
propone un modo de vida centrado en la ausencia de pasiones, la
imperturbabilidad y la libertad interior; mientras que el Moísmo plantea una vida
orientada al amor universal, la utilidad práctica y el beneficio social. Ambos
enfoques resultan complementarios: uno se orienta al yo, el otro a lo social.
Al unirlos, integramos el carácter indomable con la preocupación por el bien
común, el buen juicio libre de pasiones con la lógica moral, y el fin estoico
de vivir conforme a la naturaleza (la virtud) con el fin moísta de promover el
orden social, la prosperidad y el bienestar de la población. De esta síntesis
surge lo que llamaremos ÁiLogos (愛-λόγος): una doctrina que no solo integra
lo mejor del Moísmo y el Estoicismo, sino que amplifica y despliega al máximo
su potencial moral, ofreciendo un marco ético equilibrado entre la excelencia
personal y la justicia colectiva.
El Moísmo
1.
Breve biografía de Mozi:
No existe un
registro completo ni autobiografico de la vida de Mozi. Lo que sabemos de él lo
encontramos a partir de menciones en pensadores rivales (Xunzi, Mengzi, etc),
como también partes breves dentro del “史记”(Shǐjì) de Sima Qian. En el
Shǐjì se relata que tuvo centenares de discípulos y que eran excelentes
defensores. En palabras del historiador:
“Mozi, de Song, fue un gran defensor de la frugalidad y de
la defensa militar. Algunos dicen que fue contemporáneo de Confucio, otros que
vino después. Fue famoso por refutar las máquinas de asedio de Gongshu Ban
(Luban), demostrando la fuerza de sus discípulos en la defensa. Su escuela
tenía centenares de seguidores, comprometidos en la austeridad y en el amor
universal (兼爱).” (Registros del Gran Historiador,
Rollo 74: Biografías de Mencio y Xunzi)
En el “Wenzi”, atribuido a Laozi, se le elogia junto a otros
pensadores y personajes históricos, como alguien que priorizaba el beneficio
colectivo por encima de intereses personales.
Así, dice el Wenzi:
“ […] Mo-tzu nunca permanecía suficiente tiempo para
calentar su asiento. Estas personas no trabajaron por ansia de dinero o de
posición social; querían trabajar por el desarrollo de aquello que aprovechase
al mundo y la eliminación de lo que era perjudicial para la gente” (Wenzi,
capítulo 125).
Este texto último del que hacemos mención, aborbió parte de
la filosofía moral moísta, lo cual tocaremos en capítulos posteriores. Esto
demuestra que las ideas de Mozi influenciaron al Taoísmo sincretico y al Confucianismo
de la dinastía Han.
2.
El amor universal.
Concepto: Explicación y etimología.
El amor
universal, concepto central de la filosofía moral de Mozi, se compone de los
caracteres “兼 (jiān)” que significa amplitud o simultaneamente, y “愛 (ài)”
que significa afecto o amor, término que no se limita al amor romántico, ambos
caracteres juntos significan amor universal (兼愛). Cuando Mozi habla de
amor universal, se refiere a que las personas se amen mutuamente (xiāng’ài,
相愛), es
decir, que se amen como a ellas mismas.
No amarse mutuamente
(不相愛) incluye, no solo un estrato familiar (padre-hijo), sino que también se
extiende a las relaciones políticas, sociales y estatales. En ese sentido, el
ladrón considera su propia casa, no las demás, por ello roba para su propio
beneficio (自利):
“Si se
considerara la casa de otro como la propia casa, ¿quién robaría? Si se
considerara el cuerpo de otro como el propio cuerpo, ¿quién saquearía? Por eso,
los ladrones y bandidos desaparecerían.”
(Amor universal I)
El príncipe
considera solo su país, sin considerar el país vecino, y por ello ataca al país
vecino:
“Cada príncipe
ama su propio país y no ama el país ajeno, por eso atacan el país ajeno para
beneficiar su propio país.” (Amor universal I).
Esto acerca a la
filosofía de Mozi a un Punto de Vista Universal. No se limita el
amor a nosotros mismos, a nuestros allegados o al núcleo familiar, sino que se
extiende a todos los estratos sociales, incluyendo la consideración entre países.
En esto radica la igualdad moísta, no se ama con discriminación
(sólo a los nuestros) sino a los otros de forma igualitaria.
Mozi recurre a
ejemplos históricos de líderes que practicaron el amor universal (兼愛)
mediante formas útiles, lo que demuestra que su doctrina no es utópica, como
comúnmente se piensa. Los reyes Yu, Wen y Wu ilustran que el amor universal
puede traducirse en políticas y conductas que benefician al pueblo. En
particular, llevaron a cabo acciones como:
·
Gestión
hidráulica y beneficio social.
·
Justicia
social y protección.
·
Protección
y mantenimiento del orden.
Dice Mozi: “En la
antigüedad, Yu gobernó el mundo, al oeste creó el canal del río Xi, para drenar
el agua de Sun Huang; al norte construyó defensas en Yuan Luo, dirigió el agua
hacia las residencias posteriores, y los conductos de la piscina Hu, creó un canal
llamado Di Zhu, y otro llamado Long Men, para beneficiar a los pueblos de Yan,
Dai, Hu, He y los habitantes del río Xi…” (Amor universal II).
Esto significa
que el amor universal no se traduce solamente en una consideración igualitaria,
sino en proyectos, políticas y acciones que beneficien a la población en su
conjunto. Por ello se resalta la gestión hidráulica y la justicia social, son
expresiones de reyes que creían en el amor universal. Así, demostramos que el
amor universal de Mozi es aplicable incluso hoy en día.
Mozi también
establece cuales son las acciones concretas que derivan del amor o benevolencia
(仁). El filósofo se basa en tres condiciones necesarias para que se considere
que un gobernante está enraizado en el amor, estás son las siguientes:
·
Incremento
en la población (!).
·
Aumento
de riqueza.
·
Restablecimiento
del orden.
Así, menciona
Mozi:
“Si el mundo está pobre, trabajar para enriquecerlo; si su
población es demasiado escasa, procurar acrecentarla; si andan revueltas las
gentes, procurar restablecer el orden. Y todo esto hasta donde lleguen las
fuerzas, las riquezas y los talentos, sin querer ahorrar fuerzas, ni ocultar
riquezas o recursos con los que puede ayudar al mundo. Aplicarse, de esta
manera, a estas cosas es la verdadera regla del amor al mundo.” (Moderar gastos
en los funerales)
En la edad moderna, muchos especialistas interpretan este
pasaje de forma errónea, como si Mozi quisiera que la sociedad crezca de forma
infinita. Lejos de la realidad, el filósofo sólo considera necesario que
aumente la población si es que es baja. Si se aplicará hoy en día el principio
de amor universal (兼愛) de Mozi, teniendo en cuenta la sobrepoblación y el
contexto social, el “aumento de población”, quedaría desfasado sí, pero es
porque los tiempos han cambiado. Si el filósofo existiera en al actualidad, no
lo aprobaría, porque la sociedad actual no es baja, se alberga a más de 1
millón de personas solo en una ciudad o distrito.
¿En qué se basa y se sustenta Mozi? En lo siguiente:
“Si la población es poco numerosa, también serán poco
numerosas y pobres sus fortificaciones de murallas, antemuros y fosas.”
(Moderar gastos en los funerales)
Por ello, intentar decir que la ética de Mozi es
impracticable en la actualidad por este motivo, es errónea. La interpretación
debe tener sustento, no solo a partir de un capítulo del filósofo, sino de toda
su obra en general. Mozi, usa un criterio condicional, no defendería aumentar
la población, si ya es lo suficientemente numerosa para protegerse y cuidarse
mutuamente.
El origen del caos.
De acuerdo a
Mozi, la causa del caos o desorden (亂) está en no amarse mutuamente. La falta
de amor en las relaciones familiares, políticas, sociales y estatales provoca
desorden.
“Debe examinarse
de dónde surge el caos. Surge de no
amarse mutuamente.” (Amor universal I)
El filósofo,
señala lo siguiente como parte del daño (害):
·
Familias
que se destruyen mutuamente.
·
Personas
que se perjudican mutuamente.
·
Gobernantes y ministros no benevolentes ni leales.
·
Padres
e hijos no afectuosos ni respetuosos.
·
Hermanos
que no están en armonía.
Por lo tanto,
Mozi, relaciona la falta de amor (不愛) y el desorden (亂) y relaciona el amor
mutuo (相愛) con el orden (治):
“Si en el mundo
se practicara el amor mutuo, los países no se atacarían entre sí, las familias
no se perturbarían mutuamente, no habría ladrones ni bandidos, los soberanos y
sus ministros y los padres y sus hijos todos serían capaces de ser respetuosos
y afectuosos, si esto fuera así, entonces el mundo estaría en orden.” (Amor
universal I)
EL criterio de
valoración moral que utiliza Mozi es el orden (治). Si hay amor mutuo hay
orden, si hay falta de amor hay desorden. Esto pone a la filosofía moísta como
una ética consecuencialista: La práctica del amor mutuo trae como resultado
orden al mundo. El orden (治) al que se refiere Mozi es tangible: es la
ausencia de guerras, desconfianza, conflictos y daños. Lo cual alberga todos
los estratos en un País: familiar, social, político y estatal. El filósofo
expresa que todas las desgracias (禍) y odios (怨) del mundo se evitarían
si hubiera amor mutuo (相愛). Así, para la reforma social es necesario el
amor universal.
“Todas las
calamidades, usurpaciones, rencores y odios del mundo pueden ser evitadas si surgen
del amor mutuo.” (Amor universal II).
Mozi relaciona
también la unión con el beneficio colectivo, la desunión con el gran daño. Hace
incapié en su argumento moral los beneficios (利) del amor mutuo.
“El hombre bueno
y caritativo, en cuanto hace, indefectiblemente se aplica a buscar y promover
el bien del mundo y a erradicar él mal de mundo. Tenemos que del manantial de
la unión nos dimanan enormes beneficios para el mundo y del manantial de
la división nos dimanan enormes males para el mundo.” (Amor universal
III)
Así, Mozi separa
dos resultados tangibles de la unión y de la división.
·
Beneficio
del mundo (天下之利). → Resultado de la unión (amor universal).
·
Mal
del mundo (天下之害). → Resultado de la división.
Sintetizando el beneficio y perjuicio con el orden y desorden:
·
Beneficio
del mundo (天下之利). → Orden. (治)
·
Mal
del mundo (天下之害). → Desorden o caos. (亂)
Además, la ética
moísta también se funda en una ley de efecto social tangible, después del amor
universal (jiān ài) le sigue el provecho o beneficio recíproco (交相利):
«Quien ama es
también amado y quien odia es también odiado.» (Amor universal III).
La práctica del amor mutuo es inevitable.
Mo Zi desarrolla dos argumentos clave para defender la
superioridad del principio de unión sobre la desunión, ambos basados en un
razonamiento práctico coherente con la acción moral.
De forma clara y dialéctica, explica que las personas que
sostienen (執) la división (別) indudablemente confiarán en la
persona que sostiene (執) la unión (兼). Se
explica, pues, que un amigo que ama no solo a su familia, sino también a la
familia de su amigo, se le confiará la familia del amigo que sostiene la
desunión (別), estableciendo una contradicción entre la predica y la
acción, demostrando que la unión es necesaria.
El primer argumento presenta un caso hipotético: un rey debe
enviar un embajador a otro estado y, durante su ausencia, confiar el cuidado de
su familia a alguien. Tiene dos opciones: una persona que defiende la unión y
otra que sostiene la división. Mo Zi afirma, con ironía y firmeza:
“Yo creo que, en una situación tal, no habría en el mundo
hombre tan necio ni mujer tan insensata que, por más que hayan reprobado antes
la doctrina de la unión, no confiaran sin dudar al que defiende que la unión es
buena. Hablarán contra la unión, pero elegirán luego al que la propugna,
contradiciendo sus palabras con su conducta.” (Amor universal III).
El segundo argumento traslada la reflexión al plano
político: ¿a quién elegiríamos como gobernante, a alguien que promueve la unión
o a alguien que defiende la desunión? Según Mo Zi, la respuesta es la misma:
ante una decisión real que afecta al bienestar colectivo, nadie razonable
optaría por un líder que fomente la división.
El amor moísta en comparación con el amor confuciano.
El Moísmo se distingue del Confucianismo, no solo por el
claro rechazo de Mozi al enfoque ritualista de Confucio, sino también por su
idea de amor o benevolencia. Mozi sí ve necesario que se ame a los padres de
los otros como a nuestros propios padres, pero tal acción, tiene una lógica
intrínsica: amando a los padres de otros, los hijos de ellos amarán a nuestros
padres. Esto claramente basado en el principio que se dilucidó anteriormente:
el beneficio recíproco (交相利). Esto es algo que el
Confucianismo no aprobaría, dado que, la benevolencia se debe de practicar
primero entre nuestros parientes más cercanos o padres.
“Si yo, antes, he amado y hecho bien a los padres de otros,
estos me corresponderán amando y haciendo bien a los míos. ¿Acaso conseguiré
mejor que otros me correspondan amando y haciendo bien a mis padres,
aborreciendo y maltratando yo a los suyos? Ciertamente, los otros me
corresponderán amando y haciendo bien a mis padres si, antes, yo he amado y
hecho bien a los suyos. Según esto, no puede subsistir la piedad filial sin una
reciprocidad de amor a los padres de otros. Los que no practican primero la
piedad filial con los padres de otros pensarán que tal piedad es estúpida y que
no se la puede tener por recta.” (Amor universal III)
Añadamos una ligera matiz, esto del beneficio recíproco (交相利)
que propone Mozi puede sonar como a un amor con fines egoístas, no obstante,
recordemos que la finalidad principal que propone el filósofo es la de
establecer un orden social: erradicando los males del mundo.
3.
Dimensión psicológica en Mozi.
En uno de los pasajes más curiosos y reveladores del Mozi,
el filósofo establece una serie de condiciones para ser sabio o alcanzar la
santidad, lo cual incluye un marco emocional. Por ello, en el filósofo chino
también encontramos una psicología moral, pero no es simplemente la ausencia de
emociones, sino su distanciamiento de la vida moral, reemplazando las emociones
por principios éticos como la benevolencia y la justicia. Esto añade una
dimensión psicológica a la ética moísta: El sabio no solo se encarga de ser
justo y benevolente.
El Maestro Mozi dijo: “Es necesario eliminar las seis
desviaciones. Cuando estés en silencio, reflexiona; cuando hables, enseña;
cuando actúes, cumple tus deberes. Si estas tres funciones se ejercen
correctamente, se puede llegar a ser un sabio. Es necesario apartarse de la
alegría de la ira, del placer, de la tristeza y del amor, y en su lugar aplicar
la benevolencia y la justicia. Las manos, pies, boca, nariz y oídos deben
dedicarse a la práctica de la justicia (從事於義); así se puede llegar
a ser un sabio.” (Mozi, libro 12, Estima de la Justicia)
Podemos considerar que Mozi es más exigente moralmente que
otros filósofos de la época, especialmente del Confucianismo, que buscaba una
armonía o equilibrio en las emociones, a través de la música o el ritual. El
Maestro Mo, a diferencia de los letrados, propone la redirección hacia la
benevolencia (仁) y la justicia (義). El filósofo prefiere reemplazar la
alegría, el placer, la ira y demás afecciones por principios éticos.
Se usa el término “去 (qù)”, que
significa apartarse, irse o alejarse. Hago
énfasis de esto, ya que en traducciones modernas se suele interpretar este
carácter como “supresión” o “eliminación”. Esto es errado si nos basamos en el
Shuōwén Jiězì (说文解字), que lo traduce como la
separación o contrariedad entre personas. Cómo vemos se acerca más a
“alejarse”.
Cito textualmente:
去 (carácter): “Separarse o contrariar
a otras personas” (去部)
Por lo cual, Mozi no indica eliminar las emociones, cómo
comúnmente se interpreta en este pasaje, sino simplemente alejarse de ellas. La
acción moral, no debe estar influida por emociones, incluso si son positivas
(como la alegría, el amor o el plac vcer), sino por principios éticos: la
benevolencia y la justicia. Esto acerca a Mozi a los postulados kantianos. Para
Emmanuel Kant, célebre filósofo prusiano y creador del Deontologismo, no
importa si la persona está motivada por emociones o sentimientos sociales en la
realización de la acción moral; siempre que cumpla con su deber y con la ley
moral. Cito textualmente:
“Un hombre a quien la naturaleza haya puesto en el corazón
poca simpatía; un hombre que, siendo, por lo demás, honrado, fuese de
temperamento frío e indiferente a los dolores ajenos. (…) ¿No encontraría, sin
embargo, en sí mismo cierto germen capaz de darle un valor mucho más alto que
el que pueda derivarse de un temperamento bueno?” (FMC, capítulo 1).
Resumiendo, este fragmento señala lo siguiente:
·
Alejarse de emociones como ira, placer, tristeza
y amor.
·
Aplicar la benevolencia y justicia, apartandonos
de las emociones.
·
Convertir al hombre en un instrumento moral en
función de la justicia.
·
Juntando estas característas es cómo se puede
ser sabio.
Pero, ¿por qué Mozi pensaría algo así? Si uno guía su vida
moral en el amor extremo, esto puede conllevar a perdonar al agresor y caer en
la pasividad, lo cual es algo que critica Mozi de los letrados de su época: defienden
del bandido, pero dejan huir al agresor, sin combatir la raiz del problema.
Además, también puede conllevar a amar de forma parcial, sin considerar a las
demás personas. Si uno guía su vida moral en la tristeza, tendrían duelos
prolongados, lo que Mozi critica también de Confucio: llevar 3 años en duelo,
puede hacer que se descuiden los oficios del país. Si uno guía su vida moral en
la alegría o el placer, sería inmoderado, caería en el lujo y los excesos. Si
uno guía su vida moral en la ira, se llegaría a atacar países vecinos (en caso
de gobernantes), desproteger a las personas o caer en la violencia
injustificada.
Mozi comparte con Xunzi la idea de que los sentimientos
humanos son inevitables. Mientras Xunzi afirma que “la naturaleza del hombre es
mala”, Mozi podría decir: “la naturaleza del hombre tiene emociones”. Ambos
coinciden en que que las emociones y deseos inherentes no deben guiar la
moralidad; la diferencia es que Xunzi busca transformarlas a través de la
educación y los ritos culturales, mientras Mozi apela a principios éticos
universales.
4.
Condena de la guerra ofensiva.
Escala en los delitos
De acuerdo a
Mozi, la guerra ofensiva, es peor que el robo o el asesinato común, estos
últimos son crímenes menores, no comparables a un hecho bélico. La guerra
ofensiva es un crímen mayor, ya que se asesinan a cientos de personas. El
filósofo critica principalmente a los reyes que desaciertan, en desaprobar las
injusticias (不義) leves y aprobar las graves, es decir las guerras ofensivas. Esto refuerza
la idea de un proto-utilitarismo en Mozi, pues la gravedad del crímen se mide
en base a la cantidad de personas afectadas y en el perjuicio en conjunto.
“Asesinar a uno
se califica de injusticia e, indefectiblemente, se castiga con la muerte. Según
esto, matar a diez será crimen diez veces mayor y merecerá ser castigado con
diez penas capitales. Asesinar a cien será injusticia cien veces más grave y
merecerá cien penas capitales. Esto lo saben muy bien todos los reyes del mundo
y lo condenan calificándolo de injusticia. Ahora bien, al tratarse de una
injusticia mucho mayor, la de atacar a otro estado, no lo reconocen por malo,
sino que lo elogian y lo juzgan acción justa. En verdad, ignoran ser una
injusticia y escriben sus hazañas guerreras en memoria para las generaciones
futuras.” (Condena a guerra ofensiva I)
Los delitos en
Mozi, se miden por la gravedad causada a a la otra persona:
“Cuanto el daño causado al prójimo es mayor, la falta de
caridad con él es más grave y el delito mayor.” (Condena a guerra ofensiva I)
La injusticia (不義) en
este texto en particular, Mozi parece definirla como la acción por parte del
agente moral que causa daño a la víctima moral. El filósofo no dice “robar,
matar o injuriar es malo, porque es incorrecto” de forma normativa como lo
haría una religión, hace una escala de acuerdo al daño ocasionado. Cuanto mayor
es el daño causado (虧) mayor es la gravedad del delito. Podríamos hacer
una escala de la siguiente forma:
·
Robar
frutas en un huerto (入人園圃竊桃李)
o Ejemplo:
una persona (一人)
toma duraznos o ciruelas (桃李) de otro.
o Gravedad:
menor, injusticia básica (非之).
o Castigo:
castigado por los gobernantes (罰之).
·
Apropiarse
de animales domésticos pequeños (攘人犬豕雞豚者)
o Ejemplo:
perros, cerdos, pollos, lechones.
o Gravedad:
mayor que robar frutas (其不義又甚), porque el daño causado a otros
es mayor (以其虧人愈多).
o Castigo:
más severo proporcionalmente (罪益厚).
·
Robar
animales grandes o propiedades valiosas (入人欄廄取人馬牛)
o Ejemplo:
caballos, bueyes en un establo (欄廄).
o Gravedad:
más grave que robar animales pequeños (其不仁義又甚),
daño mayor a los afectados.
·
Matar
personas inocentes o despojarlas de armas y vestimenta (殺不辜人, 扡其衣裘, 取戈劍者)
o Ejemplo:
asesinato, robo de ropa, lanzas o espadas.
o Gravedad:
máxima, injusticia extrema (其不義又甚, 苟虧人愈多,其不仁茲甚矣).
o Castigo: la
pena más severa proporcional al daño causado (罪益厚).
Definición
moísta (posible) de Injusticia: Perjuicio o daño a la víctima moral.
Formulación
moísta: Mayor daño = Mayor injusticia.
Por
ello menciona Mozi: “Yo amo la felicidad y aborrezco la desgracia y la
desdicha. (…) En el mundo, con la justicia florece la vida y con la injusticia
viene la muerte. Con la justicia, prospera la riqueza y con la injusticia la
pobreza. Con la justicia, hay orden y paz, con la injusticia reina el
desorden.” (Voluntad del Cielo I)
Los costes en una guerra
Mozi, no es un
filósofo que centra su argumentación meramente en conceptos abstractos, si bien
sus ideas están enraizadas en la justicia, amor y otras virtudes hay argumentos
practicos para respaldar su posición. El filósofo las usará si así logra omitir
la acción que cause perjuicio al mundo. Esto lo encontramos no solo en su obra,
sino en su biografía.
De acuerdo al
filósofo, los costos en una guerra son elevados, citandolo textualmente:
“Numerosos los
gastos inmensos que trae una guerra. Varas de bambú y plumas para fabricar
flechas, tiendas de campaña, corazas, escudos grandes y pequeños, astas de
lanzas que se llevan y no vuelven muchísimas por haber sido rotas o podridas.”
(Condena de la guerra ofensiva II)
Además de los
costes en reclutación de personal mitilitar, las caminatas arduas, las pérdidas
innumerables y hambruna que se podría sufrir, súmandole a esto las condiciones
ambientales a las que podrían estar sujetos los soldados. En general, Mozi
describe a la guerra no solo como moralmente reprobable, sino excesivamente
costosa, lo cual también sintoniza con su ideal de moderación y morigeracion de
gastos, que hace incluso en su objeción a los ritos.
Se puede objetar,
en contra de la política de Mozi, que se ganan territorios y tierras en una
guerra, pero, ¿por qué ambicionar lo qué uno ya tenía de sobra? Se sacrifican
hombres para ganar más territorios, para que al final tengamos aun más escasez
de hombres, es decir, tirar aquello de lo que uno estaba escazo para aumentar
lo que a uno le sobraba, ¿no sería absurdo?
Así, Mozi,
considera que la guerra consume la materia del pueblo.
“Si, además,
contamos los grandes gastos que suponen esas guerras, veremos que ellas
destruyen en su raíz la vida de los pueblos al consumir inmensas riquezas del
pueblo. Esto, de ninguna manera, conviene con el bien o provecho de los
hombres.” (Condena de la guerra ofensiva III)
Las políticas en aras de la destruccion
Mozi, utilizo
varios ejemplos históricos para demostrar que la guerra no solo acarrea
desgracia al país atacado, sino también al país que causa el perjuicio. Utilizo
ejemplos como Ho Lú de Wu que entrenó a sus soldados por 7 años, y a pesar de
eso no pudo ganar. También , y en especial mención, a Chih Pe, quien, pese a a
la gran extensión e innumerables soldados, pereció.
Así, dice Mozi:
“Abrieron las puertas, interceptaron los caminos, pusieron
en armas a sus huestes. Han y Wei le atacaron por fuera y Chao por dentro y le
infligieron una gran derrota a Chih Pe.” (Condena de la guerra ofensiva II)
Esto recuerda, particularmente a un fragmento del texto
Wenzi:
“Quienes
practican políticas en aras de la supervivencia sobrevivirán sin duda aunque
sean pequeños; quienes practican políticas que fomentan la destrucción
perecerán sin duda aunque sean grandes.” (Wenzi, capítulo 143)
Además, también Mozi considera la guerra ofensiva como
inútil y centrarse en ella, solo hace que se descuiden cosas de vital
importancia en el Gobierno:
“Durante todo este tiempo, los superiores no tendrán tiempo
para sus audiencias y asuntos de gobierno, los administradores no tendrán
tiempo para cuidar de sus almacenes estatales, los labradores no tendrán tiempo
para ocuparse en sus labrantíos, las mujeres no tendrán tiempo para sus hitados
y telares.” (Condena de la guerra
ofensiva III)
No mal entendamos la política de Mozi, no se trata de un
pacifismo ingenuo o pasivo. Si se trata de la defensa a Estados Indefensos,
Mozi no sólo aprueba ello, sino que considera que es la norma que deben de
seguir los grandes Estados:
“Si, pues, se pudiera instaurar entre todos una sólida
confianza, los señores feudales de aquellos estados, que gozan ya de bienestar
y paz, deplorarían la injusticia de los grandes estados y salvarían a los
estados pequeños y débiles que fueron atacados por los estados poderosos. Y si
un estado pequeño tuviera sus murallas y antemuros sin terminar o en mal estado,
indefectiblemente, le ayudarían a completarlos o repararlos. Si los vieran
andar escasos de tejidos o cereales, se los llevarían.” (Condena de la guerra ofensiva III)
Luego, refleja
nuevamente la idea de beneficio recíproco:
“A quien así socorre en los apuros y ayuda a restablecer la
paz y seguridad, ciertamente, los pueblos se le entregarán de buena gana.” (Condena de la guerra ofensiva III)
En ese sentido,
no se tendrá incluso enemigos, lo cual puede parecer útopico, pero la lógica
interna en la filosofía moísta afima que es posible lograrlo. Asimismo, nuevamente se resalta la idea de
beneficio colectivo, acercandose a ideas proto-utilitaristas.
“De esta manera, no tendrán enemigos en el mundo y los
beneficios serán incalculables para todos.” (Condena de la guerra ofensiva III)
5.
El sabio moísta.
El sabio moísta,
que propuso Mozi, no es inalcanzable, pero sí sumamente exigente, de hecho más
exigente que un sabio confuciano o un caballero (junzi) dentro del
Confucianismo. Dentro de su obra hay pasajes donde establece condiciones para
ser sabio (shengren), de forma clara y concisa. Podríamos definirlo como el que
tiene control absoluto de sus emociones (alegría, ira, placer, tristeza, amor
desordenado), siendo capaz de alejarse de ellas (去) y centrarse en
principios éticos como benevolencia y justicia. Además ser capaz de tener:
·
Reflexión
constante.
·
Enseñanza
sabia.
·
Acción
correcta.
·
Ser un
instrumento moral al servicio de la justicia, tal como Mozi lo fue en vida,
mostrando con su ejemplo el camino que debe seguir el sabio.
Como afirma Mozi:
“Las manos, pies, boca, nariz y oídos deben dedicarse a la
práctica de la justicia.” (Mozi, libro 12, Estima de la Justicia)
6.
Los tres criterios constantes.
Dentro de los criterios metodológicos que utiliza Mozi, hay
3 que el filósofo considera de vital importancia para evaluar una doctrina, y
resume perfectamente el marco referencial que utiliza. Mozi recurre a los
sabios antiguos como modelos morales absolutos al igual que en las demás
escuelas (Confucianismo / Taoísmo), es decir, a establecer a un argumento
histórico. También establece escuchar a la población, es decir, un argumento
empírico. Y por último, un argumento utilitarista temprano, que es verificar si
tiene beneficio para el pueblo.
·
Nota troncal (argumento histórico): Si concuerda
con los antiguos emperadores.
·
Nota fontal (argumento empírico): Si se recurre
al testimonio del pueblo.
·
Nota de utilidad (argumento utilitarista
temprano): Si es beneficioso para el pueblo.
Así, menciona el filósofo:
“Sin norma, es imposible distinguir claramente lo verdadero
y lo falso, lo bueno y lo malo. Tres son las notas manifestativas de la calidad
de una doctrina. ¿Cuáles son? Mo Ti responde: Son la nota troncal, la nota de
su origen y la nota de su utilidad. ¿Cuál es la nota troncal? Es la que se basa
en lo hecho por los antiguos santos emperadores. ¿Cuál es la nota fontal o la
de su origen? Es inquirir el testimonio de tos oídos y ojos del pueblo. ¿Cuál
es la nota de utilidad? La de constituirla como regla en la administración de
la justicia y del gobierno y ver su utilidad para el bien, así del estado, como
del pueblo. Estas son las notas o señales manifestativas.” (Contra la
existencia del hado)
7.
Las definiciones de Justicia y Amor.
Mozi resulta ser
un filósofo sumamente argumentivo, cómo podemos observar. A pesar de ello no
brindo definiciones claras de algunos conceptos centrales de su doctrina, no
obstante, a partir de sus textos podemos establecer definiciones, utilizando
también filología clásica china.
El amor o benevolencia
El amor (愛) o benevolencia (仁) en Mozi no implica solamente una “mera compasión
sentimental”, sino una consideración igualitaria a todas las personas: amar a
los demás como a uno mismo, a las casas de los vecinos como a nuestra propia
casa o al país ajeno como al propio país. Es una compasión imparcial e
indiscriminada. Lo cual se confunde en ocasiones como “poner al padre y al
extraño al mismo nivel”, esto es errado, ya que Mozi si considera importantes
las relaciones familiares, pero defiende que la exclusividad a los lazos íntimos
o cercanos lleva a la parcialidad, y por tanto al desorden. Un ejemplo concreto
que pone Mozi es los huérfanos sin padres, ¿quién se haría cargo de ellos si la
sociedad es parcial?
Menciona el filósofo:
“Mientras no hayas logrado intimar con los cercanos, no
pretendas arreglarte bien con los lejanos. Mientras no nayas logrado la
adhesión de tus parientes, no trates de relacionarte con los extraños.” (Del
Propio Perfeccionamiento)
Asimismo, en varios pasajes Mozi sí considera importante el
cuidado a los padres. Voy a colocar el que creo yo es el más importante para
fundamentar este punto:
“El varón consumado en la virtud jen (amor al hombre), en
servir a su soberano se extrema en fidelidad, en el servicio a sus padres es
piadoso, alaba al que obra el bien y censura al que falta.” (Refutacion de
los Ju o confucianistas)
Es importante no considerar las refutaciones confucianas al
Moísmo como verdades con fundamento, sin antes leer cuidadosamente las palabras
de Mozi. El cual invita a amar a los padres de otros, para que los hijos de
ellos beneficien a nuestros propios padres. No podemos dejar de mencionar que
para el filósofo el núcleo de la benevolencia se basa en el trato que se da a
los padres. El ammor igualitario no es quitar importancia a los padres. Tal cual como abre un capítulo de Política
del Amor Universal, resaltando la piedad filial como base moral:
“El amor jen es en el mundo la regla principal de conducta,
como la piedad filial lo es para sus propios padres. Ahora bien, ¿cuál es la
manera de observar la piedad filial? Respondo: Si los padres sufren pobreza,
trabajar para enriquecerlos; si en la familia los miembros son pocos, hacer que
su número aumente; si anda revuelta, pacificarla.” (Moderar gastos en los
funerales)
Mencio critica la idea de amor de Mozi indicando que es igual
a no tener padre: “Las ideas de Yang Zhu, centradas en uno mismo, equivalen a
no tener soberano; las de Mozi, con su amor universal, equivalen a no tener
padre. Sin padre ni soberano, uno es como un animal salvaje.” (Mencio, libro 6)
Esta afirmación no solo se basa en el amor igualitario del filósofo, sino
también en las diferencias de cómo se debe reacción ante el fallecimiento de
los padres, mientras los confucianos proclaman que el duelo prolongado es la
forma en que los hijos muestran amor hacia los padres. Mozi ve el duelo
prolongado como dañino para la sociedad, porque hace que las personas, por su
centralismo en el dolor, descuiden los oficios del país. Además lo menciona
junto con Yangzhu, el filósofo hedonista chino por excelencia, el extremo
ideológico de Mozi, mientras uno propone un egoísmo racional, el otro es
partidario del amor universal y el trato igualitario hacia todos los seres
humanos, encuentro que haremos más adelante.
Además, Mozi, critica guiarse por el sentamentalismo, a favor
de principios éticos universales: “[Es necesario apartarse] del amor, y
en su lugar aplicar la benevolencia y la justicia.” (Mozi,
capítulo 12, Estima de la justicia) Con esto Mozi critica que la acción moral
esté guíada por emociones como el amor.
Guiar la moral solo en “mera compasión” sentimental, puede llevar a que
se perdone al bandido y se lo deje libre, perjudicando de esa forma al pueblo,
lo cual para el filósofo es la injusticia mayor. Esto ocurre porque la virtud
moral absoluta de algunos confucianos los llevaban a pensar que solo mediante
la educación y los ritos se puede cambiar a la gente, algo impráctico para Mozi
y otros filósofos de la antigüedad. En particular, el filósofo expresa con suma
claridad su posición ante esta “pasividad” en el siguiente pasaje:
“Un general santo pone en armas al estado para erradicar de
él a los malos y castigar a los malhechores. Pero, si un general victorioso,
por conformarse a la práctica de los ju [confucianos], dijera a sus soldados:
"No persigáis al que huyere, guardad la fecha sin dispararle, prestadle
ayuda para que monte en vuestro carro", los malhechores y los causantes de
subversión quedarían con vida y los males del mundo no se erradicarían. Con
esto, este tal se constituiría en padre y madre de todos los malvados del mundo
y causante de todos sus males. Sería la injusticia más grande.” (Refutacion de
los Ju o confucianistas)
Podemos concluir que el amor moísta, no postula quitar
importancia a los lazos familiares, pero hace incapíe que la consideración sea
igualitaria con todas las personas.
La justicia
El carácter de justicia (義) que emplea el Mozi se compone de 羊 (“oveja” o “carnero”), símbolo de mansedumbre y gentileza en
la antigua China, y 我 (“yo” o “mí”),
lo que sugiere, interpretando de forma semántica el carácter, el yo (我) regulado por la mansedumbre de la oveja (羊), ya que el carácter del animal está en la parte superior. De
acuerdo al Shuōwén Jiězì (c. 從我), la justicia es la corrección o porte adecuado de la propia
persona. Mozi no brinda una definición clara de la justicia, a diferencia del
amor universal (兼愛), el cual es
descrito en su obra con el mismo nombre como amar a los demás como a uno mismo
o amar a los otros de forma igualiaria que a nuestros circulos cercanos. Sería
limitante decir que la justicia moísta es igual a la justicia confuciana sólo
porque en ambas filosofías se utiliza el mismo carácter. Es preferible partir
de las veces que Mozi emplea la palabra “justicia”, en qué ocasiones y de qué
forma lo hace, para discernir lo que significa para Mozi el término “justicia”.
Agregar también, que la justicia y el amor, son las dos virtudes centrales en
el pensamiento del filósofo, y no son de carácter personal, sino virtudes
pragmaticas y orientadas a lo social. El enfoque es hacia el bienestar
colectivo y los resultado tangibles de esas virtudes, ¿hay equiparables en
otras doctrinas o tradiciones? Sí, pero no son totalmente iguales en enfoques.
La injusticia (不義) en Mozi, se mide en términos de daño colateral. Cuanto
mayor sea el daño ocasionado, la injusticia es mayor. Así, la escala de
gravedad puede partir desde el robo, el homicidio, hasta llegar a la guerra
ofensiva. Por ello Mozi considera la guerra como la mayor injusticia, ya que el
perjuicio causado es más significativo.
Se puede resumir esto en la siguiente cita:
“Cuando el daño causado al prójimo es mayor, la falta de
caridad con él es más grave y el delito mayor.” (Condena de toda agresión
armada. I)
Por ello, la justicia, se centra en aspectos positivos y no
negativos como en la injusticia. Mientras la primera busca beneficiar al
prójimo, la segunda lo que hace es causar perjuicio al prójimo. Así,
encontramos tanto un proto-utilitarismo negativo y un proto-utilitarismo positivo
en el filósofo, lo cual podemos observar en uno de los capítulos más
rescatables del Mozi. En un pasaje del capítulo “Estima de la justicia” de
Mozi, el filósofo es cuestionado por Wu Lü. Al ser cuestionado se explica con
claridad lo que es la “justicia moísta”, la cual no consiste solamente en la
defensa o generosidad. Podemos sintetizar el pasaje de la siguiente forma:
·
Justicia como
distribución: Quien posea riquezas, que las distribuya con otros.
·
Justicia como
defensa: Quien tiene fuerzas, que las emplee en ayudar a otros.
·
Justicia como
transmisión: Recitar las enseñanzas de los antiguos emperadores.
A estos tres habría que añadir, la omisión de la realización
de la injusticia: acciones que causen prejuicio a los demás. Por ello, el
filósofo resalta el carácter preventivo del “amor universal”, en tanto que
evita injusticias. Así añadimos un cuarto modo de practicar la justicia:
·
Justicia como
omisión del daño: Evitar realizar actos que perjudiquen a los demás (不義)
Menciona el filósofo:
“¿Cómo es justo (義) un gobierno? Mo Ti responde: Siendo un estado grande y
poderoso, no ataca a estados pequeños; siendo una familia muy poderosa, no
usurpa a otra más débil. El poderoso no roba o explota al débil; el noble no
desdeña y desprecia al humilde; el listo o astuto no engaña al simple e
ignorante.” (Voluntad del Cielo I)
Así, Mozi es justo, pero como la tercer tipo de justicia. En
ese sentido, el filósofo considera que a partir de la tercer clase de justicia,
se puede impulsar las dos primeras, lo cual consecuentemente es más provechoso.
¿Por qué más provechoso? Porque Mozi considera que no tiene las capacidades
materiales ni bélicas para practicar las primeras dos, y porqué en la
realización de la tercera, se corrige la ignorancia generalizada sobre la virtud
en la población. Al no ser rico ni fuerte, puede contribuir enseñando la
justicia a las personas, lo cual hará que los que tengan riquezas, la
distribuyan con otros o los que tengan fuerza protejan a los demás.
·
Justicia como
transmisión (pedagógica) → Impulsa las demás justicias → Resultado: provecho (利, lì) en tanto que los demás contribuiran.
Así, dice Mozi:
“Así, he pensado que, aunque no me dedique a labrar los
campos para dar de comer a los hambrientos; aunque no me ponga a tejer para vestir
a los que sufren, mi contribución puede ser mayor que si me aplico a labrar las
tierras para alimentar o a tejer para vestir a las gentes. Así pues, creo que,
aunque no labre las tierras, y, aunque no haga tela, contribuyo más que si me
aplicara a esas tareas.” (El Señor de Lu)
Continúa diciendo:
“El vulgo (los peatones) del mundo conoce poco la justicia y
enseñarla será también más conducente y provechoso. ¿Por qué pues no
predicarla? Si, en el avance hacia la justicia logro apoderarme del tambor de
señales, mi justicia ¿no hará progresar más la justicia?” (El Señor de Lu)
Por ello, resumimos que hay 3 papeles funcionales en la
justicia:
·
Papel del
filósofo: transmisor de la enseñanza.
·
Papel del benefactor:
bienhechor social / defensor de la agresión.
·
Papel prudente:
La omisión de actos de perjuicio.
¿En qué me sostengo, también para hablar de papeles
funcionales en la justicia? En una pasaje del “Señor Kun Meng” Mozi, advierte a
sus discípulos que también quieren aprender tiro al blanco que un sabio no
puede aplicarse a todo. Y enfatiza, la idea de no abarcar varias cosas:
“Tampoco el más forzudo soldado de un estado puede, al mismo
tiempo, luchar con el enemigo y aplicarse a prestar ayuda a otros.” (Señor Kun
Meng)
Estas acciones practicas las podemos encontrar también en su
texto “Voluntad del Cielo”:
“[El Cielo] Quiere que quien tiene fuerza la emplee al
servicio de otros; quien posee ciencia la enseñe a otros; quien tiene riquezas
las distribuya con otros.” (La voluntad del Cielo. II)
En el texto “Únion de Ánimos y Pareceres” de Mozi menciona:
“Quienes tenían fuerza de sobra no querían emplearla para
ayudar a otros. Dejaban que se les pudrieran los géneros que les sobraban, por
no distribuirlos con los demás. Ocultaban las buenas ideas o doctrinas por no
enseñárselas a otros.” (Unión de ánimos y pareceres. I)
El filósofo critica de que no se practique las 3 clases de
justicia, a pesar de que sobre lo que se tiene. Encontramos que se utiliza el
carácter “餘 (yú)” que se podría traducir como “sobrante”, “lo que queda”,
o “excedente”. Basándonos en el diccionario clásico Shuōwén Jiězì considera que
el carácter se compone de “食” (comida) y el fonético “余” y cuyo significado es:
“餘 (carácter): significa abundante o sobrante.” (Shuōwén Jiězì, 食部)
Cómo podemos observar, Mozi no exige lo imposible. Si tienes
riqueza, distribuyela con los demás. Si tienes fuerza, empleala en defensa. Si
no tienes ninguna de las dos pero sí sabiduria, comparte enseñanzas. El
filósofo mide el valor moral en lo que es provecho para el bien común de las
gentes, pero también enfatiza la “intención moral” (amor igualitario), en tanto
que el amor es la verdadera regla principal de conducta que se debe seguir.
¿En qué me sostengo, para sostener que para Mozi lo
importante es el beneficio (利) de los hombres? En la obra “Reprueba la música”, esto se
explica claramente y resume lo que quiero decir:
“El hombre de virtud, que ama al prójimo, se aplicará a
promover el bien en el mundo y erradicar de él todos los males. Tomará como
regla de su vida hacer cuanto redunde en provecho de los hombres, cesando o
dejando lo que no reporte provecho para ellos.” (Reprueba la música)
¿En qué me sostengo, además, para afirmar que la justicia es práctica?
En uno de los pasajes del “Ken Chu”, Ch’ih T’u Yü y Hsien Tzu Shih preguntan al
maestro Mo sobre qué se precisa para ser justo. Mozi, lejos de dar una respuesta
abstracta, responde directamente a la acción concreta: practicarla, escribir y
predicar de ella, de esta forma uno es justo. El Maestro Mo, no se queda en la explicación
de conceptos al estilo de Aristóteles y Platón. Da pautas, consejos, ejemplos
históricos, formas de practicarla, enfatiza argumentos empíricos, etc.
“Obrar con justicia es lo mismo. Quienes la puedan recomendar
en sus discursos y conversaciones, la deben recomendar; los que puedan escribir
de ella, deben escribir; los que puedan practicarla, la deben practicar.” (Ken
Chu)
Así, definimos la justicia moísta como la
distribución de bienes, la defensa legítima, la transmisión de enseñanzas y la
omisión de actos injustos. ¿Cómo se relaciona con la benevolencia? De la
siguiente forma:
·
Se ama a las
demás personas como a uno mismo (benevolencia o amor universal).
·
La
benevolencia se traduce en acciones justas: beneficencia, protección, difusión
de enseñanzas (justicia).
·
La falta de
benevolencia se traduce en acciones injustas: guerra, robo, engaño, etc.
(injusticia).
Dice Mozi: “Yo amo la felicidad y aborrezco la desgracia y la
desdicha. (…) En el mundo, con la justicia florece la vida y con la injusticia
viene la muerte. Con la justicia, prospera la riqueza y con la injusticia la
pobreza. Con la justicia, hay orden y paz, con la injusticia reina el
desorden.” (Voluntad del Cielo I)
En este fragmento Mozi utiliza el carácter “福 (fú)”, que puede traducirse como felicidad, dicha o bendición.
Resalta la parte positiva del proto-utilitarismo de Mozi, haciendo incapié en
los efectos de la justicia: riqueza, orden y paz y y vida. Mientras que la
injusticia representa el carácter “禍 (huò)” y “祟 (suì)”, que
significan desastre, calamidad, infortunio, etc, y se relacionan con la
pobreza, la muerte y el desorden, lo contrario a la justicia. Sumándolo a lo
dicho anteriormente, en la justicia distributiva, prospera la riqueza, en la
justicia defensiva o preventiva, prospera la vida y el orden, en tanto que se
proteje al inocente y se evita provocar perjuicio ajeno, en la justicia
pedagógica se puede impulsar las demás. En conjunto, es una justicia con fines
provechosos, que se sostiene principalmente en el tercer criterio moísta.
En otros pasajes afirma también:
“Pues la justicia es en el mundo la cosa de más valor.”
(Estima de la justicia)
“Si, pues, el tesoro más precioso es aquel que aprovecha
mucho al pueblo y la justicia aprovecha mucho al pueblo, hemos de concluir que
la justicia es precioso tesoro.” (Ken Chu)
En este pasaje Mozi afirma que lo que genera beneficio (利, lì) al pueblo (民, mín) es la justicia, en tanto que su aplicación acrecienta
la población, sirve para que las leyes y castigos sean más ordenados y que haya
paz en el Estado. La considera un tesoro (寶), es decir algo valioso. Al inicio de “Estima de la
justicia”, además, Mozi la considera como la cosa de mayor valor en el mundo,
debido a que hay incluso sacrificio personal por la justicia. Por ello, en este
pasaje del “Ken Chu”, se observa de forma explicíta, que lo más importante es
lo que genera beneficio colectivo (利民) o beneficia al pueblo. Por lo tanto, la justicia y
beneficio están enlazados.
En síntesis, podríamos decir que la justicia moísta es la
acción y la manifestación práctica de la benevolencia, entendida como amar a
todos de forma igualitaria (intención moral). El amor no basta, se debe
traducir en actos concretos, enfatizados en beneficiar a las personas
(justicia). La benevolencia moísta es la intención universal, la justicia
moísta es su manifestación práctica. Así, enlazamos tanto la benevolencia y
justicia moísta presentes en sus textos.

La intención moral en Mozi
En la actualidad
muchos especialistas, principalmente acádemicos occidentales, consideran que la
filosofía moral de Mozi se sostiene solamente en un cálculo basado en el
beneficio colectivo (riqueza, orden, prosperidad, etc). Muchos incluso resumen
su ética diciendo: “la acción moral válida será la que generé más riqueza,
orden o incremente la población.” Cómo si el filósofo fuera un utilitarista del
siglo 5 a.c, interpretandolo bajo la óptica de la ética occidental. Es cierto,
que Mozi se adelanta en ciertos aspectos al Utilitarismo de Bentham o Mill,
pero es erróneo decir que su filosofía moral sólo se centra en méros cálculos.
Mozi también ve
relevante 3 cosas en la acción moral:
·
La
intención moral: amor universal (兼愛).
·
Alejarse
(去) de las emociones: apartarse de la alegría, placer, tristeza, ira, etc.
·
Énfasis
en principios éticos: centrarse en la justicia (義) y el amor (仁).
Esto hace a Mozi
cercano a Kant, aunque vale matizar que Mozi no establece un marco conceptual
de contenido moral a priori como Kant. Tomando en cuenta estas 3 cosas, no solo
importan los resultados tangibles de las acciones, sino también la intención
moral. En tanto que lo que precede a la
acción es la intención, y su resultado es posterior. En un pasaje del libro “El
señor de Lu”, el gobernante pregunta a Mozi, si debería de hacer heredero a su
hijo que distribuye riquezas con los demás o a su hijo que es estudioso. La
respuesta que brinda Mozi es acorde a sus plantemientos de textos como el “amor
universal”. Cito textualmente:
“Pero la esmerada
solicitud del pescador en alimentar con el cebo a los peces no es precisamente
para obsequiarlos. El cebo envenenado que se Ies propina a los ratones tampoco
es por el mucho amor que se les tenga.” (El señor de Lu)
Esto significa
que no basta decir que alguien es moral porque distribuye sus riquezas con los
demás, sino tomar en cuenta la intención moral, motivaciones y por qué lo hace.
El filósofo termina con una sentencia, que deja entrever lo que sostenemos en
este apartado:
“Yo
quisiera que el Soberano reuniera sus obras y sus motivaciones y las examinara.” (El señor de Lu)
En síntesis, el predominio por el beneficio colectivo en Mozi
es válido y es la preocupación principal en su doctrina, por ello decimos que
es un proto-utilitarista positivo y negativo. Pero, tomando en cuenta sus
textos, el filósofo también da importancia a las intenciones y motivaciones en
la acción moral. Aunque al tirano no se pondrá a hablarle sobre intenciones y
motivaciones, ya que el filósofo se adapta al interlocutor.
La justicia como sacrificio y esfuerzo constante
La justicia implica cierto “sacrificio personal”. En esto,
Mozi también demuestra adelantarse a Jhon Stuar Mill, filósofo con el cual lo
compararemos más adelante. Mill, valora el sacrificio, en tanto que maximice la
felicidad general, con un enfoque más hedonista que el de Mozi. El maestro Mo,
también valora el sacrificio, en sus textos cómo en vida demuestra esta
valoración. Además, la justicia también implica rechazo, condena, burla,
insultos y demás, pero el filósofo, lejos de dar importancia a ello, menciona
que esto solo da mayor valor al justo:
“Yo, Mo Ti, he aprendido que quien, por la virtud de la
justicia no evita el ser condenado, se hace digno de toda alabanza. Si, pues,
le has dejado por virtud, ¿por qué te apena el tener que aceptar el
calificativo de mentecato?” (Ken Chu)
En un pasaje del Mozi. Al filósofo Mo se lo cuestiona y se le
indica que su doctrina es impracticable aludiendo lo siguiente por Wu Ma Tzu:
·
“Yo no soy
capaz de amar a todos. Yo amo a los habitantes de Chou más que a los habitantes
de Yüeh, y a los habitantes de Lu más que a los habitantes de Chou y a mis
copaisanos más que a otros habitantes de Lu; y a mis familiares más que a mis copaisanos;
a mis padres más qué a otros de mis familiares; a mi propia persona mas que a
mis padres. Los tengo por más cercanos a mí mismo.”
Esto es lo que
Mozi critica, la parcialidad en el amor. Así, Wu Ma Tzu defiende un amor
parcial, natural y basado en la cercanía. Luego, Wu Ma Tzu continúa diciendo:
·
“Si
me zurran, me duele. Si zurran a otro, no lo siento tanto como cuando me zurran
a mí mismo. ¿Por qué razón voy yo a no pegar a quien me ha hecho mal y a pegar
a quien no me ha hecho mal? Así, se dan casos en que se mata a otro en provecho
propio, pero no los hay de quienes se han matado a sí mismo a beneficio de
otros.”
El filósofo,
responde con un argumento similar (superficialmente) al imperativo categórico.
Cito textualmente a Kant y su libro Fundamentación de la Metafísica de las
Costumbres:
“El imperativo
categórico es, pues, único, y es como sigue: obra sólo según una máxima tal que
puedas querer al mismo tiempo que se torno ley universal.” (FMC, capítulo 2)
Mozi, responde
que si las personas siguieran un amor parcial, sin considerar a los demás de
forma igualitaria, solo generaría que las personas al proclamar este tipo de
“justicia”, perjudiquen a los demás para su propio beneficio. Lo cual
perjudicaría también a Wu Ma Tzu. Es un ejemplo práctico de cómo la doctrina de
Wu Ma Tzu sería perjudicial en la práctica.
Así, dice Mozi:
“Entonces, supongamos que uno proclama su justicia y otro
quiere matarle en beneficio propio. Diez proclaman su justicia y diez quieren
matarle para propio provecho. Todo el mundo proclama su justicia y todo el
mundo quiere matarle para propio provecho.”
(Ken Chu)
Por lo que Mozi,
declara que el amor universal es en la medida posible, lo único que al actuar
basándose en él, aseguraría que las personas no se dañen. Por ello consitituye
un beneficio (利, lì), porque es lo que en la practica, devulve al
mundo el orden y la paz. Es un proto-imperativo catégorico, en tanto que el
filósofo señala que al actuar así (en base al amor parcial) no sería bueno en
una escala universal, mientras que al basarse en el amor imparcial, sería
beneficioso.

8.
Política en Mozi.
Ética del gobernante
El gobernante en
Mozi no es un agente pasivo en el país. La ética del gobernante de compone de
las dimensiones morales de Mozi: amor, justicia y moderación. El gobernante
debía promover el “amor universal”, no solo mediante palabras, sino a través de
acciones, cómo las que describimos anteriormente (justicia social, gestion
hidraulica, etc). Además, en esta promoción del amor, debía recompensar a las
personas que seguían esta doctrina.
El gobernante
toma como norma al Cielo (天), el cual representa la máxima moral, una entidad
superior que demuestra una conducta intachable: sin favoritismos egoístas y
siendo generoso. Esto último es lo que llama Mozi “regla” y hacer lo que la
voluntad del Cielo quiere:
“El Cielo, ciertamente, quiere que los hombres nos amemos y
nos ayudemos hadénonos bien unos a otros. No quiere que nos aborrezcamos y nos
hagamos daño unos a otros. (…) El mismo a todos ama y a todos hace bien. ¿Y
cómo sé yo que a todos ama y a todos hace bien? Porque a todos nos conserva la
existencia y a todos nos alimenta.” (Reglas)
Mozi considera que siete con las calamidades que puede
sufrir un Estado:
·
Descuido de la defensa: El rey no mantiene
murallas, fosos ni protege su propio palacio.
·
Falta de apoyo externo: Los estados vecinos
invaden y no se recibe ayuda de otros aliados.
·
Explotación inútil del pueblo y del tesoro: Se
agotan recursos y trabajo en proyectos inútiles y regalos a personas incapaces.
·
Corrupción y miedo entre funcionarios: Los
funcionarios solo buscan su beneficio, el soberano desconfía y los súbditos
actúan fuera de la patria.
·
Soberbia del soberano: El rey se cree sabio y no
consulta, ignora la defensa y no toma precauciones ante amenazas externas.
·
Deslealtad e injusticia: Los confiables son
ignorados, mientras que los infieles reciben atención.
·
Escasez y desorganización: Falta de alimentos,
hortalizas y funcionarios; imposibilidad de recompensar o castigar
adecuadamente.
(Las siete calamidades)
Además, tres cosas considera Mozi de mayor valor en un
Estado:
·
Los alimentos son su tesoro,
·
las armas son sus garras
·
y las murallas, su defensa.
(Las siete calamidades)
Mozi no se cierra respecto a las causas del bandidaje y del
robo, diciendo que se deben a la “falta de amor mutuo”, también considera los
aspectos socioeconómicos y la pobreza. La falta de alimento es resultado una
mala gestión del gobernante y de la falta de moderación:
“Utilizando su trabajo a su tiempo, mirando lo más urgente y
viviendo ellos frugalmente.” (Las siete calamidades)
Por ello, dice Mozi:
“Cuando los bienes escasean, pensarlo a tiempo; cuando los
alimentos no bastan, pensar en su consumo.” (Las siete calamidades)
Meritocracia
Mozi considera
que el medio para elegir a las personas que ocuparan un cargo público o para
premiarlas es a través de la meritocracia. Es decir, de acuerdo a las habilidades,
destrezas y virtud del aspirante. Esto se contrapone a la concepción
aristocratica de la Antigua China: no se depende de lazos sanguíneos para la
elección del funcionario público. Un enfoque similiar al del Confucianismo, que
propuso algo parecido siglos antes (pasajes del Lunyu), lo que podría indicar
que Mozi absorbió algunas ideas que consideraba moralmente correctas de su
escuela rival, pero con un enfoque diferente, más enraizado en el beneficio. Asimismo,
la baja productividad o ineficacia del funcionario, es señal de que debe ser
reemplazado.
Así, menciona
Mozi:
“Quien no es competente para el cargo que ocupa y, con todo
lo detenta, no sirve para su cargo.” (Adhesión de varones letrados)
Se debía ascender al capaz y mejor, sin importar su condición
social o económica y acortar los favoritismos que tenía el gobernante. Esto
demuestra una política adelantada a su tiempo, por lo menos más de 10 siglos,
acercándose a los sistemas de burocracia y de la ilustración.
En palabras de Mozi:
“Al competente, se le ascendía y , al incompetente, se le
degradaba. Se promovía la justicia y se cortaban favoritismos y quejas.” (De
promover a los varones mejores. I)
El gobernante, debe alejarse de las personas perversas y no
intimar con el injusto, más bien enriquecer, ennoblecer, honrar y elogiar a los
buenos letrados, sin exclusión social. De esta forma el rico, noble y pariente
del gobernante reflexionarían y se centrarían en ser justos. Los méritos son el
criterio que utiliza Mozi para considerar la beneficencia al funcionario.
Así, dice el filósofo:
“En aquellos tiempos, se jerarquizaba a los funcionarios
según el grado de su virtud. Según el cargo que detentaban, se les encomen
daban los asuntos. Y, según sus méritos, se les galardonaba.” (De promover a
los varones mejores. I)
Una de las consecuencias prácticas que utiliza Mozi, cómo
sabemos, al momento de realizar una valoración moral es a partir del orden (治).
En ese sentido, considera que promover a los mejores varones trae como
consecuencia el orden y la paz:
“Si con hombres eminentes y sabios se gobierna a los
ignorantes y a los de condición humilde, habrá orden y paz.” (De promover a los
varones mejores. II)
En síntesis se establecen dos cosas, de acuerdo al filósofo:
·
Política de promoción a los mejores.
·
Emplear los hombres según sus talentos.
Lo cual trae como resultado orden, paz y leyes justas.
Mozi también establece tres reglas de gobierno para los
buenos letrados:
·
Título de dignatario elevado. → Para el respeto
del pueblo.
·
Renta asignada cuantiosa. → Para tener crédito
ante los súbditos.
·
Órdenes decisivas. → Para que el pueblo lo tema.
Mozi indica que tener un mal gobierno traerá consecuencias
visibles:
Corrupción y abuso
de poder:
- Los
gobernantes ambiciosos y los ricos avaros no distribuyen tareas ni rentas.
- Los títulos
altos sin los recursos correspondientes no atraen a los competentes.
Fuga de talento y presencia de incompetentes:
- Los buenos
no se acercan al gobierno; en cambio, los malos y ruines dominan.
- Los premios
y castigos no estimulan el bien ni previenen el mal.
Desorden social y familiar:
- La piedad
filial y el respeto de jóvenes hacia mayores disminuyen.
- Falta de
modales en la familia y de mesura en la vida pública.
- No se hace
distinción entre hombres y mujeres en el comportamiento social.
Ineficiencia administrativa:
- Funcionarios
de almacenes estatales roban o descuidan sus funciones.
- Guardias
defensores traicionan; nadie protege al rey en peligro.
- Tribunales
imparciales no funcionan; justicia se pierde.
Desigualdad económica y fracaso de proyectos:
- La
distribución de riqueza no es equitativa.
- No se puede
planear ni ejecutar proyectos con garantía de éxito.
Mozi critica que los gobernantes encomiendan como
funcionarios a:
·
Parientes.
·
Ricachones.
·
Favoritos con belleza.
Por ello, dice Mozi:
“Lo encomiendan bien a parientes, bien a ricachones sin
méritos ni capacidad, bien a favoritos de bellas facciones. ¿Cómo saben que
estos ricachones, sin méritos algunos, y estos favoritos de bellas facciones
están dotados de sabiduría y prudencia?” (De promover a los varones mejores.
II)
De esa forma, lo
reyes promoviendo a los varones letrados, al pueblo no le faltará:
·
Alimiento.
·
Vestido.
·
Reposos.
·
Orden
y paz.
En tanto, que
promoviendo a malos varones el pueblo estará desprovisto de estas cosas
esenciales. Por ello, menciona el filósofo, resaltando la importancia del
beneficio colectivo:
“Es porque
aquellos reyes y señores feudales comprendieron bien que, promoviendo a varones
buenos y dando los cargos de gobierno a los más capacitados, no se daría el
caso de que el pueblo, tenienao hambre, no pudiera adquirir alimentos y,
teniendo frío, no pudiera adquirir vestidos, estando fatigado, no pudiera
hallar reposo y, revuelto, no pudiera gozar de orden y paz.” (De promover
a los varones mejores. II)
Unificar los puntos de vista
Mozi, al iniciar
el libro Unión de ánimos y pareceres comienza diciendo que una de las causas
del desorden (亂) es la dispersión de múltiples ideas, lo que
tiene como consecuencia el egoísmo y el daño mutuo entre las gentes. La causa
de ello, es la falta de un superior que decidiera cual sería el mejor parecer.
Por ello, Mozi menciona que una de las razones por las que surgió el gobierno
en el tiempo primitivo, es para evitar varios puntos de vista y que por
consiguiente haya desorden en el mundo. Sin un mismo parecer, solo habría maldad.
El Maestro Mo,
considera que el gobernante es el guía del pueblo:
“Lo que el
superior tenga por bueno todos lo deben tener por bueno y lo que él juzga malo todos
lo deben tener por malo.” (Unión de ánimos y pareceres. I)
La estructura de
gobierno moísta se ordena de la siguiente forma:
·
1 emparados
(máxima autoridad).
·
3
ministros para apoyar a emperador.
·
Múltiples
señores feudales para las comarcas.
·
Jefes
de catón (supervisados por señores feudales).
En base a esta
estructura, deberá haber información compartida, dada al superior:
“Si de lo bueno y
de lo malo, de que se tenga noticia, no es informado el superior, lo que el
superior juzgare bueno no podrá ser bueno y lo que el superior juzgare malo no
podrá ser malo.” (Unión de ánimos y pareceres. I)
Al igual que el
gobernante es el guía del pueblo, cada jefe de catón, elegido en base a merito de
virtud, será el guía de cada barrio, estableciendo lo bueno y lo malo. En ese
sentido, se encargará de unicar las opiniones o pareceres del catón. El rey, es
la máxima autoridad, en tanto es el que, en base a su conduca, sirve de modelo
moral al pueblo:
“Para desterrar
toda palabra o doctrina mala, hay que aprender las buenas del rey y para
desarraigar toda acción o conducta mala, hay que aprender la conducta del rey.
(…) Veremos que es el rey el único que puede unificar los pareceres del
reino. Con eso, en el reino habrá orden y paz.” (Unión de ánimos y pareceres. I)
Mozi, también
enfatiza en el uso correcto de las penas:
“La aplicación correcta de las penas es la manera de imponer el orden, pero su
uso indebido se convierte en cinco maneras de matar a la gente.” (Unión
de ánimos y pareceres. II)
Al igual que el
Legalismo, el Moísmo también considera los premios y los castigos como medios
para incentivar o impedir ciertas conductas delictivias. Aunque no se basa
totalmente en ello, hay varias partes donde Mozi considera fundamental su uso,
pero enfatiza en que la discordia entre el superior y sus súbditos solo provoca
que ambas cosas sean ineficaces:
“Discorde el
superior con sus infenores, sus remuneraciones y sus alabanzas carecen de
incentivo para obrar bien y los castigos son ineficaces para reprimir la criminalidad
y la violencia.” (Unión de ánimos y pareceres. II)
El ejemplo dado
por Mozi es el siguiente:
“Si al soberano y
a sus inferiores los divide en desacuerdo, al que el soberano le castigue, la
muchedumbre del pueblo le alabará.” (Unión de ánimos y pareceres. II)
Para que la información llegue adecuadamente al soberano y
los pobladores teman saludablemente y eviten cometer algún acto delictivo, los
jefes o mandarines debían comunicar al gobernante lo que ocurre y en caso haya
quejas o descontento, el soberano podía quitar sus causas. Así, todas las
gentes sabrán que el soberano los vigila y se abstendrán de cometer actos
delictivos. En las propias palabras de Mozi:
“De este modo,
todos los súbditos del imperio le temerán salu dablemente y temblarán y no se
atreverán a cometer ningún desmán o violencia. Dirán: El emperador ve y oye
todo como los espíritus.” (Unión de ánimos y pareceres. II)
De esa forma, los reyes y señores feudales apoyaban a la
tarea del emperador, brindando toda la información pertinente, tanto de lo
bueno y de lo malo.
“Así, podía éste
galardonar justamente a los buenos y castigar justamente a los malhechores, sin
matar nunca a un inocente y sin que ningún culpable se le escapara sin su
debido castigo. Esto era fruto de la unión de pareceres que había entre el
emperador y sus súbditos.” (Unión de ánimos y pareceres. II)
En síntesis, la unión de ánimos y pareceres asegura que la
sociedad esté en orden, de forma que el emperador y gobernantes sean guías del
pueblo y la transmisión de información de los súbditos al gobierno pueda
establecerse para aplicar eficazmente los castigos.
Moderación y evitar excesos
Mozi desde el
inicio del capítulo “Morigerar Gastos” empieza por destacar el tercer criterio
metodológico, en tanto que lo importante es la utilidad práctica.
Cito
textualmente:
“Un santo
gobernante duplica la riqueza de su estado. Y si gobierna, no un estado, sino
todo el imperio, duplica la riqueza de todo el imperio. Lo duplica, no arrebatándola
a otros, sino cercenando gastos inútiles. Sólo esto basta para multiplicar la
riqueza.” (Morigerar gastos. I)
Esto significa
que el empleo de la riqueza no debe enfocarse en lo que es únitil para
el pueblo, sino que se debe enfocar en lo provecho para el pueblo. Esto resulta
en beneficio (利). Mozi considera que es fundamental cortar los
excesos, en ese sentido estableció que se debe de hacer énfasis en lo que
permite la subsistencia del hombre, más que en la parte estética o refinada. Es
un punto de vista enraizado en la moderación y frugalidad en el gobernante. En
tanto, que para mantener el orden y la paz, era necesario tomar estas medidas. De
esa forma, el soberano enseñaba al pueblo a ser frugal, sirviendo su conducta
como modelo moral:
“Se enseñaba al
pueblo a ser moderado en toda su conducta personal. De esta manera, su gobierno
resultaba facil y la riqueza existente bastaba para su consumo.” (Cortar
excesos)
Mozi considero lo
siguiente:
·
No
subir el coste de material y trabajo si no hay provecho.
·
El
ropaje debía ajustarse al cuerpo, sin ser llamativo.
Así menciona
Mozi:
“Si, pues, los
soberanos quieren, realmente, que baya orden y paz en sus estados y detestan el
desorden y anarquía, deben comenzar por ser más moderados en la construcción de
sus patacios.” (Cortar excesos)
Además, no sólo el filósofo hace énfasis en el modelo del
gobernante, sino también en la prohibición de estas conductas hacia los pobladores
del País. Se debía de hacer incapié en las ropas, casas y armas lo que es
esencial, y no en lo estético. En ese sentido, menciona Mozi:
“Se debe prohibir en su hechura toda rareza o extravagancia.
(…) Se debe prohibir, en su construcción, toda rareza que no contribuya a esto.
(…) Prohibieron, en su fabricación, toda rareza o elegancia que no contri
buyera a que fueran ligeras, afiladas y duras para que no se quebraran.” (Morigerar gastos. I)
También dice
Mozi:
“En la fabricación de todas estas cosas, nada se haga que no
contribuya a su buen uso y rendimiento.” (Morigerar gastos. I)
Por ello, Mozi,
considera para los que se dedicaran al oficio de producción, era encargarse de
lo que era útil, y desechar lo demás que no contribuya a la utilidad. Esto se
llama reglas de moderación en los gastos:
“Ordenaron que
todos los artesanos, carreros, curtidores, alfareros, ebanistas, cada uno en su
arte, debían limitarse a lo que fuera utilidad para el pueblo.” (Morigerar
gastos. II)
Mozi, considera
que el gobernante no debía gastar los impuestos del pueblo para su beneficio
personal. En ese sentido, menciona el filósofo, de forma advertida:
“Se exigen al
pueblo contribuciones cuantiosas para gastarlas en opíparos banquetes de
exquisitos manjares de carnes de animales hervíboros, de pescados y de tortugas
asadas.” (Cortar excesos)
Resumiendo, Mozi considera que debe haber moderación en lo
siguiente:
·
Vestido.
·
Casas.
·
Comida.
·
Carros.
·
Barcos.
·
Mujeres.
De esa forma, el
pueblo aprendía a ser frugal, el gobierno no abusaba de sus súbditos y los
pobladores no pasaban frío o hambre, debido a la glotonería y despilfarro del
rey:
“Con esto, el
pueblo tiene que sufrir hambre. Los reyes fabrican así sus carros y sus barcos.
Los cortesanos los imitan. Consecuentemente, sobrevienen al pueblo el hambre y
el frío. Y, con eso, se hace vicioso y perverso. La criminalidad aumenta y los
castigos se agravan.”
Otro punto fundamental
en la filosofía moísta son la crítica a los entierros suntuosos y prolijos duelos.
Algo que Mozi pone bajo su óptica de “beneficio colectivo”, lo evalúa si:
·
Acrecienta
población.
·
Aumenta
riqueza.
·
Restablece
el orden.
Esto, más que
cumplir con estos beneficios que menciona Mozi, hace lo contrario:
·
El
gasto en en entierros suntuosos y duelos prolongado es elevado: ataúd doble, vestiduras
y joyas para el muerto y demás.
·
Al tener
largos duelos se descuidan los oficios: labradore, artesanos y mujeres no cumplirán
sus funciones.
Resultado tangible
(entierro): Se sepultan riquezas.
Resultado
tangible (duelos prolongados): Se descuidan oficios.
De acuerdo a Mozi,
el duelo se debía prolongar hasta los 3 años. Esto es algo que se menciona
varias veces en el Libro de los Ritos. Asimismo, Mozi también evalúa estas
cosas en base a si acrecienta la población:
“Si es esa, como dicen,
la regla y la guardan, como dicen, y si el ayuno y el hambre deben ser tales,
el pueblo no podrá resistir los grandes fríos del invierno, ni los grandes calores
del verano, y, necesariamente, los que enfermen y mueran tiene que ser
innumerables.” (Moderar gastos en los funerales)
En general, hacen
lo contrario:
·
Al
tener largos duelos se descuidan las relaciones entre varones y mujeres.
·
Las
personas mueren y se enferman.
Ahora bien,
¿sirve para restablecer el orden? De acuerdo a Mozi no, dado que la hambruna y
la falta de ropa va a provocar que acreciente la delincuencia:
·
Al
tener largos duelos se provoca el incremento de las malas relaciones entre los
hombres: en orden, desde el hermano menor hasta el rey habrá pedido de alimentos,
provocando desorden al final entre ministros y reyes.
Así, menciona
Mozi:
“De esta manera,
un pueblo pervertido y viciado, sin vestidos para salir de casa y sin comida en
casa, irá acumulando en sus corazones bochorno e indignación y se entregará a
la criminalidad y violencia sm que haya modo de reprimirlo. Con esto, se
multiplicarán los bandidos y malhechores y escasearán quienes puedan
restablecer el orden. Pues, el pretender orden y paz multiplicando bandidos y
malhechores y reduciendo el número de los que puedan imponer el orden es lo
mismo que mandar a uno que gire tres vueltas su cuerpo sin darle la espalda.
Imponer el orden, de esta manera, se ha de decir que es imposible.” (Moderar gastos
en los funerales)
Asimismo:
·
Al
tener decrecer la población, también serán poco fuertes sus fortificaciones.
Pero Mozi no pide
que la gente no llore a sus familiares, sino que el lamento sea excesivo. Por
ello Mozi resalta que haya una moderación en el sufrimiento en los entierros:
“Una vez
enterrado el muerto, los supervivientes no deben llorarle por mucho tiempo,
sino volver a ocuparse pronto de sus tareas y hacer cuanto puedan para ser de
provecho recíproco.” (Moderar gastos en los funerales)
Resumiendo:
·
No
enriquece.
·
No
aumenta gente.
·
No
pone orden.
·
No
produce bendición de Di.
·
No
ayuda en la defensa.
Mozi también reprueba
la música y lo hace en base al mismo criterio que con los suntuosos funerales y
largos duelos:
·
En la
inversión en la música se descuidan los oficios del país: los hombres y mujeres
no cosechan, no siembran ni hilan ni tejen. Los monarcas y señores no podrán
acudir temprano o a tiempo a las cortes, para encargarse del gobierno.
·
En la
inversión es la música se recoge contribuciones del pueblo.
·
En la
inversión es la música se puede hacer que el pueblo pase hambre, frío y estar
agotado por el trabajo. Porque el pueblo vive de su trabajo, y en la música, tiene
que encargarse de tocar instrumentos para satisfacer al rey.
No es que Mozi negará
que la música sea bella, sino que no era provechosa:
“No es, pues, porque la música dé las campanas, tambores,
violines, flautas y organillos no sea grata. (…) pero, viendo que, por una
parte, no son conformes a la práctica de los santos soberanos y, por otra, que
nada aprovechan a los pueblos, dice Mo Ti que se deben reprobar la música.” (Reprobar la música)
En síntesis, es
importante que el gobernante sea frugal y moderado en todos los aspectos.
9.
Crítica al fatalismo.
Mozi critica al
fatalismo, por sus efectos también, sigue criterios de argumentación similares a
cuando crítica la parcialidad moral, la injusticia, la música, los duelos, los funerales,
etc. Para el filósofo, al basarse en el destino, las personas reducirán todo a
ello. El más claro ejemplo es respecto a los pobres, si los pobres creen que su
destino es ser pobres, no se esforzarán en mejorar su condición económica para
salir de ella. Es en este capítulo donde Mozi menciona sus tres criterios
metodológicos: nota troncal, nota de origen y nota de utilidad.
En basea estos 3
criterios metodológicos crítica el Hado:
Nota troncal:
·
Gobernantes
virtuosos (T’ang, Wu Wang) pudieron corregir el caos dejado por Chieh y Chou,
sin que cambiara el pueblo ni la época.
Nota de origen:
·
Mozi
invita a mirar los hechos observables: cuando los gobernantes son justos y
diligentes, la gente prospera; cuando son corruptos, sobreviene el desorden.
Nota de utilidad:
·
Mozi
analiza las leyes, arengas militares y estatutos de los antiguos emperadores:
en ninguno se enseña que “la dicha no es realizable” o que “la diligencia nada
aprovecha”. Las normas suponen que la conducta puede cambiar la suerte de la
comunidad.
Además, la creencia
en el Hado es contraria al amor y la benevolencia:
“Sostener la
existencia del hado es contra la virtud jen (amor al prójimo).” (Contra la existencia
del Hado)
Las consecuencias
de esta creencia son claras:
“Responden los
que sostienen la existencia del hado que no es la bondad y mérito personal,
sino es el hado el que recompensa; como tampoco es la maldad personal la que
fija el castigo, es el hado. Con esto, en casa, no son piadosos con sus padres,
fuera, no son respetuosos y cariñosos con las personas mayóres de la vecindad.
En sus casas, no guardan comedimiento; en sus actividades, no proceden con la
debida mesura. Entre hombres y mujeres, no guardan la separación debida.
Encargados de los almacenes estatales, roban; puestos para defender las
murallas, sucumben y se rebelan. Cuando su rey se halla en dificultad, no le
defienden hasta morir. Cuando se ve precisado a expatriarse, no le acompañan.
Estos son castigados por los superiores y reprobados por el pueblo.” (Contra la
existencia del Hado)
Estas son las afirmaciones
que tienen , de acuerdo a Mozi:
“No reflexionaban
para decirse a sí mismos: tengo quedejar de ser tan ruin. Si trabajo, no
sufriré estas cosas. Indefectiblemente, decían: Mi destino es que sea yo pobre.”
(Contra la existencia del Hado)
En conclusión, la
no creencia en el hado produce orden y paz, y su creencia más bien produce
desorden y pobreza, en tanto que la gente se conforma con la condición que
tiene.
10.
Concepción metafísica.
En Mozi el Cielo (Tian) no es un Dios sobrenatural que decide
lo qué es lo correcto y lo qué no de forma rígida. El filósofo más bien lo utiliza
como un recurso para sustentar su tesis, pero cabe matizar que para él es una
entidad inteligente, que recompensa y castiga.
Así, el Cielo:
·
Ama a todos.
·
Está acorde a
la justicia. E incluso la justicia tiene origen en el Cielo.
Es más, el gobernante toma de modelo moral al Cielo, por que
sirve como figura de autoridad.
Recompensa si:
·
La persona
ama y hace bien a los demás. En tanto que uno sea generoso, defienda a los
demas y transmita sus conocimientos.
Castiga si:
·
La pesona
odia y hace mal a los demás. En tanto que se perjudique al débil.
En “Voluntad del Cielo”, Mozi además añade que hay 3 clases
de beneficio:
·
Beneficio
para el hombre.
·
Beneficio
para los espíritus
·
Beneficio
para el Cielo.
También Mozi habla de los espíritus de los difuntos.
Al igual que el Cielo, premia y castiga de acuerdo a vileza o
virtud.
·
La creencia
en difuntos produce que la gente no caiga en el desorden.
Mozi critica a los que dudan de ello, haciendo uso de su criterio
de testimonio, donde menciona que los pobladores de los pueblos los han visto y
por tanto existen:
“Debemos tomar como norma la misma de que nos valemos siempre
para inquirir si una cosa existe o no: la experiencia o el conocimiento que los
sentidos de la vista y del oído de las gentes nos proporcionan.” (Declaración
sobre los manes de los difuntos)
Así como el Cielo tiene una utilidad moral, los espíritus
también:
“¡Cuidado! ¡Atención! A quien mata a un inocente le
castigarán los espíritus e los difuntos con algunas desgracia que sobreven drá
pronto como aquí vino.” (Declaración sobre los manes de los difuntos)
En conclusión, Mozi usa el Cielo y los espíritus para dar
legitimidad a su ética y aprueba la existencia de uno como el otro. Cree que el
Cielo tiene inteligencia y que tanto este como los espíritus puedes premiar o
castigar a las personas.
El Estoicismo
1.
Conceptos clave.
La pasión
Las pasiones
(pathos) son descritas en el Estoicismo como juicios irracionales o errados. El
Estoicismo lo que busca es vivir en consonancia con la naturaleza (razón), para
ello es necesario la ausencia de pasiones, lo cual ha sido mal interpretado en
la actualidad como “falta de emociones”. Tanto en los registros de Diógenes
Laercio como en el texto de Arrío Dídimo recojido por Juan Estobeo, la pasión
es una opinión, contraria a la razón.
Comencemos
citando a Diógenes Laercio:
“Los estoicos
piensan que las pasiones son juicios, según dice Crisipo en su obra Sobre las
pasiones.” (Diogenes Laercio, VII 111)
Luego, Dídimo
menciona:
“Dicen que
una pasión es
un impulso excesivo,
desobediente a la
razón que elige,
o un movimiento irracional
del alma contrario
a la naturaleza
(todas las pasiones
pertenecen a la
parte controladora del alma).” (Epítome, Dídimo)
En ese sentido,
menciona Arrío Dídimo que hay cuatro pasiones primarias:
1.
apetito,
2.
miedo,
3.
dolor
4.
y
placer.
Estas se dividen
en varias subcategorías:
1. Apetito
Definición: Deseo
que desobedece a la razón.
Causa: Formarse
la opinión de que algo bueno se acerca, y la creencia de que realmente vale la
pena desearlo.
Subtipos:
Ira y sus
especies
Temperamento:
enojo que surge.
Rabia: ira que
hierve.
Ira acumulada:
ira que se deja a un lado o se acumula para madurar.
Rencor: ira que
espera una oportunidad de venganza.
Ira que estalla:
ira que se manifiesta de inmediato.
Amor erótico
Amor erótico:
inclinación a apegarse a la belleza.
Anhelo erótico:
deseo por alguien ausente.
Anhelo amistoso:
deseo por la compañía de un amigo ausente.
Afición a placer,
riqueza y estima
Gusto por el
placer: deseo de placeres.
Gusto por la
riqueza: deseo de riqueza.
Gusto por la
estima: deseo por la opinión de otros.
2. Placer
Definición:
Euforia del alma que desobedece a la razón.
Causa: Formarse
una nueva opinión de que existe un bien, ante el cual es apropiado regocijarse.
Subtipos:
Alegría por las
desgracias ajenas.
Autogratificación:
disfrutar de lo inesperado.
Charlatanería:
disfrute del engaño visual.
3. Miedo
Definición:
Evitación que desobedece a la razón.
Causa: Formarse
la opinión de que algo malo se acerca, y la creencia de que vale la pena
evitarlo.
Subtipos:
Vacilación: miedo
a una actividad futura.
Angustia: miedo
al fracaso o a la derrota.
Asombro: miedo
ante una impresión inusual.
Vergüenza: miedo
a la pérdida de reputación.
Conmoción: miedo
acompañado de ruido, impulsa a la acción.
Superstición:
miedo a dioses o espíritus.
Pavor: miedo a lo
terrible.
Terror: miedo
basado en razonamiento.
4. Dolor
Definición:
Contracción del alma que desobedece a la razón.
Causa: Formarse
la opinión de que existe un mal, ante el cual es apropiado contraerse.
Subtipos:
Angustia: dolor
por algo bueno que les sucede a otros.
Envidia: dolor
porque otros obtienen lo que uno desea, sin quererlo.
Celos: dolor
porque otro obtiene algo que uno deseaba.
Compasión: dolor
por el sufrimiento de alguien por un daño inmerecido.
Duelo: dolor por
una muerte prematura.
Preocupación:
dolor que se vuelve una carga.
Tristeza: dolor
que produce mutismo.
Molestia: dolor
calculado.
Dolor mental:
dolor arraigado en la persona.
Irritación: dolor
que se agita.
Las virtudes estoicas
El Estoicismo,
describe las virtudes como tipos de conocimiento, no son meras cualidades
morales o acciones repetidas. No es una definición que encaja con Aristóteles,
él definió la virtud como un “hábito óptimo”, los estoicos la consideran más
bien conocimiento. El saber es ética (a grosso modo), por lo cual el vicio es
ignorancia.
Citando a
Epícteto:
“¿Qué es eso de ladrones y descuideros? Andan equivocados
respecto a los bienes y los males. Por tanto, ¿hay que enfurecerse con ellos o
compadecerlos? Muéstrales su equivocación y verás cómo se apartan de sus
errores. Pero mientras no lo vean, no tienen nada más importante que su propio
parecer.” (Disertaciones, Libro I; capítulo XVIII)
El Estoicismo,
divide las virtudes de la siguiente forma:
Existen cuatro
virtudes principales, de las cuales dependen todas las demás:
·
Inteligencia
– Se ocupa de los actos apropiados.
·
Autocontrol
o moderación – Se ocupa de los impulsos del hombre.
·
Valentía
o fortaleza – Se ocupa de los actos de resistencia.
·
Justicia
– Se ocupa de la distribución de lo que es debido.
Virtudes subordinadas
A la
Inteligencia
Sensatez de
juicio: conocimiento de qué hacer y cómo hacerlo para actuar con rapidez.
Circunspección:
conocimiento que delimita lo que está en proceso y lo que ya se ha completado.
Astucia:
conocimiento capaz de descubrir el acto apropiado en el momento oportuno.
Sensatez:
conocimiento de lo que es mejor y peor.
Precisión de
miras (acierto): conocimiento para dar en el blanco en cada caso.
Ingenio:
conocimiento para encontrar salidas ante dificultades.
Al
Autocontrol / Moderación
Orden:
conocimiento de cuándo hacer algo y en qué secuencia.
Propiedad:
conocimiento de los movimientos adecuados e inadecuados.
Modestia:
conocimiento capaz de evitar reproches justos.
Autocontrol
(estricto): conocimiento que no rebasa los límites de la razón correcta.
A la
Valentía / Fortaleza
Perseverancia:
conocimiento dispuesto a persistir en decisiones correctas.
Intrepidez:
conocimiento por el cual sabemos que nada es verdaderamente horrible.
Grandeza de
corazón (generosidad): conocimiento que actúa más allá de lo natural, tanto en
asuntos valiosos como inútiles.
Valentía
(estricta): conocimiento que hace al alma invencible.
Laboriosidad:
conocimiento que permite cumplir objetivos sin que el trabajo sea obstáculo.
A la
Justicia
Piedad:
conocimiento del servicio debido a los dioses.
Bondad:
conocimiento que dispone a hacer el bien.
Buena
camaradería: conocimiento de la igualdad en la asociación.
Trato justo:
conocimiento de cómo tratar a los demás sin causar perjuicio.
Los bienes y los indiferentes
De acuerdo al Estoicismo, el único bien, es la virtud. No es que el máximo bien sea la virtud (c.
Aristóteles), la virtud es el único
bien, lo demás o lo que se encuentra en el medio son indiferentes y lo
contrario a la virtud es el vicio. En ese sentido, dice Epícteto:
De lo existente unas cosas son bienes, otras males y otras
indiferentes; bienes son las virtudes y lo que participa de las virtudes;
males, sus contrarios; indiferentes, la riqueza, la salud, la fama.
(Disertaciones, Libro II; capítulo IX)
Menciona también Dídimo:
“El bien es una virtud o algo que participa de ella”
(Epítome, Dídimo)
Citando a Séneca:
“Todo esto puede concretarse fácilmente y en pocas palabras:
el único bien es la virtud, ninguno ciertamente existe separado
de ella; la propia virtud se halla ubicada en la parte más noble de nuestro
ser, es decir, en la racional. ¿En qué consistirá esta virtud? En un
juicio verdadero y estable: de él procederá el impulso de la voluntad,
él conferirá claridad a toda idea que motive dicho impulso.” (Epístola 71,
Séneca)
La dicotomía: Lo que depende y no de nosotros.
Los estoicos
dividen dos cosas fundamentales:
·
Lo
que depende de nosotros (albedrío).
·
Lo
que no depende de nosotros (cuerpo, fama, lo material, etc).
Lo que depende
de nosotros es el
albedrío, el uso correcto de las representaciones y en general: Lo que tenga
que ver con nuestras opiniones. Lo que no depende de nosotros es el
cuerpo, la fama, la hacienda, la familia y en general: los indiferentes. Centrarse
en lo que solo el hombre puede tener
libertad interior: La opinión, y no en lo que concierne al exterior.
En ese sentido,
menciona Epícteto:
“Los dioses
hicieron que dependiese sólo de nosotros lo más poderoso de todo y que dominaba
lo demás: el uso correcto de las representaciones; mientras que lo demás
no depende de nosotros.” (Disertaciones, Libro I; capítulo I)
De manera más directa, Epícteto lo formula de la siguiente
forma:
“De nosotros dependen el albedrío y todas las acciones del
albedrío; no dependen de nosotros el cuerpo, las partes del cuerpo, la
hacienda, los padres, los hermanos, los hijos, la patria y, sencillamente,
quienes nos acompañan. Entonces, ¿dónde pondremos el bien? ¿Con qué objeto
particular lo relacionaremos? Con lo que depende de nosotros.” (Disertaciones, Libro I; capítulo
XXII)
Los círculos concéntricos.
Los círculos
concéntricos demuestran que la filosofía estoica no es solo una filosofía que
trata sobre el mero cultivo interior. Bajo este concepto encontramos una escala
casi idéntica al del clásico confuciano “Daxue”, donde el sabio empieza por
perfeccionarse a sí mismo, luego pone en orden su familia y así sucesivamente.
En consonancia similar, el filósofo Hierocles, propone que uno empieza
por el círculo más cercano, extendiendose hacia el círculo más lejano:
·
Círculo
más cercano: uno mismo (propia mente y cuerpo).
·
Círculo
siguiente: padres, hermanos, esposa, hijos.
·
Círculos
sucesivos: parientes más lejanos (tías, tíos, etc), comunidad, ciudadanos,
raza, hasta abarcar todo el género humano.
Así, el filósofo
propone una extensión de la virtud gradual:
“Así, pues, en
general, cada uno de nosoros está circunscrito como por muchos círculos; unos
más pequeños, otros más grandes, es decir, unos rodean y otros son rodeados, de
conformidad con las diferentes y desiguales relaciones de unos con otros.”
(Fragmentos de ética, Herocles)
Esta sucesión,
implica ir atrayendo a los más lejanos a un “círculo íntimo”. Es abarcar todo
de forma progresiva, empezando desde los allegados hacia los más extraños.
Así, menciona
Herocles:
“Corresponde, por tanto, al que aprecia a su familia tratara
sus padres y hermanos , a su esposa e hijos, como a uno mismo consecuentemente,
siguiendo la misma analogía, también entre los parientes, tratar a los más
ancianos y ancianas como abuelos o abuelas, tíos o tías; así, a los de la misma
edad como primos, en cambio, a los más jóvenes como a los hijos de los primos.”
(Fragmentos de ética, Herocles)
Sigue en la línea
mencionando:
“Añádase, entonces, que se ha de honrar a los del tercer
círculo de la misma manera que a estos (sc. los del segundo) y, a su vez, a los
parientes, de la misma manera que a estos últimos. Así, al ser mayor la
distancia de los lazos de sangre, se suprimirá en algo la benevolencia;
nosotros, sin embargo, hemos de esforzarnos diligentemente en la asimilación,
pues llegaría a su medida si acortáramos, en virtud de nuestro empeño, la
distancia de la relación respecto a cada persona.” (Fragmentos de ética, Herocles)
Hierocles
reconoce que, de manera natural, la benevolencia se dirige con mayor intensidad
hacia nuestros allegados; no obstante, insiste en que debemos esforzarnos por
extenderla de igual manera a todas las personas. En este filósofo estoico se
resalta la idea de oikíōsis (οἰκείωσις),
que significa “familiarización”. En
este punto, su pensamiento encuentra una clara afinidad con el de Mozi. El
filósofo chino, en su obra principal Amor Universal, proclama la necesidad de
considerar “la casa ajena como la propia casa”. Y en Del Propio
Perfeccionamiento introduce un matiz progresivo muy semejante al de Hierocles,
al afirmar:
“Mientras no
hayas logrado intimar con los cercanos, no pretendas arreglarte bien con los
lejanos. Mientras no hayas logrado la adhesión de tus parientes, no trates de
relacionarte con los extraños.” (Mozi, Del propio perfeccionamiento)
De este modo,
tanto Hierocles como Mozi coinciden en que la ética comienza en el círculo
íntimo y familiar, pero debe expandirse progresivamente hacia los demás hasta
abarcar la universalidad. El confucianismo, aunque a primera vista pueda
parecer similar al moísmo o al estoicismo, mantiene una diferencia fundamental:
en esta doctrina la familia conserva un carácter sagrado y constituye el núcleo
moral absoluto. Así lo expresan textos como el Daxue (La Gran Enseñanza) o el
principio de la Piedad Filial (孝, xiào), que sitúan la devoción hacia los padres
como base de toda vida moral y social. En cambio, Mozi y Hierocles, aunque
reconociendo la importancia de los vínculos más cercanos, orientan su
pensamiento hacia una ética de alcance universal, en la que la benevolencia y
el deber no se limitan a la familia, sino que se extienden a toda la humanidad.
2.
El modo de actuar (ética estoica)
En síntesis de lo
que se ha hablado, hemos dicho que el fin del Estoicismo es vivir acorde a la
naturaleza, es decir a la Razón. Esto se logra a partir de la ausencia de
pasiones y del cultivo de las virtudes cardianales: Inteligencia, autocontrol,
valentía y justicia. Las virtudes son formas de conocimiento acordes a la Razón,
podríamos llamarlas “juicios correctos”, en tanto que la pasión es un “juicio
erróneo”. Un mal concepto o buen concepto de los bienes, los indiferentes y los
males es lo que lleva a un juicio a ser correcto (virtud) o erróneo (pasión).
La pasión es ignorancia, en tanto que la virtud es sabiduría. En las propias
palabras de Epícteto:
“¿Cuál es la
causa de que me equivoque? La ignorancia.” (Disertaciones, Libro I,
capítulo XXVI).
La ignorancia sucede por no tener un albedrió enraizado en
la virtud.
“La esencia del bien es cierta clase de albedrío; la
del mal, cierta clase de albedrío.
Entonces, ¿qué es lo exterior? Materias para el albedrío, en cuyo trato
alcanzará su propio bien o mal. ¿Cómo
alcanzará el bien? Si no admira las materias. Pues si las opiniones sobre las
materias son correctas, hacen bueno el albedrío, pero si son torcidas y
desviadas, malo.” (Disertaciones, Libro I, capítulo XXIX).
Sigue en la línea
mencionando:
“Entonces, cuando el tirano amenace y me llame, diré: «¿A
quién amenaza?». Si dice: «Te encadenaré», digo: «Amenaza a mis manos y mis
pies». Si dice: «Te haré degollar», digo: «Amenaza a mi cuello». Si dice: «Te
meteré en la cárcel», digo: «A todas mis carnes». Y si amenaza con el
destierro, lo mismo.” (Disertaciones, Libro I, capítulo XXIX).
Este pasaje demuestra que el hombre no es solamente su
cuerpo, sino su mente, sus opiniones y en general: su albedrío. La
serenidad no depende de condiciones externas. ¿En qué se diferencian los hombres? En si
tienen opiniones inferiores.
Indifirentes preferibles
El Estoicismo
hace una diferenciación crucial, no es que el sabio rechace la prosperidad
material, honorífica o la plenitud en logros, a diferencia del Cinismo o el
ascetismo. Se reconoce que son indiferentes sí, pero son indiferentes
preferibles. El sabio preferirá la prosperidad al infortunio, el
problema radica cuando la categoría subraya considerar algo “un bien” o
considerarlo “un mal”. La lógica estoica prescribe: “Solo la virtud es un bien”
y lo que corcierne al albedrío, es lo determina si una opinión está sujeta a la
pasión o la virtud.
Así, menciona
Epícteto:
“Más vale recibir alimentos que no recibirlos y que menos
vale recibir golpes que no recibirlos, de modo que si mides lo que te interesa
con esos parámetros, ve y sosténselo” (Disertaciones, Libro I, capítulo II).
En otra parte menciona también:
“¿Por qué me preguntas: «Es preferible la muerte o la vida?»
Te digo: la vida. «¿El dolor o el placer?» Te digo: el placer.” (Disertaciones,
Libro I, capítulo II).
Resumiendo:
·
Bien verdadero: virtud (sabiduría, justicia,
fortaleza, templanza).
·
Mal verdadero: vicio (ignorancia, injusticia,
debilidad, intemperancia).
·
Todo lo demás son indiferentes (preferibles o
no preferibles).
Buenas afecciones
También existen buenas afecciones, por lo que
el Estoicismo no es mero cultivo interior frivolento o ápatico como se suele
interpretar erróneamente. Diógenes Laercio distingue 3:
·
Regocijo
– Movimiento racional contrario al deleite irracional.
Sub-afectos:
divertimiento, alegría, ecuanimidad.
·
Precaución
– Racional declinación del peligro, opuesta al miedo.
Sub-afectos:
pudor, castidad.
·
Voluntad
– Deseo racional, contrario a la concupiscencia.
Sub-afectos: benevolencia,
agrado, aprecio, dilección.
Epícteto y otros
filósofos estoicos consideran que la virtud es suficiente para conceder al
hombre la tranquilidad de ánimo (ataraxia). El fin es vivir
acorde a la naturaleza (acorde a la virtud y razón), el resultado de vivir
acorde a la virtud es la serenidad (ataraxia). No es que la virtud sea un medio
para alcanzar la serenidad. La virtud es el fin en sí mismo. La consecuencia
natural de vivir acorde a la virtud es la serenidad, no es la recompensa
buscada.
“La virtud promete precisamente la felicidad y la
impasibilidad y la serenidad” (Disertaciones, Libro I, capítulo IV).
En otra parte afirma también:
“¿Cuál es el fruto de estas doctrinas? El que ha de ser el
más hermoso y conveniente para los verdaderamente instruidos:
imperturbabilidad, ausencia de miedo, libertad.” (Disertaciones, Libro II,
capítulo I).
La vileza o vicio hecha a perder algo en el hombre que la
comete. Por lo cual, no debemos recurrir a la venganza (pasión), ya que la
persona se castiga a sí misma.
“¿Qué echa a perder el adúltero? Al hombre respetuoso,
continente, decente, al ciudadano, al vecino. ¿Qué echa a perder el que se
encoleriza? Otra cosa. ¿El cobarde? Otra cosa. Nadie es malo sin pérdida ni
castigo.” (Disertaciones, Libro II, capítulo X).
Valentía en Epícteto
Si se cultivan las virtudes estoicias, resaltando con
especial consideración a la valentía, de la que más han escrito
los filósofos estoicos prominentes (Epícteto, Séneca, Marco Aurelio, etc), se
alcanza pues, esta tranquilidad de ánimo (ataraxia). En la
valentía, cómo bien la definió Dídimo, conocimiento que se ocupa de los actos
de resistencia, se encuentra la idea de soportar cualquier infortunio, puesto
que si el hombre sabio entiende lo que depende de él (albedrío) y lo que no
depende de él (cosas externas), no será desdichado.
Así, menciona Epícteto:
“«Pero el tirano me encadenará...». ¿El qué? La pierna.
«Pero me cortará...». ¿El qué? El cuello. ¿Qué no te atará ni te cortará? El
albedrío.” (Disertaciones, Libro I, capítulo XIX).
Y continúa:
“Por tanto, ¿quién es el invencible? Aquel a quien no saca
de sus casillas nada ajeno al albedrío.” (Disertaciones, Libro I, capítulo
XIX).
Las opiniones son las que turban a la gente, si tuvieran en
sí la virtud de valentía, y todas en general, puesto que como
afirma Dídimo, con una sola ya tienen todas, no habría lugar para la turbación
en las personas. Si la pasión de miedo se reemplaza por valentía, se vive de
acuerdo a la naturaleza (la razón y la virtud). En propias palabras del
filósofo:
“Entonces, ¿qué es lo que turba y deja estupefacto al vulgo?
¿El tirano y sus guardias? ¿De qué? ¡Claro que no! Lo que es libre por
naturaleza no admite turbaciones o impedimentos de ningún otro más que de sí
mismo. Pero le turban sus opiniones. Cuando el tirano le dice a alguien: «Te
encadenaré la pierna», el que estima su pierna dice: «¡No, ten compasión!»,
pero el que estima su propio albedrío dice: «Si te parece más provechoso,
encadéname».” (Disertaciones, Libro I, capítulo XIX).
En otro pasaje revelador, Epícteto expresa cómo debe actuar
el sabio estoico: no mostrar ninguna reacción ante un insulto. Si el sabio no
se turba y se mantiene sereno, el que injuria no obtendrá ningún beneficio.
Además, el ultrajante se daña a sí mismo, en tanto que hecha a perder la
concordia natural del hombre. Así, menciona Epícteto:
“Pues, sobre todo, recuerda que nos agobiamos a nosotros mismos
y nos angustiamos a nosotros mismos, o sea, que las opiniones nos agobian y nos
angustian. Porque, ¿qué es lo de recibir insultos? Ponte junto a una piedra e
insúltala. ¿Y qué harás? Si uno escucha como una piedra, ¿qué beneficio obtiene
el que insulta? Pero si el que insulta cuenta con la debilidad del insultado
como ayuda, entonces consigue algo.” (Disertaciones, Libro I, capítulo XIX).
En otra parte menciona:
“«Entonces, ¿qué? Puesto que aquél se perjudicó a sí mismo
al hacerme a mí una injuria, ¿no me perjudicaré yo a mí mismo haciéndole alguna
injuria a él?»” (Disertaciones, Libro II, capítulo X).
Inteligencia en Epícteto
La virtud de la inteligencia, según Dídimo,
consiste en el conocimiento de los actos apropiados, que puede extenderse al
entendimiento de lo bueno, lo malo y lo indiferente. Esto la hace equivalente a
la prudencia de Aristóteles, definida como una virtud intelectual que permite
deliberar sobre lo bueno y beneficioso para uno (Ética a Nicómaco, VI, 5,
1140a18-20). Sin embargo, en el Estoicismo, a esta virtud se le añade la
capacidad de discernir en el momento oportuno, convirtiéndola no en un mero
conocimiento teórico, sino en una virtud práctica orientada a la acción. En
suma, se entiende por qué los estoicos afirmaban que si uno posee una virtud,
posee todas: ¿cómo podría existir una valentía que no esté guiada por la
inteligencia, o una inteligencia que no tenga valentía?
En ese sentido, Epícteto menciona:
“¿Y qué es la propia razón? Un sistema de determinadas
representaciones. Así, por naturaleza es contemplativa de sí misma. La
sensatez, por su parte, ¿sobre qué viene a teorizar? Sobre lo bueno y lo malo y
lo indiferente. ¿Y qué es ella misma? Un bien. ¿Y qué es la insensatez? Un
mal.” (Disertaciones, Libro I, capítulo XX).
Justicia en Epícteto
La virtud de la justicia, es definida por
Dídimo como la distribución de lo que es debido. Cómo podemos observar, es la
virtud que trata sobre el trato correcto y apropiado que debemos tener con los
demás. Esto implica, no solo el “oikíōsis” de
Herocles, sino también de la moral social en general. La fidelidad es percibida
por Epícteto como parte de la naturaleza racional del hombre, no una mera
costumbre o norma social (externa). Su contrario (infidelidad) hecha a perder
la comunidad de la que está constituida el hombre. Así, menciona el filósofo:
“¿Qué otra cosa sino echar a perder y destruir? ¿A quién? Al
fiel, al respetuoso, al piadoso. ¿Sólo esto? ¿Acaso no estamos destruyendo la
vecindad y la amistad y la ciudad?” (Disertaciones, Libro II, capítulo IV).
Prokoptóntes en Epícteto
En el Estoicismo existe la ignorancia y la sabiduría, no hay
puntos intermedios. La filosofía estoica considera que existen los progresantes
o “prokoptóntes”. Ningún filósofo estoico se considero a sí mismo
sabio. Más bien, este ideal de “sabio estoico” parece más ser un equivalente a una
brújula moral. Si es así, entonces ni Zenón, ni Crisipo, ni Musonio son sabios.
De hecho, el mismo Epícteto reconoce la imposibilidad de que exista alguien que
no cometa ningún error, abogando más bien por disminuir cada vez más los
errores. Menciona el filósofo:
“Entonces, ¿qué? ¿Es posible que uno ya no se equivoque?
Imposible; pero sí es posible tender constantemente a no equivocarse. Pues
sería deseable que, sin relajar nunca esta atención, quedáramos aparte, al menos,
de unos pocos errores. .” (Disertaciones, Libro IV, capítulo XII).
La libertad interior en Epícteto
La libertad interior, de acuerdo al
Estoicismo, no consiste simplemente en no ser prisionero, esclavo o no estar
atado a algo físico, se trata de tener un uso correcto de las representaciones.
De modo, que los que tienen pasiones no son libres. Así tengan libertad
política, las personas siguen siendo esclavos de alguna forma, si albergan
pasiones.
“Porque nadie asustado, triste ni inquieto es libre, sino
que el que se aparta de las tristezas, los miedos y las inquietudes, ése, por
el mismo camino, se aparta también de ser esclavo.” (Disertaciones, Libro II,
capítulo I).
La habituación en Epícteto
La habituación es descrita como Epícteto como
procurar estar en constante vigilancia. Es no dejar que las pasiones se hagan
más habituales en nuestra vida, más bien, mermarlas poco a poco, haciendo que
la costumbre se vaya debilitando. Esto lo explica de excelente forma:
“«Hoy no me entristecí (ni mañana, ni en dos meses seguidos,
ni en tres); pero me mantuve en guardia al producirse ciertos enojos». Sabe que
esas cosas están muy bien por tu parte. «Hoy, al ver a un guapo o a una guapa
no me dije para mí: «¡Quién se acostara con ella!» ni «¡Feliz su marido!» (pues
el que dice eso dice también «¡Feliz su amante!») ni tampoco voy recreando la
imagen: ella conmigo y desnudándose y echada a mi lado».” (Disertaciones, Libro
II, capítulo XVIII).
Las pasiones hemos de refutarlas al momento en que se hacen
presentes, reemplazandolas por otras representaciones que sean acordes a la
razón. Esto demuestra que el Estoicismo sí reconoce que pueden haber pasiones
emergentes o automáticas, pero propone que debemos de hacer uso de opiniones
para expulsarlas. Así, dice Epícteto:
“Lo primero, no te dejes arrebatar por su intensidad, sino
di: «Espérame un poco, representación; deja que vea quién eres y de qué tratas,
deja que te ponga a prueba». (…) introduce tú a tu vez alguna otra
representación bella y noble y expulsa la inmunda.” (Disertaciones, Libro II,
capítulo XVIII).
El deseo en Epícteto
Del deseo, Epícteto es claro en decir, o más
bien advertir, que el hecho de apegarnos al ansía de algo (honor, amor,
riqueza, etc) es lo que produce infelicidad en el hombre. Asimismo, la aversión
también, implica desear que algo no suceda. La raíz de la infelicidad
humana es por tanto, el apego a qué algo suceda o no suceda. Al depender
emocionalmente de que los sucesos se alineen con nuestros deseos o aversiones,
entregamos nuestra paz interior al azar y a lo incontrolable. Si no se aline lo
que ocurre con nuestros deseos, somos infelices.
Declara el filósofo:
“Ésta es la mayor prueba de desdicha e infelicidad. Quiero
algo y no sucede. ¿Qué hay más desgraciado que yo? No quiero algo y sucede. ¿Y
qué hay más desdichado que yo?” (Disertaciones, Libro II, capítulo XVIII).
Los tres tópicos para ser bueno y honrado
nombrados por Epícteto son los siguientes:
·
Deseos y rechazos
Objetivo: que no se vea frustrado en sus deseos ni caiga en
lo que aborrece.
Importancia: es el más urgente, pues de aquí nacen las
pasiones, que generan inquietudes, turbaciones, infortunios, desdichas,
lamentos, envidias y celos, impidiendo escuchar a la razón.
·
Impulsos, repulsiones y deber
Objetivo: actuar en orden, con buen sentido y sin descuido.
Aplicación: no es necesario ser impasible como una estatua,
sino observar las relaciones naturales y adquiridas (como persona piadosa,
hijo, hermano, padre, ciudadano).
·
Infalibilidad, prudencia y asentimientos
Objetivo: que ni en sueños, bajo los efectos del vino ni
estando melancólico se escape una representación pasajera sin haberla
contrastado.
Destinado a: los que progresan, asegurando certeza en las
acciones y juicios.
(Disertaciones, Libro III, capítulo II).
3.
Lógica y Física
El Aílogos
1.
Filosofía.
Fines y propósitos
El fin de la
ética, es en su conjunto:
·
Un
buen carácter.
·
El
beneficio colectivo y disminución del perjuicio colectivo.
El buen carácter
es:
·
Ausencia
de juicios errados (o pasiones).
·
Vivir
acorde a la naturaleza (o razón).
·
Alejarse
de las emociones afectivas (no eliminarlas) y disminuir asentimientos erróneos
(pasiones) para centrarse en las virtudes de Justicia y Benevolencia.
El beneficio
colectivo es:
·
Orden
tangible: Ausencia de guerras, robo, bandidaje y otros.
·
Beneficio
material: Riqueza y prioridad a la utilidad práctica.
El perjuicio
colectivo es:
·
Desorden
tangible: Guerra, robo, bandidaje y otros.
·
Perjuicio
material: Pobreza y excesos estéticos o materiales.
Argumento de inevitabilidad del amor universal
Esquema lógico
del argumento de Mozi:
1)
Nadie
confía su familia o su reino a quien practica la desunión (別).
2)
Todos
confían en quien practica la unión (兼).
3)
En la
práctica, incluso los que critican la unión terminan eligiéndola.
4)
→ Por
tanto, la unión es necesaria y superior a la desunión.
Este argumento,
altamente retórico y persuasivo, tiene dos matices:
·
Dicotomía:
Solo existe la unión y la desunión.
·
Niega
puntos intermedios: Que la gente elija personas que sólo beneficien a su
círculo cercano, lo cual desde el punto de vista moísta también es parcialidad
(別).
Ejemplo: Se puede
confiar la familia a alguien que solo beneficie a los nuestros (parcialidad),
sin que esa persona crea necesariamente en la unión.
Reforcemos pues,
este argumento moísta.
·
Premisa
1 (necesidad de confianza):
Toda cooperación
social exitosa requiere confianza mutua entre los participantes.
·
Premisa
2 (fundamento de la confianza):
La confianza solo
puede mantenerse si hay certeza y seguridad sobre el comportamiento de los
demás.
·
Premisa
3 (origen de certeza y seguridad):
La certeza y
seguridad se generan a partir de personas que practican la unión (兼) y
muestran empatía hacia todos, no solo hacia sus propios intereses.
·
Premisa
4 (coherencia práctica):
Incluso quienes
defienden la desunión (別) confiarán en quienes practican la unión cuando
su seguridad o interés lo requiera.
·
Conclusión
(universal y práctica):
Por tanto, la
unión universal (兼) es necesaria y superior a la desunión (別) para
garantizar confianza, cooperación y bienestar social.
2.
Relatos o parábolas.
1.
Sophozi,
prominante filósofo de la antigüedad, hijo de un padre griego y una madre china,
existió en el siglo 1 después de Cristo. Viajó kilómetros a China, para
profundizar en los textos moístas y regresaba a su ciudad natal, Roma, para
estudiar a los estoicos.

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