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Una
ética integral: diálogo entre Mozi y Epícteto.
En este artículo
buscaremos integrar dos filosofías con enfoques distintos, con el objetivo de
construir una filosofía moral completa: el Moísmo y el Estoicismo. Para ello
recurriremos a dos de sus exponentes más influyentes, Mozi y Epícteto, a fin de
ilustrar cómo puede enlazarse el carácter estoico con el énfasis en la utilidad
social y el amor universal propio del Moísmo.
En primer lugar,
conviene señalar las obras que utilizaremos como referencia principal: El Mozi
y las Disertaciones de Epícteto (compiladas por Arriano), además de otros
textos que nos permitirán matizar el análisis. No nos limitaremos estrictamente
al Estoicismo y al Moísmo: incorporaremos también, aunque de forma secundaria,
elementos de otras tradiciones filosóficas.
¿Por qué elegir
estas tradiciones como marco principal?
El Estoicismo
propone un modo de vida centrado en la ausencia de pasiones, la
imperturbabilidad y la libertad interior; mientras que el Moísmo plantea una vida
orientada al amor universal, la utilidad práctica y el beneficio social. Ambos
enfoques resultan complementarios: uno se orienta al yo, el otro a lo social.
Al unirlos, integramos el carácter indomable con la preocupación por el bien
común, el buen juicio libre de pasiones con la lógica moral, y el fin estoico
de vivir conforme a la naturaleza (la virtud) con el fin moísta de promover el
orden social, la prosperidad y el bienestar de la población. De esta síntesis
surge lo que llamaremos ÁiLogos (愛-λόγος): una doctrina que no solo integra
lo mejor del Moísmo y el Estoicismo, sino que amplifica y despliega al máximo
su potencial moral, ofreciendo un marco ético equilibrado entre la excelencia
personal y la justicia colectiva.
El Moísmo
1.
Breve biografía de Mozi:
No existe un
registro completo ni autobiografico de la vida de Mozi. Lo que sabemos de él lo
encontramos a partir de menciones en pensadores rivales (Xunzi, Mengzi, etc),
como también partes breves dentro del “史记”(Shǐjì) de Sima Qian. En el
Shǐjì se relata que tuvo centenares de discípulos y que eran excelentes
defensores. En palabras del historiador:
“Mozi, de Song, fue un gran defensor de la frugalidad y de
la defensa militar. Algunos dicen que fue contemporáneo de Confucio, otros que
vino después. Fue famoso por refutar las máquinas de asedio de Gongshu Ban
(Luban), demostrando la fuerza de sus discípulos en la defensa. Su escuela
tenía centenares de seguidores, comprometidos en la austeridad y en el amor
universal (兼爱).” (Registros del Gran
Historiador, Rollo 74: Biografías de Mencio y Xunzi)
En el “Wenzi”, atribuido a Laozi, se le elogia junto a otros
pensadores y personajes históricos, como alguien que priorizaba el beneficio
colectivo por encima de intereses personales.
Así, dice el Wenzi:
“ […] Mo-tzu nunca permanecía suficiente tiempo para
calentar su asiento. Estas personas no trabajaron por ansia de dinero o de
posición social; querían trabajar por el desarrollo de aquello que aprovechase
al mundo y la eliminación de lo que era perjudicial para la gente” (Wenzi,
capítulo 125).
Este elogio que hace el Wenzi hacia Mozi es algo que se ve
reflejado en su obra, especialmente en capítulos como el “Kung Shu”, dónde Mozi
demuestra porqué es más que “sólo un filósofo”, siendo también un martir que
proteje al débil. Se cuenta que Mozi viajo diez dias y diez noches para
convencer a Kung Shu P’an y al rey de Ch’u evitar atacar a Sung. Esto lo hace a
través de argumentos prácticos, haciendo énfasis en los costes y beneficios de
atacar Sung. Se enfrentó en una guerra simulada con Kung Shu P’an, ganándole
todas las veces. Además enfatizó que, incluso si lo matan, sus discípulos se
encontrarían tomando los artefactos de defensa del país:
“Mis discípulos de Ch’in Ku Li [42] y otros hasta
trescientos hombres tomaron los artefactos de defensa de su servidor y están ya
en las almenas de Sung esperando el ataque de los invasores de Ch’u.” (Kung
Shu)
Esto logró convencer al rey de no atacar Sung. Luego el
filósofo regresó a Sung, el portero del reino no le permitió entrar, quedando
Mozi afuera de la ciudad cubierto por la lluvia. Esto ilustra la idea de que la
ética moísta no va entre rosas y tulipanes, a pesar de tratar de amor
universal, que en primera instancia puede parecer bonito, pero implica penuria
y sacrificio. El filósofo, además, prefiere primero hablar directamente con el
rey que simplemente dejar que la guerra inicie, pero no descarta la posibilidad
de la defensa si amerita.
2.
El amor universal.
Concepto: Explicación y etimología.
El amor
universal, concepto central de la filosofía moral de Mozi, se compone de los
caracteres “兼 (jiān)” que significa amplitud o simultaneamente, y “愛 (ài)”
que significa afecto o amor, término que no se limita al amor romántico, ambos
caracteres juntos significan amor universal (兼愛). Cuando Mozi habla de
amor universal, se refiere a que las personas se amen mutuamente (xiāng’ài,
相愛), es
decir, que se amen como a ellas mismas.
No amarse mutuamente
(不相愛) incluye, no solo un estrato familiar (padre-hijo), sino que también se
extiende a las relaciones políticas, sociales y estatales. En ese sentido, el
ladrón considera su propia casa, no las demás, por ello roba para su propio
beneficio (自利):
“Si se
considerara la casa de otro como la propia casa, ¿quién robaría? Si se
considerara el cuerpo de otro como el propio cuerpo, ¿quién saquearía? Por eso,
los ladrones y bandidos desaparecerían.”
(Amor universal I)
El príncipe
considera solo su país, sin considerar el país vecino, y por ello ataca al país
vecino:
“Cada príncipe
ama su propio país y no ama el país ajeno, por eso atacan el país ajeno para
beneficiar su propio país.” (Amor universal I).
Esto acerca a la
filosofía de Mozi a un Punto de Vista Universal. No se limita el
amor a nosotros mismos, a nuestros allegados o al núcleo familiar, sino que se
extiende a todos los estratos sociales, incluyendo la consideración entre países.
En esto radica la igualdad moísta, no se ama con discriminación
(sólo a los nuestros) sino a los otros de forma igualitaria.
Mozi recurre a
ejemplos históricos de líderes que practicaron el amor universal (兼愛)
mediante formas útiles, lo que demuestra que su doctrina no es utópica, como
comúnmente se piensa. Los reyes Yu, Wen y Wu ilustran que el amor universal
puede traducirse en políticas y conductas que benefician al pueblo. En
particular, llevaron a cabo acciones como:
·
Gestión
hidráulica y beneficio social.
·
Justicia
social y protección.
·
Protección
y mantenimiento del orden.
Dice Mozi: “En la
antigüedad, Yu gobernó el mundo, al oeste creó el canal del río Xi, para drenar
el agua de Sun Huang; al norte construyó defensas en Yuan Luo, dirigió el agua
hacia las residencias posteriores, y los conductos de la piscina Hu, creó un
canal llamado Di Zhu, y otro llamado Long Men, para beneficiar a los pueblos de
Yan, Dai, Hu, He y los habitantes del río Xi…” (Amor universal II).
Esto significa
que el amor universal no se traduce solamente en una consideración igualitaria,
sino en proyectos, políticas y acciones que beneficien a la población en su
conjunto. Por ello se resalta la gestión hidráulica y la justicia social, son
expresiones de reyes que creían en el amor universal. Así, demostramos que el
amor universal de Mozi es aplicable incluso hoy en día.
Mozi también
establece cuales son las acciones concretas que derivan del amor o benevolencia
(仁). El filósofo se basa en tres condiciones necesarias para que se considere
que un gobernante está enraizado en el amor univeral, estás son las siguientes:
·
Incremento
en la población (!).
·
Aumento
de riqueza.
·
Restablecimiento
del orden.
Así, menciona
Mozi:
“Si el mundo está pobre, trabajar para enriquecerlo; si su
población es demasiado escasa, procurar acrecentarla; si andan revueltas las
gentes, procurar restablecer el orden. Y todo esto hasta donde lleguen las
fuerzas, las riquezas y los talentos, sin querer ahorrar fuerzas, ni ocultar
riquezas o recursos con los que puede ayudar al mundo. Aplicarse, de esta
manera, a estas cosas es la verdadera regla del amor al mundo.” (Moderar gastos
en los funerales)
En la edad moderna, muchos especialistas interpretan este
pasaje de forma errónea, como si Mozi quisiera que la sociedad crezca de forma
infinita. Lejos de la realidad, el filósofo sólo considera necesario que
aumente la población si es que es baja. Si se aplicará hoy en día el principio
de amor universal (兼愛) de Mozi, teniendo en cuenta la sobrepoblación y el
contexto social, el “aumento de población”, quedaría desfasado sí, pero es
porque los tiempos han cambiado. Si el filósofo existiera en al actualidad, no
lo aprobaría, porque la sociedad actual no es baja, se alberga a más de 1
millón de personas solo en una ciudad o distrito.
¿En qué se basa y se sustenta Mozi? En lo siguiente:
“Si la población es poco numerosa, también serán poco
numerosas y pobres sus fortificaciones de murallas, antemuros y fosas.”
(Moderar gastos en los funerales)
Por ello, intentar decir que la ética de Mozi es
impracticable en la actualidad por este motivo, es errónea. La interpretación
debe tener sustento, no solo a partir de un capítulo del filósofo, sino de toda
su obra en general. Mozi, usa un criterio condicional, no defendería aumentar
la población, si ya es lo suficientemente numerosa para protegerse y cuidarse
mutuamente.
El origen del caos.
De acuerdo a
Mozi, la causa del caos o desorden (亂) está en no amarse mutuamente. La falta
de amor en las relaciones familiares, políticas, sociales y estatales provoca
desorden.
“Debe examinarse
de dónde surge el caos. Surge de no
amarse mutuamente.” (Amor universal I)
El filósofo,
señala lo siguiente como parte del daño (害):
·
Familias
que se destruyen mutuamente.
·
Personas
que se perjudican mutuamente.
·
Gobernantes y ministros no benevolentes ni leales.
·
Padres
e hijos no afectuosos ni respetuosos.
·
Hermanos
que no están en armonía.
Por lo tanto, Mozi,
relaciona la falta de amor (不愛) y el desorden (亂) y relaciona el amor
mutuo (相愛) con el orden (治):
“Si en el mundo
se practicara el amor mutuo, los países no se atacarían entre sí, las familias
no se perturbarían mutuamente, no habría ladrones ni bandidos, los soberanos y
sus ministros y los padres y sus hijos todos serían capaces de ser respetuosos
y afectuosos, si esto fuera así, entonces el mundo estaría en orden.” (Amor
universal I)
EL criterio de
valoración moral que utiliza Mozi es el orden (治). Si hay amor mutuo hay
orden, si hay falta de amor hay desorden. Esto pone a la filosofía moísta como
una ética consecuencialista: La práctica del amor mutuo trae como resultado
orden al mundo. El orden (治) al que se refiere Mozi es tangible: es la ausencia
de guerras, desconfianza, conflictos yodios mutuos. Lo cual alberga todos los
estratos en un País: familiar, social, político y estatal. El filósofo expresa
que todas las desgracias (禍) y odios (怨) del mundo se evitarían
si hubiera amor mutuo (相愛). Así, para la reforma social es necesario el
amor universal.
“Todas las
calamidades, usurpaciones, rencores y odios del mundo pueden ser evitadas si surgen
del amor mutuo.” (Amor universal II).
Mozi relaciona
también la unión con el beneficio colectivo, la desunión con el gran daño. Hace
incapié en su argumento moral los beneficios (利) del amor mutuo.
“El hombre bueno
y caritativo, en cuanto hace, indefectiblemente se aplica a buscar y promover
el bien del mundo y a erradicar él mal de mundo. Tenemos que del manantial de
la unión nos dimanan enormes beneficios para el mundo y del manantial de
la división nos dimanan enormes males para el mundo.” (Amor universal
III)
Así, Mozi separa
dos resultados tangibles de la unión y de la división.
·
Beneficio
del mundo (天下之利). → Resultado de la unión (amor universal).
·
Mal
del mundo (天下之害). → Resultado de la división.
Sintetizando el beneficio y perjuicio con el orden y desorden:
·
Beneficio
del mundo (天下之利). → Orden. (治)
·
Mal
del mundo (天下之害). → Desorden o caos. (亂)
Además, la ética
moísta también se funda en una ley de efecto social tangible, después del amor
universal (jiān ài) le sigue el provecho o beneficio recíproco (交相利):
«Quien ama es
también amado y quien odia es también odiado.» (Amor universal III).
La práctica del amor mutuo es inevitable.
Mo Zi desarrolla dos argumentos clave para defender la
superioridad del principio de unión sobre la desunión, ambos basados en un
razonamiento práctico coherente con la acción moral.
De forma clara y dialéctica, explica que las personas que
sostienen (執) la división (別) indudablemente confiarán en la
persona que sostiene (執) la unión (兼). Se
explica, pues, que un amigo que ama no solo a su familia, sino también a la
familia de su amigo, se le confiará la familia del amigo que sostiene la
desunión (別), estableciendo una contradicción entre la predica y la
acción, demostrando que la unión es necesaria.
El primer argumento presenta un caso hipotético: un rey debe
enviar un embajador a otro estado y, durante su ausencia, confiar el cuidado de
su familia a alguien. Tiene dos opciones: una persona que defiende la unión y
otra que sostiene la división. Mo Zi afirma, con ironía y firmeza:
“Yo creo que, en una situación tal, no habría en el mundo
hombre tan necio ni mujer tan insensata que, por más que hayan reprobado antes
la doctrina de la unión, no confiaran sin dudar al que defiende que la unión es
buena. Hablarán contra la unión, pero elegirán luego al que la propugna,
contradiciendo sus palabras con su conducta.” (Amor universal III).
El segundo argumento traslada la reflexión al plano
político: ¿a quién elegiríamos como gobernante, a alguien que promueve la unión
o a alguien que defiende la desunión? Según Mo Zi, la respuesta es la misma:
ante una decisión real que afecta al bienestar colectivo, nadie razonable optaría
por un líder que fomente la división.
3.
Condena de la guerra ofensiva.
Escala en los delitos
De acuerdo a
Mozi, la guerra ofensiva, es peor que el robo o el asesinato común, estos
últimos son crímenes menores, no comparables a un hecho bélico. La guerra
ofensiva es un crímen mayor, ya que se asesinan a cientos de personas. El
filósofo critica principalmente a los reyes que desaciertan, en desaprobar las
injusticias (不義) leves y aprobar las graves, es decir las guerras ofensivas. Esto refuerza
la idea de un proto-utilitarismo en Mozi, pues la gravedad del crímen se mide
en base a la cantidad de personas afectadas y en el perjuicio en conjunto.
“Asesinar a uno
se califica de injusticia e, indefectiblemente, se castiga con la muerte. Según
esto, matar a diez será crimen diez veces mayor y merecerá ser castigado con
diez penas capitales. Asesinar a cien será injusticia cien veces más grave y
merecerá cien penas capitales.” (Condena a guerra ofensiva I)
En esa línea,
menciona Mozi:
“Esto lo saben
muy bien todos los reyes del mundo y lo condenan calificándolo de injusticia.
Ahora bien, al tratarse de una injusticia mucho mayor, la de atacar a otro
estado, no lo reconocen por malo, sino que lo elogian y lo juzgan acción justa.
En verdad, ignoran ser una injusticia y escriben sus hazañas guerreras en
memoria para las generaciones futuras.” (Condena a guerra ofensiva I)
Los delitos en
Mozi, se miden por la gravedad causada a a la otra persona:
“Cuanto el daño causado al prójimo es mayor, la falta de
caridad con él es más grave y el delito mayor.” (Condena a guerra ofensiva I)
La injusticia (不義) en
este texto en particular, Mozi parece definirla como la acción por parte del
agente moral que causa daño a la víctima moral. El filósofo no dice “robar,
matar o injuriar es malo, porque es incorrecto” de forma normativa como lo
haría una religión, hace una escala de acuerdo al daño ocasionado. Cuanto mayor
es el daño causado (虧) mayor es la gravedad del delito. Podríamos hacer
una escala de la siguiente forma:
·
Robar
frutas en un huerto (入人園圃竊桃李)
o Ejemplo:
una persona (一人)
toma duraznos o ciruelas (桃李) de otro.
o Gravedad:
menor, injusticia básica (非之).
o Castigo:
castigado por los gobernantes (罰之).
·
Apropiarse
de animales domésticos pequeños (攘人犬豕雞豚者)
o Ejemplo:
perros, cerdos, pollos, lechones.
o Gravedad:
mayor que robar frutas (其不義又甚), porque el daño causado a otros
es mayor (以其虧人愈多).
o Castigo:
más severo proporcionalmente (罪益厚).
·
Robar
animales grandes o propiedades valiosas (入人欄廄取人馬牛)
o Ejemplo:
caballos, bueyes en un establo (欄廄).
o Gravedad:
más grave que robar animales pequeños (其不仁義又甚),
daño mayor a los afectados.
·
Matar
personas inocentes o despojarlas de armas y vestimenta (殺不辜人, 扡其衣裘, 取戈劍者)
o Ejemplo:
asesinato, robo de ropa, lanzas o espadas.
o Gravedad:
máxima, injusticia extrema (其不義又甚, 苟虧人愈多,其不仁茲甚矣).
o Castigo: la
pena más severa proporcional al daño causado (罪益厚).
Definición
moísta (posible) de Injusticia: Perjuicio o daño a la víctima moral.
Formulación
moísta: Mayor daño = Mayor injusticia.
Por
ello menciona Mozi: “Yo amo la felicidad y aborrezco la desgracia y la
desdicha. (…) En el mundo, con la justicia florece la vida y con la injusticia
viene la muerte. Con la justicia, prospera la riqueza y con la injusticia la
pobreza. Con la justicia, hay orden y paz, con la injusticia reina el
desorden.” (Voluntad del Cielo I)
Los costes en una guerra
Mozi, no es un
filósofo que centra su argumentación meramente en conceptos abstractos, si bien
sus ideas están enraizadas en la justicia, amor y otras virtudes; hay
argumentos practicos para respaldar su posición. El filósofo las usará si así
logra omitir la acción que cause perjuicio al mundo. Esto lo encontramos no
solo en su obra, sino en su biografía.
De acuerdo al
filósofo, los costos en una guerra son elevados, citandolo textualmente:
“Numerosos los
gastos inmensos que trae una guerra. Varas de bambú y plumas para fabricar
flechas, tiendas de campaña, corazas, escudos grandes y pequeños, astas de
lanzas que se llevan y no vuelven muchísimas por haber sido rotas o podridas.”
(Condena de la guerra ofensiva II)
Además de los
costes en reclutación de personal mitilitar, las caminatas arduas, las pérdidas
innumerables y hambruna que se podría sufrir, súmandole a esto las condiciones
ambientales a las que podrían estar sujetos los soldados. En general, Mozi
describe a la guerra no solo como moralmente reprobable, sino excesivamente
costosa, lo cual también sintoniza con su ideal de moderación y morigeracion de
gastos, que hace incluso en su objeción a los ritos.
Se puede objetar,
en contra de la política de Mozi, que se ganan territorios y tierras en una
guerra, pero, ¿por qué ambicionar lo qué uno ya tenía de sobra? Se sacrifican
hombres para ganar más territorios, para que al final tengamos aun más escasez
de hombres, es decir, tirar aquello de lo que uno estaba escazo para aumentar
lo que a uno le sobraba, ¿no sería absurdo?
Así, Mozi,
considera que la guerra consume la materia del pueblo.
“Si, además,
contamos los grandes gastos que suponen esas guerras, veremos que ellas
destruyen en su raíz la vida de los pueblos al consumir inmensas riquezas del
pueblo. Esto, de ninguna manera, conviene con el bien o provecho de los
hombres.” (Condena de la guerra ofensiva III)
Las políticas en aras de la destruccion
Mozi, utilizo
varios ejemplos históricos para demostrar que la guerra no solo acarrea
desgracia al país atacado, sino también al país que causa el perjuicio. Utilizo
ejemplos como Ho Lú de Wu que entrenó a sus soldados por 7 años, y a pesar de
eso no pudo ganar. También , y en especial mención, a Chih Pe, quien, pese a a
la gran extensión e innumerables soldados, pereció.
Así, dice Mozi:
“Abrieron las puertas, interceptaron los caminos, pusieron
en armas a sus huestes. Han y Wei le atacaron por fuera y Chao por dentro y le
infligieron una gran derrota a Chih Pe.” (Condena de la guerra ofensiva II)
Esto recuerda, particularmente a un fragmento del texto
Wenzi:
“Quienes
practican políticas en aras de la supervivencia sobrevivirán sin duda aunque
sean pequeños; quienes practican políticas que fomentan la destrucción
perecerán sin duda aunque sean grandes.” (Wenzi, capítulo 143)
Además, también Mozi considera la guerra ofensiva como
inútil y centrarse en ella, solo hace que se descuiden cosas de vital
importancia en el Gobierno:
“Durante todo este tiempo, los superiores no tendrán tiempo
para sus audiencias y asuntos de gobierno, los administradores no tendrán
tiempo para cuidar de sus almacenes estatales, los labradores no tendrán tiempo
para ocuparse en sus labrantíos, las mujeres no tendrán tiempo para sus hitados
y telares.” (Condena de la guerra
ofensiva III)
No mal entendamos la política de Mozi, no se trata de un
pacifismo ingenuo o pasivo. Si se trata de la defensa a Estados Indefensos,
Mozi no sólo aprueba ello, sino que considera que es la norma que deben de
seguir los grandes Estados:
“Si, pues, se pudiera instaurar entre todos una sólida
confianza, los señores feudales de aquellos estados, que gozan ya de bienestar
y paz, deplorarían la injusticia de los grandes estados y salvarían a los
estados pequeños y débiles que fueron atacados por los estados poderosos. Y si
un estado pequeño tuviera sus murallas y antemuros sin terminar o en mal estado,
indefectiblemente, le ayudarían a completarlos o repararlos. Si los vieran
andar escasos de tejidos o cereales, se los llevarían.” (Condena de la guerra ofensiva III)
Luego, refleja
nuevamente la idea de beneficio recíproco:
“A quien así socorre en los apuros y ayuda a restablecer la
paz y seguridad, ciertamente, los pueblos se le entregarán de buena gana.” (Condena de la guerra ofensiva III)
En ese sentido,
no se tendrá incluso enemigos, lo cual puede parecer útopico, pero la lógica
interna en la filosofía moísta afima que es posible lograrlo. Asimismo, nuevamente se resalta la idea de
beneficio colectivo, acercandose a ideas proto-utilitaristas.
“De esta manera, no tendrán enemigos en el mundo y los
beneficios serán incalculables para todos.” (Condena de la guerra ofensiva III)
4.
Los tres criterios constantes.
Dentro de los criterios metodológicos que utiliza Mozi, hay
3 que el filósofo considera de vital importancia para evaluar una doctrina, y
resume perfectamente el marco referencial que utiliza. Mozi recurre a los
sabios antiguos como modelos morales absolutos al igual que en las demás
escuelas (Confucianismo / Taoísmo), es decir, al establecer a un argumento
histórico. También establece escuchar a la población, es decir, un argumento
empírico. Y por último, un argumento utilitarista temprano, que es verificar si
tiene beneficio para el pueblo.
·
Nota troncal (argumento histórico): Si concuerda
con los antiguos emperadores.
·
Nota fontal (argumento empírico): Si se recurre
al testimonio del pueblo.
·
Nota de utilidad (argumento utilitarista
temprano): Si es beneficioso para el pueblo.
Así, menciona el filósofo:
“Sin norma, es imposible distinguir claramente lo verdadero
y lo falso, lo bueno y lo malo. Tres son las notas manifestativas de la calidad
de una doctrina. ¿Cuáles son? Mo Ti responde: Son la nota troncal, la nota de
su origen y la nota de su utilidad. ¿Cuál es la nota troncal? Es la que se basa
en lo hecho por los antiguos santos emperadores. ¿Cuál es la nota fontal o la
de su origen? Es inquirir el testimonio de tos oídos y ojos del pueblo. ¿Cuál
es la nota de utilidad? La de constituirla como regla en la administración de
la justicia y del gobierno y ver su utilidad para el bien, así del estado, como
del pueblo. Estas son las notas o señales manifestativas.” (Contra la
existencia del hado)
Nos centraremos principalmente en el tercer criterio
(beneficio colectivo).
5.
Las definiciones de Justicia y Amor.
Mozi resulta ser
un filósofo sumamente argumentivo, cómo podemos observar. A pesar de ello no
brindo definiciones claras de algunos conceptos centrales de su doctrina, no
obstante, a partir de sus textos podemos establecer definiciones, utilizando
también filología clásica china.
El amor o benevolencia
El amor (愛) o
benevolencia (仁) en Mozi no implica solamente una “mera compasión
sentimental”, sino una consideración igualitaria hacia todas las personas: amar
a los demás como a uno mismo, a las casas de los vecinos como a nuestra propia
casa o al país ajeno como al propio país. Es una compasión imparcial e
indiscriminada. Lo cual se confunde en ocasiones como “poner al padre y al
extraño al mismo nivel”, esto es errado, ya que Mozi si considera importantes
las relaciones familiares, pero defiende que la exclusividad a los lazos íntimos
o cercanos lleva a la parcialidad, y por tanto al desorden (bandidaje, guerras,
etc). Un ejemplo concreto que pone Mozi es los huérfanos sin padres, ¿quién se
haría cargo de ellos si la sociedad es parcial y centrada en su propia familia?
En textos como “Del Propio Perfeccionamiento”, o en otras traducciones como
“Autocultivo”, se hace mención, pues, de esta escala en cuanto a amor: uno
empieza por los cercanos. Y no sólo este, sino en varios pasajes, que por
cierto, no requieren ninguna sobreinterpretación, es explicíto.
Menciona el filósofo:
“Mientras no hayas logrado intimar con los cercanos, no
pretendas arreglarte bien con los lejanos. Mientras no nayas logrado la
adhesión de tus parientes, no trates de relacionarte con los extraños.” (Del
Propio Perfeccionamiento)
Asimismo, en varios pasajes Mozi sí considera importante el
cuidado a los padres. Voy a colocar el que creo yo es el más importante para
fundamentar este punto:
“El varón consumado en la virtud jen (amor al hombre), en
servir a su soberano se extrema en fidelidad, en el servicio a sus padres es
piadoso, alaba al que obra el bien y censura al que falta.” (Refutacion de
los Ju o confucianistas)
Es importante no considerar las refutaciones confucianas al
Moísmo como verdades con fundamento, sin antes leer cuidadosamente las palabras
de Mozi. El cual invita a amar a los padres de otros, para que los hijos de
ellos beneficien a nuestros propios padres. No podemos dejar de mencionar que
para el filósofo el núcleo de la benevolencia se basa en el trato que se da a
los padres. El amor igualitario no es quitar importancia a los padres. Tal cual
cómo se valora engrandecidamente la reciprocidad que debe hacer el hijo hacia
el padre:
“Supongamos que un hombre ha amado mucho a su hijo, se ha
esforzado en procurar su bien. Este hijo, llegado a mayor de edad, no ha
correspondido al amor de su padre. Todos los hombres de virtud del mundo dirán
que es un desdichado que no tiene amor.” (Voluntad del Cielo, II)
Mencio critica la idea de amor de Mozi indicando que es igual
a no tener padre: “Las ideas de Yang Zhu, centradas en uno mismo, equivalen a
no tener soberano; las de Mozi, con su amor universal, equivalen a no tener
padre. Sin padre ni soberano, uno es como un animal salvaje.” (Mencio, libro 6)
Esta afirmación no solo se basa en el amor igualitario del filósofo, sino
también en las diferencias de cómo se debe reacción ante el fallecimiento de
los padres, mientras los confucianos proclaman que el duelo prolongado es la
forma en que los hijos muestran amor hacia los padres; Mozi ve el duelo
prolongado como dañino para la sociedad, porque hace que las personas, por su enfoque
en el dolor, descuiden los oficios del país. Es por ello de su afirmación
“equivalen a no tener padre”, pero el filósofo no exige apatía hacia la pérdida
de los familiares, sino moderación en el sufrimiento y en los gastos
funerarios.
El Moísmo se distingue del Confucianismo, no solo por el
claro rechazo de Mozi al enfoque ritualista de Confucio, sino también por su
idea de amor o benevolencia. Mozi sí ve necesario que se ame a los padres de
los otros como a nuestros propios padres, pero tal acción, tiene una lógica
intrínsica: amando a los padres de otros, los hijos de ellos amarán a nuestros
padres. Esto claramente basado en el principio que se dilucidó anteriormente:
el beneficio recíproco (交相利). Esto es algo que el
Confucianismo no aprobaría, dado que, la benevolencia se debe de practicar
primero entre nuestros parientes más cercanos o padres.
“Si yo, antes, he amado y hecho bien a los padres de otros,
estos me corresponderán amando y haciendo bien a los míos. ¿Acaso conseguiré
mejor que otros me correspondan amando y haciendo bien a mis padres, aborreciendo
y maltratando yo a los suyos? Ciertamente, los otros me corresponderán amando y
haciendo bien a mis padres si, antes, yo he amado y hecho bien a los suyos.
Según esto, no puede subsistir la piedad filial sin una reciprocidad de amor a
los padres de otros. Los que no practican primero la piedad filial con los
padres de otros pensarán que tal piedad es estúpida y que no se la puede tener
por recta.” (Amor universal III)
Añadamos una ligera matiz, esto del beneficio recíproco (交相利)
que propone Mozi puede sonar como a un amor con fines egoístas, no obstante,
recordemos que la finalidad principal que propone el filósofo es la de
establecer un orden social: erradicando los males del mundo. Pero, ¿quién niega
que puede haber provecho recíproco? Aunque no sea un fin en sí mismo, la
caridad tiene efectos de recíprocidad hacia el benefactor, de alguna u otra
manera.
Además,
Mozi, critica guiarse por el sentamentalismo, a favor de principios éticos
universales: “[Es necesario apartarse] del amor, y en su lugar aplicar la
benevolencia y la justicia.” (Mozi, capítulo 12, Estima de la justicia) Con
esto Mozi critica que la acción moral esté guíada por emociones como el amor. Guiar la moral solo en “mera compasión”
sentimental, puede llevar a que se perdone al bandido y se lo deje libre,
perjudicando de esa forma al pueblo, lo cual para el filósofo es la injusticia
mayor. Esto ocurre porque la virtud moral absoluta de algunos confucianos los
llevaban a pensar que solo mediante la educación y los ritos se puede cambiar a
la gente, algo impráctico para Mozi y otros filósofos de la antigüedad como Han
Fei Zi. En particular, el filósofo
expresa con suma claridad su posición ante esta “pasividad” en el siguiente
pasaje:
“Un general santo pone en armas al estado para erradicar de
él a los malos y castigar a los malhechores. Pero, si un general victorioso,
por conformarse a la práctica de los ju [confucianos], dijera a sus soldados:
"No persigáis al que huyere, guardad la fecha sin dispararle, prestadle
ayuda para que monte en vuestro carro", los malhechores y los causantes de
subversión quedarían con vida y los males del mundo no se erradicarían. Con
esto, este tal se constituiría en padre y madre de todos los malvados del mundo
y causante de todos sus males. Sería la injusticia más grande.” (Refutacion de
los Ju o confucianistas)
Podemos concluir que el amor moísta, no postula quitar
importancia a los lazos familiares, pero hace incapíe que la consideración sea
igualitaria con todas las personas.
La justicia
El carácter de justicia (義) que emplea el Mozi se compone de 羊 (“oveja” o “carnero”), símbolo de mansedumbre y gentileza en
la antigua China, y 我 (“yo” o “mí”),
lo que sugiere, interpretando de forma semántica el carácter, el yo (我) regulado por la mansedumbre de la oveja (羊), ya que el carácter del animal está en la parte superior. De
acuerdo al Shuōwén Jiězì (c. 從我), texto etimológico del siglo 2 d.c, la justicia es la
corrección o porte adecuado de la propia persona. Mozi no brinda una definición
clara de la justicia, a diferencia del amor universal (兼愛), el cual es descrito en su obra con el mismo nombre como
amar a los demás como a uno mismo o amar a los otros de forma igualiaria que a
nuestros circulos cercanos.
Sería limitante decir que la justicia moísta es igual a la
justicia confuciana sólo porque en los
textos de ambas filosofías se utiliza el mismo carácter. Sería imitante también
partir sólo del análisis semántico del carácter, sin dilusidar en la obra del
autor y analizar de manera proactiva. Es preferible partir de las veces que
Mozi emplea la palabra “justicia”, en qué ocasiones y de qué forma lo hace,
para discernir lo que significa para Mozi el término “justicia”. Agregar
también, que la justicia y el amor, son las dos virtudes centrales en el
pensamiento del filósofo, y no son de carácter personal, sino virtudes
pragmaticas y orientadas a lo social. No son virtudes independientes, incluso
en algunos pasajes Mozi parece usarlas como equiparables. El enfoque es principalmente
hacia el bienestar colectivo y los resultado tangibles de esas virtudes,
también hay una legitimidad basada en el Cielo y Shang Di, en los espíritus de
los difuntos y la práctica de los Antiguos Emperadores, ¿hay comparables en
otras doctrinas o tradiciones? Sí, pero no son totalmente iguales en enfoques. El
decir que hay 4 formas de justicia, lo cual tocaremos en este capítulo más
adelante, cabe matizar, Mozi no dice “estas son mis cuatro formas de justicia”.
Basandonos en sus textos, hemos categorizado ello, pero creemos que es fiel a
su filosofía moral y está sustentado múltiples veces por fragmentos del texto. Cabe
aclarar también que, los términos de proto-utilitarismo que usamos son de uso
más pedagógico que acádemico. Mozi no es un utilitarista a ultranza, ya que no
cálcula en base a placer/dolor. De hecho ni si quiera es un utilitarista, eso
sería verlo desde la óptica moderna.
Empezaremos por analizar brevemente la contraparte de la
justicia para Mozi: la injusticia (不義). En Mozi, se mide en términos de daño colectivo. Cuanto
mayor sea el daño ocasionado, la injusticia es mayor. Así, la escala de
gravedad puede partir desde el robo, al homicidio, hasta llegar a la guerra
ofensiva. Por ello Mozi considera la guerra como la mayor injusticia, ya que el
perjuicio causado es más significativo. Esto puede incluso, anticiparse a ideas
modernas de la evaluación de la injusticia, en tanto que se aplica incluso a
nobles, reyes y gobernantes.
Se puede resumir esto en la siguiente cita:
“Cuando el daño causado al prójimo es mayor, la falta de
caridad con él es más grave y el delito mayor.” (Condena de toda agresión
armada. I)
No sólo considera Mozi a la guerra como la mayor injusticia.
También dejar partir a los malhechores, causando que el mal persista en el
mundo. Esto es algo que Mozi critica de los Ju (confucianistas), de acuerdo al
filósofo ellos guardan la flecha y ayudan al malhechor a retirarse. No
discutiremos en este momento si esto es cierto o no, para evitar perder el hilo
argumental del Moísmo. Esto podríamos relacionarlo con sólo valorar la virtud
interna del individuo, sin tener en cuenta los resultados de las acciones, lo
que para el maestro Mo es discordante con su concepción de sabio. Es una crítica
implicíta a las éticas de las virtudes de su época. Él más bien, considera que
el verdadero general castiga y erradica a los malhechores.
"Un general santo pone en armas al estado para erradicar
de él a los malos y castigar a los malhechores. (…) Causantes de subversión
quedarían con vida y los males del mundo no se erradicarían. (…) [No perseguir
al malhechor] sería la injusticia más grande.”
Por ello, la justicia, se centra en aspectos positivos y no
negativos como en la injusticia. Mientras la primera busca beneficiar al
prójimo, la segunda lo que hace es causar perjuicio al prójimo. Así,
encontramos tanto un proto-utilitarismo negativo y un proto-utilitarismo positivo
en el filósofo, lo cual podemos observar en uno de los capítulos más
rescatables del Mozi. En este capítulo es donde nos basamos principalmente para
justificar las tres clases de justicia. En un pasaje del capítulo “Estima de la
justicia” de Mozi, el filósofo es cuestionado por Wu Lü. Al ser cuestionado se
explica con claridad lo que es la “justicia moísta”, la cual no consiste
solamente en la defensa o generosidad. Mozi explica estas dos dimensiones y las
llama justicia (義), no de
forma implicíta, sino explicíta. El filósofo también llama lo que él hace,
(enseñar y predicar) justicia (義). Luego, estas tres clases de justicia se mencionan varias
veces a lo largo del Mozi, lo cual veremos más adelante. Podemos
sintetizar el pasaje de la siguiente forma:
·
Justicia como
distribución: Quien posea riquezas, que las distribuya con otros.
·
Justicia como
defensa: Quien tiene fuerzas, que las emplee en ayudar a otros.
·
Justicia como
transmisión: Recitar las enseñanzas de los antiguos emperadores.
A estos tres habría que añadir, la omisión de la realización
de la injusticia: acciones que causen prejuicio a los demás. Por ello, el
filósofo resalta el carácter preventivo del “amor universal”, en tanto que
evita injusticias. Así añadimos un cuarto modo de practicar la justicia:
·
Justicia como
omisión del daño: Evitar realizar actos que perjudiquen a los demás (injusticia,
不義)
Menciona el filósofo:
“¿Cómo es justo (義) un gobierno? Mo Ti responde: Siendo un estado grande y
poderoso, no ataca a estados pequeños; siendo una familia muy poderosa, no
usurpa a otra más débil. El poderoso no roba o explota al débil; el noble no
desdeña y desprecia al humilde; el listo o astuto no engaña al simple e
ignorante.” (Voluntad del Cielo I)
Así, Mozi es justo, pero como la tercer tipo de justicia. En
ese sentido, el filósofo considera que a partir de la tercer clase de justicia,
se puede impulsar las dos primeras, lo cual consecuentemente es más provechoso.
¿Por qué más provechoso? Porque Mozi considera que no tiene las capacidades
materiales ni bélicas para practicar las primeras dos, y porqué en la
realización de la tercera, se corrige la ignorancia generalizada sobre la virtud
en la población. Al no ser rico ni fuerte, puede contribuir enseñando la
justicia a las personas, lo cual hará que los que tengan riquezas, la
distribuyan con otros o los que tengan fuerza protejan a los demás.
·
Justicia como
transmisión (pedagógica) → Impulsa las demás justicias → Resultado: provecho (利, lì) en tanto que los demás contribuiran.
Así, dice Mozi:
“Así, he pensado que, aunque no me dedique a labrar los
campos para dar de comer a los hambrientos; aunque no me ponga a tejer para
vestir a los que sufren, mi contribución puede ser mayor que si me aplico a
labrar las tierras para alimentar o a tejer para vestir a las gentes. Así pues,
creo que, aunque no labre las tierras, y, aunque no haga tela, contribuyo más
que si me aplicara a esas tareas.” (El Señor de Lu)
Continúa diciendo:
“El vulgo (los peatones) del mundo conoce poco la justicia y
enseñarla será también más conducente y provechoso. ¿Por qué pues no
predicarla? Si, en el avance hacia la justicia logro apoderarme del tambor de
señales, mi justicia ¿no hará progresar más la justicia?” (El Señor de Lu)
Por ello, resumimos que hay 3 papeles funcionales en la
justicia:
·
Papel del
filósofo: transmisor de la enseñanza.
·
Papel del benefactor:
bienhechor social / defensor de la agresión.
·
Papel prudente:
La omisión de actos de perjuicio.
¿En qué me sostengo, también para hablar de papeles
funcionales en la justicia? En una pasaje del “Señor Kun Meng” Mozi, advierte a
sus discípulos que también quieren aprender tiro al blanco que un sabio no
puede aplicarse a todo. Y enfatiza, la idea de no abarcar varias cosas:
“Tampoco el más forzudo soldado de un estado puede, al mismo
tiempo, luchar con el enemigo y aplicarse a prestar ayuda a otros.” (Señor Kun
Meng)
Estas acciones practicas las podemos encontrar también en su
texto “Voluntad del Cielo”:
“[El Cielo] Quiere que quien tiene fuerza la emplee al
servicio de otros; quien posee ciencia la enseñe a otros; quien tiene riquezas
las distribuya con otros.” (La voluntad del Cielo. II)
En el texto “Únion de Ánimos y Pareceres” de Mozi menciona:
“Quienes tenían fuerza de sobra no querían emplearla para
ayudar a otros. Dejaban que se les pudrieran los géneros que les sobraban, por
no distribuirlos con los demás. Ocultaban las buenas ideas o doctrinas por no
enseñárselas a otros.” (Unión de ánimos y pareceres. I)
El filósofo critica de que no se practique las 3 clases de
justicia, a pesar de que sobre lo que se tiene. Encontramos que se utiliza el
carácter “餘 (yú)” que se podría traducir como “sobrante”, “lo que queda”,
o “excedente”. Basándonos en el diccionario clásico Shuōwén Jiězì considera que
el carácter se compone de “食” (comida) y el fonético “余” y cuyo significado es:
“餘 (carácter): significa abundante o sobrante.” (Shuōwén Jiězì, 食部)
Cómo podemos observar, Mozi no exige lo imposible. Si tienes
riqueza, distribuyela con los demás. Si tienes fuerza, empleala en defensa. Si
no tienes ninguna de las dos pero sí sabiduria, comparte enseñanzas. El
filósofo mide el valor moral en lo que es provecho para el bien común de las
gentes, pero también enfatiza la “intención moral” (amor igualitario), en tanto
que el amor es la verdadera regla principal de conducta que se debe seguir.
¿En qué me sostengo, para sostener que para Mozi lo
importante es el beneficio (利) de los hombres? En la obra “Reprueba la música”, esto se
explica claramente y resume lo que quiero decir:
“El hombre de virtud, que ama al prójimo, se aplicará a
promover el bien en el mundo y erradicar de él todos los males. Tomará como
regla de su vida hacer cuanto redunde en provecho de los hombres, cesando o
dejando lo que no reporte provecho para ellos.” (Reprueba la música)
¿En qué me sostengo, además, para afirmar que la justicia es práctica?
En uno de los pasajes del “Ken Chu”, Ch’ih T’u Yü y Hsien Tzu Shih preguntan al
maestro Mo sobre qué se precisa para ser justo. Mozi, lejos de dar una respuesta
abstracta, responde directamente a la acción concreta: practicarla, escribir y
predicar de ella, de esta forma uno es justo. El Maestro Mo, no se queda en la explicación
de conceptos al estilo de Aristóteles y Platón. Da pautas, consejos, ejemplos
históricos, formas de practicarla, enfatiza argumentos empíricos, etc.
“Obrar con justicia es lo mismo. Quienes la puedan recomendar
en sus discursos y conversaciones, la deben recomendar; los que puedan escribir
de ella, deben escribir; los que puedan practicarla, la deben practicar.” (Ken
Chu)
Así, definimos la justicia moísta como la
distribución de bienes, la defensa legítima, la transmisión de enseñanzas y la
omisión de actos injustos. ¿Cómo se relaciona con la benevolencia? De la
siguiente forma:
·
Se ama a las
demás personas como a uno mismo (benevolencia o amor universal).
·
La
benevolencia se traduce en acciones justas: beneficencia, protección, difusión
de enseñanzas (justicia).
·
La falta de
benevolencia se traduce en acciones injustas: guerra, robo, engaño, etc. (injusticia).
Dice Mozi: “Yo amo la felicidad y aborrezco la desgracia y la
desdicha. (…) En el mundo, con la justicia florece la vida y con la injusticia
viene la muerte. Con la justicia, prospera la riqueza y con la injusticia la
pobreza. Con la justicia, hay orden y paz, con la injusticia reina el
desorden.” (Voluntad del Cielo I)
En este fragmento Mozi utiliza el carácter “福 (fú)”, que puede traducirse como felicidad, dicha o bendición.
Resalta la parte positiva del proto-utilitarismo de Mozi, haciendo incapié en
los efectos de la justicia: riqueza, orden y paz y y vida. Mientras que la
injusticia representa el carácter “禍 (huò)” y “祟 (suì)”, que
significan desastre, calamidad, infortunio, etc, y se relacionan con la
pobreza, la muerte y el desorden, lo contrario a la justicia. Sumándolo a lo
dicho anteriormente, en la justicia distributiva, prospera la riqueza, en la
justicia defensiva o preventiva, prospera la vida y el orden, en tanto que se
proteje al inocente y se evita provocar perjuicio ajeno, en la justicia
pedagógica se puede impulsar las demás. En conjunto, es una justicia con fines
provechosos, que se sostiene principalmente en el tercer criterio moísta.
En otros pasajes afirma también:
“Pues la justicia es en el mundo la cosa de más valor.”
(Estima de la justicia)
“Si, pues, el tesoro más precioso es aquel que aprovecha
mucho al pueblo y la justicia aprovecha mucho al pueblo, hemos de concluir que
la justicia es precioso tesoro.” (Ken Chu)
En este pasaje Mozi afirma que lo que genera beneficio (利, lì) al pueblo (民, mín) es la justicia, en tanto que su aplicación acrecienta
la población, sirve para que las leyes y castigos sean más ordenados y que haya
paz en el Estado. La considera un tesoro (寶), es decir algo valioso. Al inicio de “Estima de la
justicia”, además, Mozi la considera como la cosa de mayor valor en el mundo,
debido a que hay incluso sacrificio personal por la justicia. Por ello, en este
pasaje del “Ken Chu”, se observa de forma explicíta, que lo más importante es
lo que genera beneficio colectivo (利民) o beneficia al pueblo. Por lo tanto, la justicia y
beneficio están enlazados.
En síntesis, podríamos decir que la justicia moísta es la
acción y la manifestación práctica de la benevolencia, entendida como amar a
todos de forma igualitaria (intención moral). La benevolencia moísta es la
intención universal, la justicia moísta es su manifestación práctica. Así, enlazamos
tanto la benevolencia y justicia moísta presentes en sus textos.

La justicia como sacrificio y esfuerzo constante
La justicia implica cierto “sacrificio personal”. En esto,
Mozi también demuestra adelantarse a Jhon Stuart Mill, filósofo con el que lo
compararemos más adelante. Mill, valora el sacrificio, en tanto que maximice la
felicidad general, con un enfoque más hedonista que el de Mozi. El maestro Mo,
también valora el sacrificio, en sus textos cómo en vida demuestra esta
valoración. Además, la justicia también implica rechazo, condena, burla,
insultos y demás, pero el filósofo, lejos de dar importancia a ello, menciona
que esto solo da mayor valor al justo:
“Yo, Mo Ti, he aprendido que quien, por la virtud de la
justicia no evita el ser condenado, se hace digno de toda alabanza. Si, pues,
le has dejado por virtud, ¿por qué te apena el tener que aceptar el
calificativo de mentecato?” (Ken Chu)
En un pasaje del Mozi del capítulo “Estima de la justicia” se
demuestra, además, que el camino de la justicia no es un camino agradable e
implica trabajar mientras otros no lo hacen. Mozi visita a un antiguo amigo,
este cuestiona a Mozi el porqué se dedica tanto a la justicia si hoy en día
nadie la practica: “Solo tú te sacrificas y sufres por la justicia”. Se emplean
los caracteres “自, zì” y “苦, kǔ”, el primero significa “uno mismo” o “por sí mismo” y el
segundo “amargura, sufrimiento, aflicción”, ambos engloban la idea central del
relato: la justicia puede llevar consigo penurias. Pero incluso para Mozi, eso
no importaba, él mismo dice: “Es necesario apartarse (…) de la tristeza (…) y
en su lugar aplicar la benevolencia y la justicia”.
Mozi responde de forma práctica y persuasiva, el hecho de que
haya abundancia de injusticias refuerza el hecho de actuar rectamente. El
filósofo, usa una analogía con un hombre que tiene diez hijos que aran, si
nueve no hacen nada, el único deberá trabajar con más esfuerzo (益急). Esto refuta ideas cómo pensar qué si nadie es justo, no
hay razón de serlo y que no sirve de nada hacer algo. Para la época de los
Reinos Combatienes, esto demuestra el rigor prágmatico en una China que era
indiferente (según él) hacia problemas sociales que aquejaban a más de uno. O
ante la tradición taoísta, que prefería alejarse de las comunidades sociales y
no participar en la política (como Zhuangzhi), prefiriendo la contemplación
espiritual, aunque este es un punto que tocaremos de manera más extensa en otro
capítulo. El sacrificio es valorado por Mozi, en tanto que promueve el orden,
el amor imparcial y la justicia.
Para Aristóteles, incluso, Mozi podría entrar en la categoría
de “hombre valeroso”, en tanto que el filósofo se arriego muchas veces, como
demuestra en Gongshu Ba y el asedio a Song. Para el griego, esto es válido: “Aquél
se dirá hombre valeroso, que en la honrosa muerte y en las cosas que a ella le
son cercanas no se muestra temeroso, cuales son las cosas de la guerra.” (Ética
a Nicómaco, capítulo 6) Combiene matizar de igual forma, que para Mozi lo más
importante son los resultados, y para Aristóteles es la formación del carácter.
Esta valentía moral que demuestra Mozi y sus discípulos, al
querer defender pueblos indefensos y no ceder ante las amenazas de reyes ni
tiranos, tiene claramente un valor instrumental, pues hace que puedan conseguir
sus objetivos, centrados en el bienestar social y la evitación de daño social.
Mozi, no habla en términos de ética interna, cómo bien lo hace Aristóteles y
otros filósofos de la virtud, pero es innegable que en la práctica, demuestran una
valentía instrumental. Bien decía Mozi: “Las manos, pies, boca, nariz y oídos deben
dedicarse a la práctica de la justicia” (Mozi, Estima de la Justicia). Esto
significa que la justicia implica una entrega en cuerpo físico, no sólo en
cuanto a ideal moral. Esto se ve reflejado, incluso en un pasaje donde un padre
recrimina a Mozi, porque su hijo murió en la guerra después de haber estudiado
con él.
La respuesta del filósofo es la siguiente:
“Su Merced quiso que su hijo estudiara. Terminó sus estudios
y ahora ha muerto en la guerra. El airar se contra mí, es como quien ha querido
vender la mercancía, se le compra y se aira contra el comprador. ¿No es
quejarse irracionalmente?” (El señor de Lu)
¿Y, Mozi, por qué él mismo no defendía en la guerra? Porque
su papel era de maestro e instructor, lo cual no necesariamente significaba no
pasar peligro. Su propia vida estaba en constante riesgo, debido a su
desaprobación directa a los goberantes tiranos y su intento por persuadirlos de
no realizar operaciones militares para atacar países indefensos. En resumen, podríamos
definir la valentía moísta como la disposición a asumir riesgos, sufrimientos y
rechazo personal para garantizar la justicia, proteger a los inocentes y
asegurar el orden social, como medio para el beneficio colectivo y la evitación
del daño colectivo.

6.
La interioridad moral en Mozi
En la actualidad
muchos especialistas, principalmente acádemicos occidentales, consideran que la
filosofía moral de Mozi se sostiene solamente en un cálculo basado en el
beneficio colectivo (riqueza, orden, prosperidad, etc). Muchos incluso resumen
su ética diciendo: “la acción moral válida será la que generé más riqueza,
orden o incremente la población.” Cómo si el filósofo fuera un utilitarista del
siglo 5 a.c, interpretandolo bajo la óptica de la ética occidental. Es cierto,
que Mozi se adelanta en ciertos aspectos al Utilitarismo de Bentham o Mill,
pero es erróneo decir que su filosofía moral sólo se centra en méros cálculos. Mozi
también ve relevante 3 cosas en la acción moral, y son parte de su interioridad
moral:
·
La
intención moral: amor universal (兼愛).
·
Alejarse
(去) de las emociones: apartarse de la alegría, placer, tristeza, ira, etc.
·
Énfasis
en principios éticos: centrarse en la justicia (義) y el amor (仁).
En uno de los
pasajes más curiosos y reveladores del Mozi, el filósofo establece una serie de
condiciones para ser sabio o alcanzar la santidad, lo cual incluye un
distanciamiento emocional. Esto añade una dimensión psicológica a la ética
moísta.
El Maestro Mo dijo:
“Es necesario eliminar las seis desviaciones. Cuando estés en silencio,
reflexiona; cuando hables, enseña; cuando actúes, cumple tus deberes. Si estas
tres funciones se ejercen correctamente, se puede llegar a ser un sabio. Es
necesario apartarse de la alegría de la ira, del placer, de la tristeza y del
amor, y en su lugar aplicar la benevolencia y la justicia. Las manos, pies,
boca, nariz y oídos deben dedicarse a la práctica de la justicia (從事於義);
así se puede llegar a ser un sabio.” (Mozi, libro 12, Estima de la Justicia)
Podemos
considerar que Mozi es más exigente moralmente que otros filósofos de la época,
especialmente del Confucianismo, que buscaban una armonía o equilibrio en las
emociones, a través de la música o el ritual. El Maestro Mo, a diferencia de
los letrados, propone la redirección hacia la benevolencia (仁) y la
justicia (義). El filósofo prefiere reemplazar la alegría, el placer, la ira y demás
afecciones por principios éticos.
Se usa el término
“去 (qù)”, que significa apartarse, irse o alejarse. Hago énfasis de esto, ya que en traducciones
modernas se suele interpretar este carácter como “supresión” o “eliminación”.
Esto es errado si nos basamos en el Shuōwén Jiězì (说文解字),
que lo traduce como la separación o contrariedad entre personas. Cómo vemos se
acerca más a “alejarse”.
Cito
textualmente:
去 (carácter): “Separarse o contrariar a otras personas” (去部)
Por lo cual, Mozi
no indica eliminar las emociones, cómo comúnmente se interpreta en este pasaje,
sino simplemente alejarse de ellas. La acción moral, no debe estar influida por
emociones, incluso si son positivas (como la alegría, el amor o el placcer),
sino por principios éticos: la benevolencia y la justicia. Esto acerca a Mozi a
los postulados kantianos. Para Emmanuel Kant, célebre filósofo prusiano y
creador del Deontologismo, no importa si la persona está motivada por emociones
o sentimientos sociales en la realización de la acción moral; siempre que
cumpla con su deber y con la ley moral. Cito textualmente:
“Un hombre a quien la naturaleza haya
puesto en el corazón poca simpatía; un hombre que, siendo, por lo demás,
honrado, fuese de temperamento frío e indiferente a los dolores ajenos. (…) ¿No
encontraría, sin embargo, en sí mismo cierto germen capaz de darle un valor
mucho más alto que el que pueda derivarse de un temperamento bueno?” (FMC, capítulo
1).
Pero, ¿por qué
Mozi pensaría algo así? Si uno guía su vida moral en el amor extremo, esto
puede conllevar a perdonar al agresor y caer en la pasividad, lo cual es algo
que critica Mozi de los letrados de su época: defienden del bandido, pero dejan
huir al agresor, sin combatir la raiz del problema. Además, también puede
conllevar a amar de forma parcial, sin considerar a las demás personas. Si uno
guía su vida moral en la tristeza, tendrían duelos prolongados, lo que Mozi
critica también de Confucio: llevar 3 años en duelo, puede hacer que se
descuiden los oficios del país. Si uno guía su vida moral en la alegría o el
placer, sería inmoderado, caería en el lujo y los excesos. Si uno guía su vida
moral en la ira, se llegaría a atacar países vecinos (en caso de gobernantes),
desproteger a las personas o caer en la violencia injustificada.
Esto hace a Mozi
cercano a Kant, aunque vale matizar que Mozi no establece un marco conceptual
de contenido moral a priori como Kant. Tomando en cuenta estas 3 cosas, no solo
importan los resultados tangibles de las acciones, sino también la intención
moral. En tanto que lo que precede a la
acción es la intención, y su resultado es posterior. En un pasaje del libro “El
señor de Lu”, el gobernante pregunta a Mozi, si debería de hacer heredero a su
hijo que distribuye riquezas con los demás o a su hijo que es estudioso. Cito
textualmente:
“Pero la esmerada
solicitud del pescador en alimentar con el cebo a los peces no es precisamente
para obsequiarlos. El cebo envenenado que se Ies propina a los ratones tampoco
es por el mucho amor que se les tenga.” (El señor de Lu)
Esto significa
que no basta decir que alguien es moral porque distribuye sus riquezas con los
demás, sino tomar en cuenta las motivaciones de sus acciones. El filósofo
termina con una sentencia, que deja entrever lo que sostenemos en este apartado:
“Yo
quisiera que el Soberano reuniera sus obras y sus motivaciones y las examinara.” (El señor de Lu)
En un pasaje del Mozi. Al filósofo Mo se lo cuestiona y se le
indica que su doctrina es impracticable aludiendo lo siguiente por Wu Ma Tzu:
·
“Yo no soy
capaz de amar a todos. Yo amo a los habitantes de Chou más que a los habitantes
de Yüeh, y a los habitantes de Lu más que a los habitantes de Chou y a mis
copaisanos más que a otros habitantes de Lu; y a mis familiares más que a mis
copaisanos; a mis padres más qué a otros de mis familiares; a mi propia persona
mas que a mis padres. Los tengo por más cercanos a mí mismo.”
Esto es lo que
Mozi critica, la parcialidad en el amor. Así, Wu Ma Tzu defiende un amor
parcial, natural y basado en la cercanía. Luego, Wu Ma Tzu continúa diciendo:
·
“Si
me zurran, me duele. Si zurran a otro, no lo siento tanto como cuando me zurran
a mí mismo. ¿Por qué razón voy yo a no pegar a quien me ha hecho mal y a pegar
a quien no me ha hecho mal? Así, se dan casos en que se mata a otro en provecho
propio, pero no los hay de quienes se han matado a sí mismo a beneficio de
otros.”
El filósofo,
responde con un argumento similar (superficialmente) al imperativo categórico.
Cito textualmente a Kant y su libro Fundamentación de la Metafísica de las
Costumbres:
“El imperativo
categórico es, pues, único, y es como sigue: obra sólo según una máxima tal que
puedas querer al mismo tiempo que se torno ley universal.” (FMC, capítulo 2)
Mozi, responde
que si las personas siguieran un amor parcial, sin considerar a los demás de
forma igualitaria, solo generaría que las personas al proclamar este tipo de
“justicia”, perjudiquen a los demás para su propio beneficio. Lo cual
perjudicaría también a Wu Ma Tzu. Es un ejemplo práctico de cómo la doctrina de
Wu Ma Tzu sería perjudicial en la práctica.
Así, dice Mozi:
“Entonces, supongamos que uno proclama su justicia y otro
quiere matarle en beneficio propio. Diez proclaman su justicia y diez quieren
matarle para propio provecho. Todo el mundo proclama su justicia y todo el
mundo quiere matarle para propio provecho.”
(Ken Chu)
Por lo que Mozi,
declara que el amor universal es en la medida posible, lo único que al actuar
basándose en él, aseguraría que las personas no se dañen. Por ello consitituye
un beneficio (利, lì), porque es lo que en la practica, devulve al
mundo el orden y la paz. Es un proto-imperativo catégorico, en tanto que el
filósofo señala que al actuar así sería bueno en una escala universal, mientras
que al basarse en el amor parcial, generaría perjuicio. Si todos practican amor
universal hay orden, si todos practican amor parcial hay desorden, esto es lo
que quiere decir Mozi con que la tipo de justicia de Wu Ma Tzu sería negativa
si se proclama como principio universal, por ello de forma implicíta dice:
“guíate por principios que sean replicables a escala universal”, por esta razón
decimos que es una suerte de proto-imperativo catégorico. Mozi evaluo y se
preguntó probablemente: ¿qué principio puede ser válido si fuera practicado por
todos?, ¿qué principio conduce al orden y qué principio al desorden?
Un razonamiento
lógico parecido al del filósofo Emmanuel Kant, ya que él consideraba que uno se
debía guiar por imperativos categóricos y no imperativos hipóteticos, estos son
pues, máximas que puedan ser universalizables. Mozi hace lo mismo que Kant en
su obra “Fundamentación de la metafísica de las costumbres”, pone en prueba al
amor universal y al amor parcial, y describe en ambos principios sus efectos
prácticos. Kant, pone a prueba el prometer falsamente, no ser generoso, y
concluye con sus consecuencias: desconfianza, falta de apoyo mutuo, etc. Por
ello, el filósofo sostiene que la base de una sociedad armónica y próspera es
el amor universal (兼愛). No llegó a planteamientos sofisticados como los
de Kant, ni cálculos como los de Mill, pero mantuvo características de ambos:
1) La intención moral, 2) Si el principio fuera univerzable, 3)
Alejarse de las emociones en la acción moral y 4) Beneficios tangibles,
que sería el resultado de su aplicación (riqueza, orden y paz, etc). Es como
las teorías modernas de filosofía moral, que tratan de unir utilitarismo +
deontologismo. Lo interesante es que este pensador tiene características
(aunque primitivas) de ambos.
En síntesis, el predominio por el beneficio colectivo en Mozi
es válido y es la preocupación principal en su doctrina, por ello decimos que
es un proto-utilitarista positivo y negativo. Pero, tomando en cuenta sus
textos, el filósofo también da importancia a las intenciones y motivaciones en
la acción moral. Aunque al tirano no se pondrá a hablarle sobre intenciones y
motivaciones, ya que el filósofo se adapta al interlocutor. En el próximo
capítulo, abordaremos de forma completa los beneficios colectivos, ya que son
el eje principal de la doctrina moísta.
7.
El beneficio colectivo en Mozi.
Orden, población y riqueza
En el presente
capítulo del libro, hablaremos de forma concisa de las ideas de
proto-utilitarismo de Mozi, tanto positivo como negativo. Buscaremos sostener
las afirmaciones en base a evidencia textual de Mozi, y ahondaremos en algunos
significados de caracteres para enriquecer más este análisis. Además, y cómo
era de esperarse, compararemos la filosofía de Mozi, con su “equivalente” en
Occidente, John Stuart Mill, recalcando sus diferencias y similitudes, en tanto
que el filósofo chino no plantea un énfasis tan enfocado en el placer/dolor,
los derechos individuales y otros supuestos que se encuentran en las obra de
Mill. A pesar de ello, es notable lo adelantado que Mozi estaba, acercándose al
utilitarismo.
Primeramente y
recapitulando, ¿cuáles son los tres criterios metodológicos qué menciona Mozi?
Estos se explican en su obra “Contra la existencia del Hado” y son criterios en
los que se basa a lo largo de su obra. Él mismo dice en el texto: “Sin norma,
es imposible distinguir claramente lo verdadero y lo falso, lo bueno y lo malo.
Tres son las notas manifestativas de la calidad de una doctrina.” Y estas tres
notas son las siguientes:
·
¿Cuál
es la nota troncal? Es la que se basa en lo hecho por los antiguos santos
emperadores.
·
¿Cuál
es la nota fontal o la de su origen? Es inquirir el testimonio de tos oídos y
ojos del pueblo.
·
¿Cuál
es la nota de utilidad? La de constituirla como regla en la administración de
la justicia y del gobierno y ver su utilidad para el bien, así del estado, como
del pueblo.
Así, Mozi mismo
dice: “Es absolutamente necesario, establecer, una norma o criterio”. Epígrama
dónde se utiliza el carácter “必 (bì)”, que expresa obligación, deber o inevitable.
La primera, pues debe tener fundamento (本), la segunda
verificación (原) y la tercera aplicación (用). Son
tres criterios que plantea en todos sus textos, pero analizaremos
principalmente el tercer criterio, la nota de utilidad, ya que es el
objetivo del presente capítulo.
Mozi, cómo se ha
dicho, no es un filósofo al estilo de Platón, Confucio o Crisipo (sin quitar
mérito a los tres). No se centra sólo en la virtud interior, sino en principios
y políticas que puedan generar beneficio tangible al pueblo. Retomemos el
análisis de los caracteres. En la nota de utilidad Mozi menciona que la norma
debe ser aplicable como regla para aplicar castigo (刑, xíng) y para el
gobierno (政, zhèng) u administración política. Y luego explica que en ello se debe
examinar (觀, guān) si es beneficioso (利, lì) para el pueblo y el estado. Se emplea el
carácter “利 (lì)”, un carácter que
es usado múltiples veces en los textos moístas, notarán, que casi siempre se
emplea antes de pueblo, estado o mundo. Esto
último demuestra su preocupación colectiva y prágmatica, el carácter no está
solo de adorno.
El filósofo
relaciona al hombre benevolente (仁人) con el beneficio (利)
colectivo (天下). También, con eliminar el daño (害) colectivo (天下). En palabras del
filósofo: “Los hombres benevolentes en su tarea, deben necesariamente
esforzarse por promover el beneficio del mundo, y eliminar el daño del mundo.”
(Mutualidad de amor, III) El hombre virtuoso, de acuerdo al filósofo, debe (必), y
esto de forma imperativa, considerar el beneficio colectivo (天下之利).
Ahora bien, el beneficio colectivo, ¿de qué se compone?, ¿qué considera Mozi
valioso y qué constituyee al beneficio? Esto se puede sintetizar en lo
siguiente:
·
Si el
mundo está pobre, trabajar para enriquecerlo (富);
·
Si su
población es demasiado escasa, procurar acrecentarla (人民, 眾);
·
Si
andan revueltas las gentes, procurar restablecer el orden (治).
Esto es lo que
Mozi explica en su capítulo “Moderar gastos en los funerales”, haciendo una
analogía con la piedad filial (孝, xiào). Parece, además referirse a los
confucianos, los cuales, de acuerdo al Libro de los Ritos (禮記,
Lǐjì), en los funerales los hijos deben de mantener el duelo hacia el
fallecimiento de sus padres durante 3 años. El filósofo, en base a estos tres asuntos (務, wù)
crítica los suntuosos funerales y prolongados duelos. No se limita sólo a este
capítulo claramente, podemos encontrar estos tres asuntos a lo largo del Mozi.
Recapitulando:
En Moderar
gastos en los funerales, se evalúa de la siguiente forma:
·
Los
suntuosos funerales implican gastos excesivos en entierros: ataúd doble, fosa
profunda, vestiduras, joyas, túmulo, etc. Se descuidan los oficios y labores
del país.
·
Los
prolongados duelos y suntuosos funerales, implican que decreciente la población,
provocando que no haya personas suficientes para la defensa del país.
·
Al
carecer de riqueza, se multiplicarán los bandidos, dificultando de esta forma
que se pueda restablecer el orden en el país. Además, al estar revueltas las
gentes, no se podrán defender eficazmente ante el ataque de un estado vecino.
En Contra la
existencia del hado, se evalúa de la siguiente forma:
·
La
creencia en hado implica pobreza: las personas con carencias económicas no se
esfuerzan para mejorar su condición por creer en el destino.
·
La
creencia en hado implica despoblación: las personas creen que está determinado
que la gente aumente, y si lo está, aumentará.
·
La
creencia en hado implica desorden: las personas no son piedosas con sus padres,
ni respetables con las personas mayores en la sociedad. Creen que el hado
determina si la persona es ruin o virtuosa, y no actúan para cambiar.
En Unión de
ánimos y pareceres, se evalúa de la siguiente forma:
·
La
diversificación de pareceres implica castigo ineficaz: debido a la discordancia
entre súbdito y rey. Al unicar los pareceres, se producirá: orden y paz en el
mundo. Al establecerse jefes mandarines que comuniquen todo al rey, el rey
podrá saber con exactitud a quien debe de recompensar y a quien castigar.
En Mutualidad
de amor, se evalúa de la siguiente forma:
·
La
falta de amor implica desorden: discordancia y falta de filialidad entre padre
e hijo, hermanos, gobernante y ministro, robos en el país, guerras entre
estados, etc.
En Condena de
la guerra ofensiva, se evalúa de la siguiente forma:
·
La
guerra implica gastos materiales: varas de bambú, flechas, astas, etc. Lo cual,
provoca que se destruya gran cantidad de la riqueza del pueblo. Se provoca que
las personas descuiden sus oficios y ocupaciones, para centrarse en la guerra.
·
La
guerra implica muertes: innumerables batallones completamente aniquilados. Gente,
que muere de frío, hambre y enfermedades.
·
La
guerra implica desorden: estados que atacan a otros estados. Se daña al prójimo
a escala colectiva, lo cual se considera la mayor injusticia, debido al daño
ocasionado.
En Reprueba la
música, se evalúa de la siguiente forma:
·
La
música implica implica gastos materiales: se recoje cuantiosos bienes y
riquezas del pueblo para su aplicación, provocando hambre y frío en la población. Hombres y mujeres no
siembran, cosechan, hilan ni tejen; gobernantes se retrasan en sus deberes.
·
La
música implica desorden: los gobernantes no podrán administrar el estado,
provocando que el estado esté revuelto y por tanto, haya desorden.
Incluso podemos
hablar de una cadena:
Ø El mal uso de la riqueza en la
administración pública
Ø Conduce a: falta de alimentos, vestido,
etc
Ø Y esto, provoca: delincuencia e
inseguridad social (desorden)
Lo mismo
podríamos aplicar en los demás casos. No es una observación vaga, el filósofo
chino busca desarrollar una teoría moral y política coherente, basándose en la
utilidad pública. Ahora bien, sería limitante basarnos sólo en esto, Mozi
también hace mención del beneficio para el Cielo y para los espíritus de los
difuntos, pero no lo enmarca dentro de sus tres criterios metodológicos. El Mozi,
pues, valora el provecho a las gentes como a un tesoro:
“Si, pues, el tesoro más precioso es aquel que aprovecha mucho
al pueblo y la justicia aprovecha mucho al pueblo, hemos de concluir que la
justicia es precioso tesoro.” (Ken Chu)
El orden, cuyo carácter es “治, zhì” que se utiliza en varios textos de Mozi, no es un
concepto abstracto, comparase con las ideas platónicas de Platón o el Wu Wei de
Laozi. El orden, representa lo contrario al desorden, cuyo carácter es “亂, luàn”. Ambos utilizados mayormente en la obra “Mutualidad
de Amor” de Mozi. El orden se emplea principalmente para remarcar un estado de
paz en un país, donde hay leyes y castigos rectos y justos, las personas se
aman mutuamente y no hay falta de filialidad, robos o guerras entre estados,
también cuando los pareceres o puntos de vista son uno solo. Si el pueblo está
desordenado (亂), es decir,
revueltas las gentes y no hay concordancia entre el rey y sus súbditos, se debía
restablecer el orden (治), a partir del amor universal, la justicia, políticas
adecuadas y demás.
Menciona Mozi:
“Con armas, con venenos, con fuego y agua atacan a la gente
inocente en los caminos. Roban carros, caballos, vestidos, pellizas para
enriquecerse. ¿De dónde ha nacido todo este desorden que reina en el mundo?” (Declaración
sobre los manes de los difuntos)
De acuerdo a uno de los pasajes del Mozi, de cierta forma
parecido a lo que el Daxue explica, aunque de una manera más directa y enfocada
en la coherencia interna, es decir, que no haya discordancia entre lo que se
habla y las acciones. El filósofo hace mención que para que se pueda poner
orden (治) es
necesario que el gobernante ponga orden (治) primero a su propia persona. Siendo para Mozi imposible si
no se hace de esta forma.
Dice Mozi:
“Su Merced no es capaz de poner orden en su propia persona,
¿cómo lo podrá poner en el estado? La razón de que no lo pueda es que no lo hay
en su misma persona.” (El señor Kung Meng)
La idea de aumento (眾) de población (人民), no sólo significa para Mozi la procreación de las
gentes, también evalúa si disminuye la
población, a partir de políticas que promuevan y sólo produzcan que haya falta
de alimento o impuestos en demasía. Menciona Mozi: “Los gobernantes del mundo,
en su mayor parte, siguen la política de disminuir la población. Gravan con
trabajos al pueblo, le exigen fuertes contribuciones. Sus bienes no le bastan
al pueblo para vivir y son innumerables los que mueren de frío y hambre.”
(Morigerar gastos) Respecto al incremento de riqueza, cómo observamos,
significa no gastar en bienes inútiles o meramente estéticos (ej. suntuosos ritos),
ni tampoco innecesarios (ej. guerras ofensivas), que el gobernante pueda ser
moderado en sus gastos, entre otras cosas. Los tres son pues, los tres asuntos
(務), que han de
ser observados si se quiere determinar que una política o medida, realmente
beneficie al pueblo. Vale matizar, que Mozi no pide o exije seguir una idea de
manera rígida o religiosa, él mismo admite que si hay una proposición mejor,
incluso que su propia doctrina, podría adoptarse. Menciona Mozi: “Quien niega o
condena la proposición ajena debe sustituirla por otra mejor. Si solo la
condena, sin proponer otra mejor, sería meramente como apagar con agua el
fuego.” (Mutualidad de amor. III) Los derechos legales que existen hoy en día,
en pleno siglo XXI, concuerdan con algunas ideas del Moísmo. Algunos derechos
fundamentales a mencionar son “el derecho a la vida”, el derecho a la
propiedad”, “el derecho a la paz”, “el derecho a la educación”, “el derecho a
la seguridad social”, “el derecho a la participación gubernamental”, esto
aunque no en palabras de Mozi ni los moístas posteriores, son derechos que los
mismos moístas protegían y contribuían en su realización. En otras palabras,
Mozi no hablaba de “derechos humanos”, en términos políticos o jurídicos
modernos, ni que eran condiciones autónomas exigibles por cada individuo, pero
sí estableció una filosofía moral con bienes que concuerdan en varios aspectos
con ellos, matizando que las políticas y normas que habla Mozi se evalúan más
por su resultado colectivo, que individual.
Comparación con Mill
Habiendo considerado estos puntos, partamos ahora a hablar
acerca de John Stuat Mill, el utilitarismo y cómo se relaciona, difiere y puede
contrastarse con Mozi. John Stuar Mill, fue un filósofo británico del siglo XIX,
conocido por su continuidad de las ideas de Jeremy Bentham y, no solo
continuidad, ya que expandió el utilitarismo, distinguiendo entre placeres
(casi igual que Epicuro) y aclarando malas interpretaciones hacia esta
corriente ética. Su obra, junto a Fundamentación de la ética de las costumbres
de Kant y Ética a Nicómaco, son consideradas las tres grandes obras de la
filosofía moral, ya que, a pesar de ser Bentham el fundador, Mill la lleva a la
quinta potencia. Ahora bien, cómo se habrán dado cuenta en anteriores capítulos
del presente trabajo, no pretendemos ahondar en simplicidad filosófica, ni si
quiera a modo de pedagogía estructural. Hay que analizar con tanto o igual
rigor como venimos analizando a Mozi, de esta forma los compararemos
eficazmente. La comparación, desde ya, tiene como finalidad demostrar la
superioridad, al menos en “términos generales” de Mozi, reconociendo de igual
forma sus limitaciones y rigurosidad filosófica, comparandolo con occidentales.
John Stuart Mill
desarrolla una ética basada en el principio de utilidad o el principio de la
mayor felicidad. Según este criterio, el valor moral de una acción se mide por
su capacidad para promover la felicidad, entendida como placer y ausencia de
dolor. Para Mill, la felicidad es el bien supremo, ya que es lo único deseado
por sí mismo, mientras que otros bienes se desean como medios para alcanzarla.
Como él mismo menciona:
“El credo que acepta la Utilidad o Principio de la Mayor
Felicidad como fundamento de la moral, sostiene que las acciones son justas en
la proporci n con que tienden a promover la felicidad; e injustas en cuanto
tienden a producir lo contrario de la felicidad.” (Utilitarismo, capítulo 2)
Mill distingue
dos tipos de placeres:
- Placeres corporales
- Placeres intelectuales o morales
Los placeres
intelectuales son superiores, ya que responden a la naturaleza racional del ser
humano. Como él mismo afirma, “más vale ser un Sócrates insatisfecho que un
necio satisfecho”. Aún si el hombre pueda decidirse por el placer corporal, se
hace por ser el bien más próximo; en el filósofo se reconoce que, se sigue
considerando más valioso el superior a pesar de esto. Además, guarda distancia
con filosofías morales que buscan una felicidad personal; para Mill el criterio
utilitarista es aceptar una felicidad general. Él afirma:
“No es ese
criterio la mayor felicidad del propio agente, sino la mayor cantidad de
felicidad general.” (Utilitarismo, capítulo 2)
Un ejemplo prágmatico, es el sacrificio personal; del que
Mill considera algo digno, siempre que pueda contribuir a aumentar la felicidad
colectiva; tomando en cuenta que el fin sea este; y no otro, ya que para el
filósofo el sacrificio es instrumental; no un bien en sí mismo. De esto,
podemos partir para decir que el Utilitarismo no es de ningún modo
invidualista. De hecho, el mismo Mill considera que una de las causas de la
insatisfacción personal es, además de la falta de cultivo intelectual; el
egoísmo, entendido como la ausencia de la símpatia por los intereses colectivos
de la humanidad, del que; como menciona el filósofo:
“Retienen frente a la muerte un interes por la vida tan
intenso como cuando posean el vigor de la juventud y de la salud.”
(Utilitarismo, capítulo 2)
Considera, que el aporte y la contribución a estos fines;
produce un gozo:
“Todo hombre lo bastante inteligente y generoso para
aportar a la empresa su esfuerzo, por pequeño e insignificante que sea,
obtendra de la lucha misma un noble goce que no estardispuesto a vender por
ningn placer egoísta” (Utilitarismo, capítulo 2)
Además, para Mill
el papel de los sentimientos sociales es la base de la vida en comunidad.
Afirma que el interés colectivo y la cooperación permiten armonizar los
intereses individuales con los de los demás, acercándose en este punto a la
idea de amor universal propuesta por el filósofo chino Mozi. El punto de acercamiento
entre estos filósofos, llega al punto, que el mismo Mill considera al principio
de “ama a tu prójimo como a ti mismo”; la norma en la que se haya el espítitu
del utilitarismo; él mismo lo llama el ideal de perfección utilitarista. Tanto
éste como el amor universal; guardan un fundamento moral muy afín. Además; Mill
considera a los siguientes como medios para poder alcanzar esta meta de su
filosofía moral:
·
Colocar
las leyes y disposiciones sociales en armonía entre el interés individual y el
interés colectivo.
·
Establecer
la asociación entre la propia felicidad y el bien de todos.
Mill; también
establece diferencias entre una persona común y un bienhechor público,
estableciendo de esta forma discrepancias en lo que puede aportar cada persona;
del primero menciona que debe encargarse de la utilidad privada y del segundo
hacia objetivos más amplios. Esto añade a su filosofía un claro realismo moral;
comparable al de Mozi, el cual también consideraba qué las personas debían
aportar de acuerdo a sus posibilidades; él mismo reconocía no tener recursos ni
fuerza; pero que podía aportar enseñando a las gentes. De ambos; es claro que
su filosofía, es aplicable a nivel político (amplio) e individual.
Respecto a la
virtud moral, Mill también valora la conducta virtuosa, ve la virtud como algo
con valor; aunque instrumental; similar a Mozi, el cual evalúa la virtud de
acuerdo al impacto estatal; véase capítulos como “Voluntad del Cielo” o “Amor
universal” y verá de qué hablo. Mill; además, menciona algo crucial: una acción
justa no revela un carácter virtuoso, y viceversa. Esta es la misma crítica que
hacía Mozi a los confucianos, se centran mucho en la virtud personal; sin
considerar las consecuencias de sus acciones. Retomando lo dicho sobre la
virtud, Mill considera que debe ser exigible el amor a la virtud; en tanto que
contribuya a la felicidad general, y que pude llegar a amarse; no solo como
fin; sino como parte de la felicidad.
Sobre las
sanciones; el utilitarismo considera que hay sanciones externas e internas; de
las primeras son la esperanza del favor
y el temor al disgusto de nuestro prójimo o del Legislador Universal; es
decir; se considera la devoción desinteresada hacia Dios o el prójimo combinada
con los castigos propiamente dichos; sean premios o castigos; de las segundas
son aquellos sentimientos producidos en nuestra conciencia, ocurridos en
personas educadas moralmente. De esto, también hay comparaciones claras con el
Moísmo, aunque este último no lo aborda con la misma complejidad conceptual que
Mill; sí menciona premios, castigos y temor hacia Shang Di y el Cielo como
Autoridad Moral Trascendente; y que tiene fines útiles también.
Mill establece
que es injusto privar a alguien de su libertad, propiedad u otros derechos
garantizados por la ley. También es injusto causar daño a quien no lo merece.
Para Mill, la imparcialidad es esencial para la justicia, aunque admite que en
ciertos casos se puede favorecer a unos sobre otros, siempre que no contradiga
el principio de utilidad, aunque no ofrece una exposición detallada de estos
casos excepcionales.
Mill diferencia
claramente entre justicia y beneficencia. La justicia implica el respeto a
derechos morales o legales, mientras que la beneficencia (como el acto de
ayudar a otros) no genera una obligación moral. Para él, la beneficencia debe
ser promovida principalmente por instituciones públicas, mientras que los individuos
deben enfocarse en promover la utilidad privada o de su entorno cercano. Cómo
él mismo menciona:
“La justicia
implica algo que nos lo es de derecho hacer, y que es un mal no hacerlo, sino
que nos puede ser exigido por una persona como derecho moral suyo. Nadie tiene derecho
moral a nuestra generosidad o beneficencia, porque no estamos moralmente obligados
a practicar esas virtudes con ningún individuo determinado.” (Utilitarismo,
capítulo 5)
El deseo de venganza, no es justicia; para que pueda ser en
verdad un sentimiento moral; éste debe de evaluar si la regla que observa;
puede ser beneficiosa tanto para sí como para los demás y albergar símpatias
sociales; para ello; Mill considera que debe de haber un sentido hacia el bien
general. Esto refleja una semejanza clara con Mozi; el cuál considera que
emociones como la ira; no deben guiar al sabio, sino centrarse en de la
justicia y el amor.
De los derechos, que menciona Mill, es de lo que más se
distancia, a lo que modernidad se refiere, de Mozi; este último se acerco a
ciertas nociones de derecho, pero en ningún modo plantea los derechos de la
misma forma que lo haría John Stuart Mill; el cual considera que el derecho es “tener
algo cuya posesión debe garantizar la sociedad”, y cuya protección debe estar
garantizada por la fuerza de la ley, opinión o la educación.
Mill; además plantea que la justicia debe de basarse en el
principio de utilidad; ¿qué es la justicia? Para el filósofo, son las reglas
morales que conciernen al bienestar humano; y su esencia reside en el derecho que
tiene un individuo. De esto, Mill; valora aquellas reglas morales que prohíben
a los hombres el daño mutuo, y son las más importantes para el bienestar
humano, y considera que su observación es lo que mantiene en paz a los hombres.
Así, menciona Mill:
“Una persona puede no necesitar los beneficios de los
otros, pero siempre necesita que no le causen daño.” (Utilitarismo, capítulo 5)
Ahora bien; ¿por qué elegimos moísmo; y no utilitarismo
cómo guía de la moral? Por varias razones que expondremos en breve. Las categorías
para medir el beneficio colectivo (orden / población / riqueza); creemos que
son mejor aplicables, e incluso comprensibles, tanto para el hombre común, el intruido
y el político; en cambio, la felicidad de Mill es más difícil de entender y medir
de forma objetiva; el concepto de felicidad como placer; al ser un estado psicológico
y subversivo per se; depende de los sentimientos que tenga el individuo; aún si
hay una separación entre placer inferior y superior; ¿cómo mides un estado
intrínseco del individuo? Además; no en todo hay placer; y suponiendo que no lo
hubiera, ¿no quedaría de esta forma; obsoleto una de las partes del criterio
utilitarista? Sobre la ausencia de dolor; nuevamente otra cosa difícil de medir
y que no puede encajar en todo contexto. Este tipo de cosas; complican al
momento de querer hacer una ciencia de la moral.
Habiendo
explicado estos puntos, habría que empezar considerando los resultados de
ambos. En tanto que Mozi nos habla de orden, riqueza y vida/población, y Mill,
de felicidad (placer/ausencia de dolor). Ante problématicas, ¿cómo las
percibirían ambos?
Ante el
dilema de Heinz
El dilema de
Heinz es un dilema muy utilizado en psicología moral, especialmente en teorías
como las de Lawrence Kolhberg. El dilema es: tu pareja está enferma, la cura es
cara y el doctor se niega a dártela, a pesar de tus insistencias. ¿Cómo verían
esto ambos filósofos?
Para Mozi, robar
es una injusticia, debido a que causa perjuicio ajeno y al hacerlo puede
desembocar en contribuir al desorden en la sociedad. El filósofo, posiblemente
buscaría todos los medios posibles, así impliquen sacrificio personal, para obtener
el medicamento por medios lícitos. Aunque, si no fuera posible, habría un
conflicto entre Orden Vs. Vida/Población, Amor universal Vs. Amor parcial, pero
lo vería neceario como última opción, tomaría el medicamento y luego buscaría
la forma de compensarlo, acorde a su estilo responsable y social. ¿Por qué digo
esto último? De acuerdo a la obra “Contra la guerra ofensiva”, Mozi hace una
escala de injusticias de acuerdo al daño y perjuicio causado al prójimo. Para
el filósofo, la muerte es peor que el robo, así dejar que la esposa fallezca,
sería peor. Por ello se enmarca aquí que dada las circunstancias, Mozi buscaría
remediar la situación, en sus propias palabras, restablecer el orden, pero este
permiso sería extraordinario. Aclarar que esta es una inferencia razonada, pero
con evidencia textual. Para John Stuart Mill, el mismo indico en su obra magna
“Utilitarismo” que robar podría ser moralmente válido si de esa forma se pueden
sustraer los alimentos y medicamentos necesarios (Utilitarismo IV), por
supuesto estos deben de ser casos excepcionales y siempre que un contexto como
este que lo exija, ya que Mill también es un filósofo de la regla, considera
que hay máximas, véase el amor al prójimo de Jesús de Nazareth que él mismo lo
cita y que menciona que está toda la moral utilitarista en esa máxima, a pesar
de ello, no estableció matices ni tampoco considero si hay otros medios antes antes
de llevar a cabo tal acto, lo cual puede dar lugar a malas interpretaciones
para los lectores.
8.
Intención y beneficio colectivo.
Habiendo expuesto
la intención y el beneficio colectivo, con ello demostramos el acercamiento de
Mozi a Kant y Mill. En tanto que, del primero se asemeja por el alejamiento de
las emociones de la acción moral, las máximas universalizables y la motivación
interna. Del segundo, el enfoque en el beneficio y los daños sociales. ¿Esto
qué significa? En Mozi, encontramos una síntesis primitiva de lo que en la
actualidad se ha intentado hacer en filosofía moral: conciliar a Mill y a Kant.
Esto es increíblemente avanzado para su época. Lo que más se asemeja
(superficialmente) es al Budismo y su noción de compasión universal, a Confucio
y su énfasis en la armonía social y al Estoicismo primitivo y su ética de las
pasiones. Lo más destacable es el énfasis amplio que tiene la ética moísta, ya
que se puede aplicar incluso en la política, véase los tres criterios moístas o
los tres asuntos (población, orden y riqueza), en lo social, véase las causas
de la delincuencia (pobreza, falta de ética y leyes injustas), en lo
individual, véase el amor universal, la piedad filial y la moderación. Así
podríamos seguir en varias áreas donde el Moísmo sería relevante, aunque en la
era actual con “matices”, pero no quita que sus reflexiones bien podrían haber
sido guía de las gentes de antaño, y probablemente se hubieran evitado tantas
guerras en la Edad media y tantas injusticias.
Lo que propone
Mozi como intención universal, alejamiento de emociones y principios
universalizables no llega al planteamiento de Kant ni a la sofistación de este
último. Pero complementado con los resultados tangibles (población, orden y
riqueza), encontramos una ética más completa, que invita a la motivación
interna y a los resultados, ya que el Kantismo puede ser rígido para abordar
ciertos dilemas morales como del tranvía. Y sobre Mill, sus cálculos de
felicidad (placer/ausencia de dolor) son difíciles de ser medibles, no
aplicables por todos, debido a que estas mediciones requieren una reflexión
rigurosa previa y sus divisiones en placer superior o placer inferior, dificultan
aún más la división, ¿esto significa que dar 100 libros a 100 niños hambrientos
aumentaría la felicidad? Mill por supuesto estaría en desacuerdo, pero es algo
que no abordo con suficiente amplitud en su obra “Utilitarismo”, dejo algunos huecos.
Además, el sentimiento es subjetivo, algunos sienten frío, otros calor, bien lo
decía Protágoras “El hombre es la medida de todas las cosas: de las que
son, en cuanto son, y de las que no son, en cuanto no son.” ¿Esto significa qué
Mozi es perfecto? No, tiene sus limitaciones, su abordaje sobre la pena capital
y la legitimidad del Cielo y los Antiguos Reyes pueden ser anticuadas hoy en
día, pero propone medidas que pueden ser más verificables que las de Mill, donde
la felicidad es psicológica y subjetivista, y menos rígidas que las de Kant.
Mozi no es un utilitarista ni un kantiano avant la lettre,
pero su ética revela una síntesis práctica entre intención y beneficio
colectivo, lo que lo convierte en uno de los pensadores morales más adelantados
de la Antigüedad.
9.
Otras consideraciones sobre la filosofía
moral de Mozi.
Ética del gobernante
El gobernante en
Mozi no es un agente pasivo en el país. La ética del gobernante de compone de
las dimensiones morales de Mozi: amor, justicia y moderación. El gobernante
debía promover el “amor universal”, no solo mediante palabras, sino a través de
acciones, cómo las que describimos anteriormente (justicia social, gestion
hidraulica, etc). Además, en esta promoción del amor, debía recompensar a las
personas que seguían esta doctrina.
El gobernante
toma como norma al Cielo (天), el cual representa la máxima moral, una entidad
superior que demuestra una conducta intachable: sin favoritismos egoístas y
siendo generoso. Esto último es lo que llama Mozi “regla” y hacer lo que la
voluntad del Cielo quiere:
“El Cielo, ciertamente, quiere que los hombres nos amemos y
nos ayudemos hadénonos bien unos a otros. No quiere que nos aborrezcamos y nos
hagamos daño unos a otros. (…) El mismo a todos ama y a todos hace bien. ¿Y
cómo sé yo que a todos ama y a todos hace bien? Porque a todos nos conserva la
existencia y a todos nos alimenta.” (Reglas)
Mozi considera que siete con las calamidades que puede
sufrir un Estado:
·
Descuido de la defensa: El rey no mantiene
murallas, fosos ni protege su propio palacio.
·
Falta de apoyo externo: Los estados vecinos
invaden y no se recibe ayuda de otros aliados.
·
Explotación inútil del pueblo y del tesoro: Se
agotan recursos y trabajo en proyectos inútiles y regalos a personas incapaces.
·
Corrupción y miedo entre funcionarios: Los
funcionarios solo buscan su beneficio, el soberano desconfía y los súbditos
actúan fuera de la patria.
·
Soberbia del soberano: El rey se cree sabio y no
consulta, ignora la defensa y no toma precauciones ante amenazas externas.
·
Deslealtad e injusticia: Los confiables son
ignorados, mientras que los infieles reciben atención.
·
Escasez y desorganización: Falta de alimentos,
hortalizas y funcionarios; imposibilidad de recompensar o castigar
adecuadamente.
(Las siete calamidades)
Además, tres cosas considera Mozi de mayor valor en un
Estado:
·
Los alimentos son su tesoro,
·
las armas son sus garras
·
y las murallas, su defensa.
(Las siete calamidades)
Mozi no se cierra respecto a las causas del bandidaje y del
robo, diciendo que se deben a la “falta de amor mutuo”, también considera los
aspectos socioeconómicos y la pobreza. La falta de alimento es resultado una
mala gestión del gobernante y de la falta de moderación:
“Utilizando su trabajo a su tiempo, mirando lo más urgente y
viviendo ellos frugalmente.” (Las siete calamidades)
Por ello, dice Mozi:
“Cuando los bienes escasean, pensarlo a tiempo; cuando los
alimentos no bastan, pensar en su consumo.” (Las siete calamidades)
Meritocracia
Mozi considera
que el medio para elegir a las personas que ocuparan un cargo público o para
premiarlas es a través de la meritocracia. Es decir, de acuerdo a las
habilidades, destrezas y virtud del aspirante. Esto se contrapone a la
concepción aristocratica de la Antigua China: no se depende de lazos sanguíneos
para la elección del funcionario público. Un enfoque similiar al del
Confucianismo, que propuso algo parecido siglos antes (pasajes del Lunyu), lo
que podría indicar que Mozi absorbió algunas ideas que consideraba moralmente
correctas de su escuela rival, pero con un enfoque diferente, más enraizado en
el beneficio. Asimismo, la baja productividad o ineficacia del funcionario, es
señal de que debe ser reemplazado.
Así, menciona
Mozi:
“Quien no es competente para el cargo que ocupa y, con todo
lo detenta, no sirve para su cargo.” (Adhesión de varones letrados)
Se debía ascender al capaz y mejor, sin importar su
condición social o económica y acortar los favoritismos que tenía el gobernante.
Esto demuestra una política adelantada a su tiempo, por lo menos más de 10
siglos, acercándose a los sistemas de burocracia y de la ilustración.
En palabras de Mozi:
“Al competente, se le ascendía y , al incompetente, se le
degradaba. Se promovía la justicia y se cortaban favoritismos y quejas.” (De
promover a los varones mejores. I)
El gobernante, debe alejarse de las personas perversas y no
intimar con el injusto, más bien enriquecer, ennoblecer, honrar y elogiar a los
buenos letrados, sin exclusión social. De esta forma el rico, noble y pariente
del gobernante reflexionarían y se centrarían en ser justos. Los méritos son el
criterio que utiliza Mozi para considerar la beneficencia al funcionario.
Así, dice el filósofo:
“En aquellos tiempos, se jerarquizaba a los funcionarios
según el grado de su virtud. Según el cargo que detentaban, se les encomen
daban los asuntos. Y, según sus méritos, se les galardonaba.” (De promover a
los varones mejores. I)
Una de las consecuencias prácticas que utiliza Mozi, cómo
sabemos, al momento de realizar una valoración moral es a partir del orden (治).
En ese sentido, considera que promover a los mejores varones trae como
consecuencia el orden y la paz:
“Si con hombres eminentes y sabios se gobierna a los
ignorantes y a los de condición humilde, habrá orden y paz.” (De promover a los
varones mejores. II)
En síntesis se establecen dos cosas, de acuerdo al filósofo:
·
Política de promoción a los mejores.
·
Emplear los hombres según sus talentos.
Lo cual trae como resultado orden, paz y leyes justas.
Mozi también establece tres reglas de gobierno para los
buenos letrados:
·
Título de dignatario elevado. → Para el respeto
del pueblo.
·
Renta asignada cuantiosa. → Para tener crédito
ante los súbditos.
·
Órdenes decisivas. → Para que el pueblo lo tema.
Mozi indica que tener un mal gobierno traerá consecuencias
visibles:
Corrupción y abuso
de poder:
- Los
gobernantes ambiciosos y los ricos avaros no distribuyen tareas ni rentas.
- Los títulos
altos sin los recursos correspondientes no atraen a los competentes.
Fuga de talento y presencia de incompetentes:
- Los buenos
no se acercan al gobierno; en cambio, los malos y ruines dominan.
- Los premios
y castigos no estimulan el bien ni previenen el mal.
Desorden social y familiar:
- La piedad
filial y el respeto de jóvenes hacia mayores disminuyen.
- Falta de
modales en la familia y de mesura en la vida pública.
- No se hace
distinción entre hombres y mujeres en el comportamiento social.
Ineficiencia administrativa:
- Funcionarios
de almacenes estatales roban o descuidan sus funciones.
- Guardias
defensores traicionan; nadie protege al rey en peligro.
- Tribunales
imparciales no funcionan; justicia se pierde.
Desigualdad económica y fracaso de proyectos:
- La
distribución de riqueza no es equitativa.
- No se puede
planear ni ejecutar proyectos con garantía de éxito.
Mozi critica que los gobernantes encomiendan como
funcionarios a:
·
Parientes.
·
Ricachones.
·
Favoritos con belleza.
Por ello, dice Mozi:
“Lo encomiendan bien a parientes, bien a ricachones sin
méritos ni capacidad, bien a favoritos de bellas facciones. ¿Cómo saben que
estos ricachones, sin méritos algunos, y estos favoritos de bellas facciones
están dotados de sabiduría y prudencia?” (De promover a los varones mejores.
II)
De esa forma, lo
reyes promoviendo a los varones letrados, al pueblo no le faltará:
·
Alimiento.
·
Vestido.
·
Reposos.
·
Orden
y paz.
En tanto, que
promoviendo a malos varones el pueblo estará desprovisto de estas cosas
esenciales. Por ello, menciona el filósofo, resaltando la importancia del
beneficio colectivo:
“Es porque
aquellos reyes y señores feudales comprendieron bien que, promoviendo a varones
buenos y dando los cargos de gobierno a los más capacitados, no se daría el
caso de que el pueblo, tenienao hambre, no pudiera adquirir alimentos y,
teniendo frío, no pudiera adquirir vestidos, estando fatigado, no pudiera
hallar reposo y, revuelto, no pudiera gozar de orden y paz.” (De
promover a los varones mejores. II)
Unificar los puntos de vista
Mozi, al iniciar
el libro Unión de ánimos y pareceres comienza diciendo que una de las causas
del desorden (亂) es la dispersión de múltiples ideas, lo que
tiene como consecuencia el egoísmo y el daño mutuo entre las gentes. La causa
de ello, es la falta de un superior que decidiera cual sería el mejor parecer.
Por ello, Mozi menciona que una de las razones por las que surgió el gobierno
en el tiempo primitivo, es para evitar varios puntos de vista y que por
consiguiente haya desorden en el mundo. Sin un mismo parecer, solo habría maldad.
El Maestro Mo,
considera que el gobernante es el guía del pueblo:
“Lo que el
superior tenga por bueno todos lo deben tener por bueno y lo que él juzga malo
todos lo deben tener por malo.” (Unión de ánimos y pareceres. I)
La estructura de
gobierno moísta se ordena de la siguiente forma:
·
1 emparados
(máxima autoridad).
·
3
ministros para apoyar a emperador.
·
Múltiples
señores feudales para las comarcas.
·
Jefes
de catón (supervisados por señores feudales).
En base a esta
estructura, deberá haber información compartida, dada al superior:
“Si de lo bueno y
de lo malo, de que se tenga noticia, no es informado el superior, lo que el
superior juzgare bueno no podrá ser bueno y lo que el superior juzgare malo no
podrá ser malo.” (Unión de ánimos y pareceres. I)
Al igual que el
gobernante es el guía del pueblo, cada jefe de catón, elegido en base a merito de
virtud, será el guía de cada barrio, estableciendo lo bueno y lo malo. En ese
sentido, se encargará de unicar las opiniones o pareceres del catón. El rey, es
la máxima autoridad, en tanto es el que, en base a su conduca, sirve de modelo
moral al pueblo:
“Para desterrar
toda palabra o doctrina mala, hay que aprender las buenas del rey y para
desarraigar toda acción o conducta mala, hay que aprender la conducta del rey.
(…) Veremos que es el rey el único que puede unificar los pareceres del
reino. Con eso, en el reino habrá orden y paz.” (Unión de ánimos y pareceres. I)
Mozi, también
enfatiza en el uso correcto de las penas:
“La aplicación correcta de las penas es la manera de imponer el orden, pero su uso
indebido se convierte en cinco maneras de matar a la gente.” (Unión de
ánimos y pareceres. II)
Al igual que el
Legalismo, el Moísmo también considera los premios y los castigos como medios
para incentivar o impedir ciertas conductas delictivias. Aunque no se basa
totalmente en ello, hay varias partes donde Mozi considera fundamental su uso,
pero enfatiza en que la discordia entre el superior y sus súbditos solo provoca
que ambas cosas sean ineficaces:
“Discorde el
superior con sus infenores, sus remuneraciones y sus alabanzas carecen de
incentivo para obrar bien y los castigos son ineficaces para reprimir la
criminalidad y la violencia.” (Unión de ánimos y pareceres. II)
El ejemplo dado
por Mozi es el siguiente:
“Si al soberano y
a sus inferiores los divide en desacuerdo, al que el soberano le castigue, la
muchedumbre del pueblo le alabará.” (Unión de ánimos y pareceres. II)
Para que la información llegue adecuadamente al soberano y
los pobladores teman saludablemente y eviten cometer algún acto delictivo, los
jefes o mandarines debían comunicar al gobernante lo que ocurre y en caso haya
quejas o descontento, el soberano podía quitar sus causas. Así, todas las
gentes sabrán que el soberano los vigila y se abstendrán de cometer actos
delictivos. En las propias palabras de Mozi:
“De este modo,
todos los súbditos del imperio le temerán salu dablemente y temblarán y no se
atreverán a cometer ningún desmán o violencia. Dirán: El emperador ve y oye
todo como los espíritus.” (Unión de ánimos y pareceres. II)
De esa forma, los reyes y señores feudales apoyaban a la
tarea del emperador, brindando toda la información pertinente, tanto de lo
bueno y de lo malo.
“Así, podía éste
galardonar justamente a los buenos y castigar justamente a los malhechores, sin
matar nunca a un inocente y sin que ningún culpable se le escapara sin su
debido castigo. Esto era fruto de la unión de pareceres que había entre el
emperador y sus súbditos.” (Unión de ánimos y pareceres. II)
En síntesis, la unión de ánimos y pareceres asegura que la
sociedad esté en orden, de forma que el emperador y gobernantes sean guías del
pueblo y la transmisión de información de los súbditos al gobierno pueda
establecerse para aplicar eficazmente los castigos.
Moderación y evitar excesos
Mozi desde el
inicio del capítulo “Morigerar Gastos” empieza por destacar el tercer criterio
metodológico, en tanto que lo importante es la utilidad práctica.
Cito
textualmente:
“Un santo
gobernante duplica la riqueza de su estado. Y si gobierna, no un estado, sino
todo el imperio, duplica la riqueza de todo el imperio. Lo duplica, no
arrebatándola a otros, sino cercenando gastos inútiles. Sólo esto basta para
multiplicar la riqueza.” (Morigerar gastos. I)
Esto significa
que el empleo de la riqueza no debe enfocarse en lo que es únitil para
el pueblo, sino que se debe enfocar en lo provecho para el pueblo. Esto resulta
en beneficio (利). Mozi considera que es fundamental cortar los
excesos, en ese sentido estableció que se debe de hacer énfasis en lo que
permite la subsistencia del hombre, más que en la parte estética o refinada. Es
un punto de vista enraizado en la moderación y frugalidad en el gobernante. En
tanto, que para mantener el orden y la paz, era necesario tomar estas medidas. De
esa forma, el soberano enseñaba al pueblo a ser frugal, sirviendo su conducta
como modelo moral:
“Se enseñaba al
pueblo a ser moderado en toda su conducta personal. De esta manera, su gobierno
resultaba facil y la riqueza existente bastaba para su consumo.” (Cortar
excesos)
Mozi considero lo
siguiente:
·
No
subir el coste de material y trabajo si no hay provecho.
·
El
ropaje debía ajustarse al cuerpo, sin ser llamativo.
Así menciona
Mozi:
“Si, pues, los
soberanos quieren, realmente, que baya orden y paz en sus estados y detestan el
desorden y anarquía, deben comenzar por ser más moderados en la construcción de
sus patacios.” (Cortar excesos)
Además, no sólo el filósofo hace énfasis en el modelo del
gobernante, sino también en la prohibición de estas conductas hacia los
pobladores del País. Se debía de hacer incapié en las ropas, casas y armas lo
que es esencial, y no en lo estético. En ese sentido, menciona Mozi:
“Se debe prohibir en su hechura toda rareza o extravagancia.
(…) Se debe prohibir, en su construcción, toda rareza que no contribuya a esto.
(…) Prohibieron, en su fabricación, toda rareza o elegancia que no contri
buyera a que fueran ligeras, afiladas y duras para que no se quebraran.” (Morigerar gastos. I)
También dice
Mozi:
“En la fabricación de todas estas cosas, nada se haga que no
contribuya a su buen uso y rendimiento.” (Morigerar gastos. I)
Por ello, Mozi,
considera para los que se dedicaran al oficio de producción, era encargarse de
lo que era útil, y desechar lo demás que no contribuya a la utilidad. Esto se
llama reglas de moderación en los gastos:
“Ordenaron que
todos los artesanos, carreros, curtidores, alfareros, ebanistas, cada uno en su
arte, debían limitarse a lo que fuera utilidad para el pueblo.” (Morigerar
gastos. II)
Mozi, considera
que el gobernante no debía gastar los impuestos del pueblo para su beneficio
personal. En ese sentido, menciona el filósofo, de forma advertida:
“Se exigen al
pueblo contribuciones cuantiosas para gastarlas en opíparos banquetes de
exquisitos manjares de carnes de animales hervíboros, de pescados y de tortugas
asadas.” (Cortar excesos)
Resumiendo, Mozi considera que debe haber moderación en lo
siguiente:
·
Vestido.
·
Casas.
·
Comida.
·
Carros.
·
Barcos.
·
Mujeres.
De esa forma, el
pueblo aprendía a ser frugal, el gobierno no abusaba de sus súbditos y los
pobladores no pasaban frío o hambre, debido a la glotonería y despilfarro del
rey:
“Con esto, el
pueblo tiene que sufrir hambre. Los reyes fabrican así sus carros y sus barcos.
Los cortesanos los imitan. Consecuentemente, sobrevienen al pueblo el hambre y
el frío. Y, con eso, se hace vicioso y perverso. La criminalidad aumenta y los
castigos se agravan.”
Otro punto
fundamental en la filosofía moísta son la crítica a los entierros suntuosos y
prolijos duelos. Algo que Mozi pone bajo su óptica de “beneficio colectivo”, lo
evalúa si:
·
Acrecienta
población.
·
Aumenta
riqueza.
·
Restablece
el orden.
Esto, más que
cumplir con estos beneficios que menciona Mozi, hace lo contrario:
·
El
gasto en en entierros suntuosos y duelos prolongado es elevado: ataúd doble,
vestiduras y joyas para el muerto y demás.
·
Al
tener largos duelos se descuidan los oficios: labradore, artesanos y mujeres no
cumplirán sus funciones.
Resultado
tangible (entierro): Se sepultan riquezas.
Resultado
tangible (duelos prolongados): Se descuidan oficios.
De acuerdo a
Mozi, el duelo se debía prolongar hasta los 3 años. Esto es algo que se
menciona varias veces en el Libro de los Ritos. Asimismo, Mozi también evalúa
estas cosas en base a si acrecienta la población:
“Si es esa, como
dicen, la regla y la guardan, como dicen, y si el ayuno y el hambre deben ser
tales, el pueblo no podrá resistir los grandes fríos del invierno, ni los grandes
calores del verano, y, necesariamente, los que enfermen y mueran tiene que ser
innumerables.” (Moderar gastos en los funerales)
En general, hacen
lo contrario:
·
Al
tener largos duelos se descuidan las relaciones entre varones y mujeres.
·
Las
personas mueren y se enferman.
Ahora bien,
¿sirve para restablecer el orden? De acuerdo a Mozi no, dado que la hambruna y
la falta de ropa va a provocar que acreciente la delincuencia:
·
Al
tener largos duelos se provoca el incremento de las malas relaciones entre los
hombres: en orden, desde el hermano menor hasta el rey habrá pedido de
alimentos, provocando desorden al final entre ministros y reyes.
Así, menciona
Mozi:
“De esta manera,
un pueblo pervertido y viciado, sin vestidos para salir de casa y sin comida en
casa, irá acumulando en sus corazones bochorno e indignación y se entregará a
la criminalidad y violencia sm que haya modo de reprimirlo. Con esto, se
multiplicarán los bandidos y malhechores y escasearán quienes puedan
restablecer el orden. Pues, el pretender orden y paz multiplicando bandidos y
malhechores y reduciendo el número de los que puedan imponer el orden es lo
mismo que mandar a uno que gire tres vueltas su cuerpo sin darle la espalda.
Imponer el orden, de esta manera, se ha de decir que es imposible.” (Moderar
gastos en los funerales)
Asimismo:
·
Al
tener decrecer la población, también serán poco fuertes sus fortificaciones.
Pero Mozi no pide
que la gente no llore a sus familiares, sino que el lamento sea excesivo. Por
ello Mozi resalta que haya una moderación en el sufrimiento en los entierros:
“Una vez
enterrado el muerto, los supervivientes no deben llorarle por mucho tiempo,
sino volver a ocuparse pronto de sus tareas y hacer cuanto puedan para ser de
provecho recíproco.” (Moderar gastos en los funerales)
Resumiendo:
·
No
enriquece.
·
No
aumenta gente.
·
No
pone orden.
·
No
produce bendición de Di.
·
No
ayuda en la defensa.
Mozi también
reprueba la música y lo hace en base al mismo criterio que con los suntuosos
funerales y largos duelos:
·
En la
inversión en la música se descuidan los oficios del país: los hombres y mujeres
no cosechan, no siembran ni hilan ni tejen. Los monarcas y señores no podrán
acudir temprano o a tiempo a las cortes, para encargarse del gobierno.
·
En la
inversión es la música se recoge contribuciones del pueblo.
·
En la
inversión es la música se puede hacer que el pueblo pase hambre, frío y estar
agotado por el trabajo. Porque el pueblo vive de su trabajo, y en la música,
tiene que encargarse de tocar instrumentos para satisfacer al rey.
No es que Mozi
negará que la música sea bella, sino que no era provechosa:
“No es, pues, porque la música dé las campanas, tambores,
violines, flautas y organillos no sea grata. (…) pero, viendo que, por una
parte, no son conformes a la práctica de los santos soberanos y, por otra, que
nada aprovechan a los pueblos, dice Mo Ti que se deben reprobar la
música.” (Reprobar la música)
En síntesis, es
importante que el gobernante sea frugal y moderado en todos los aspectos.
Crítica al fatalismo
Mozi critica al
fatalismo, por sus efectos también, sigue criterios de argumentación similares
a cuando crítica la parcialidad moral, la injusticia, la música, los duelos,
los funerales, etc. Para el filósofo, al basarse en el destino, las personas
reducirán todo a ello. El más claro ejemplo es respecto a los pobres, si los
pobres creen que su destino es ser pobres, no se esforzarán en mejorar su
condición económica para salir de ella. Es en este capítulo donde Mozi menciona
sus tres criterios metodológicos: nota troncal, nota de origen y nota de
utilidad.
En basea estos 3
criterios metodológicos crítica el Hado:
Nota troncal:
·
Gobernantes
virtuosos (T’ang, Wu Wang) pudieron corregir el caos dejado por Chieh y Chou,
sin que cambiara el pueblo ni la época.
Nota de origen:
·
Mozi
invita a mirar los hechos observables: cuando los gobernantes son justos y
diligentes, la gente prospera; cuando son corruptos, sobreviene el desorden.
Nota de utilidad:
·
Mozi
analiza las leyes, arengas militares y estatutos de los antiguos emperadores:
en ninguno se enseña que “la dicha no es realizable” o que “la diligencia nada
aprovecha”. Las normas suponen que la conducta puede cambiar la suerte de la
comunidad.
Además, la
creencia en el Hado es contraria al amor y la benevolencia:
“Sostener la
existencia del hado es contra la virtud jen (amor al prójimo).” (Contra la
existencia del Hado)
Las consecuencias
de esta creencia son claras:
“Responden los
que sostienen la existencia del hado que no es la bondad y mérito personal,
sino es el hado el que recompensa; como tampoco es la maldad personal la que
fija el castigo, es el hado. Con esto, en casa, no son piadosos con sus padres,
fuera, no son respetuosos y cariñosos con las personas mayóres de la vecindad.
En sus casas, no guardan comedimiento; en sus actividades, no proceden con la
debida mesura. Entre hombres y mujeres, no guardan la separación debida.
Encargados de los almacenes estatales, roban; puestos para defender las
murallas, sucumben y se rebelan. Cuando su rey se halla en dificultad, no le
defienden hasta morir. Cuando se ve precisado a expatriarse, no le acompañan.
Estos son castigados por los superiores y reprobados por el pueblo.” (Contra la
existencia del Hado)
Estas son las
afirmaciones que tienen , de acuerdo a Mozi:
“No reflexionaban
para decirse a sí mismos: tengo quedejar de ser tan ruin. Si trabajo, no
sufriré estas cosas. Indefectiblemente, decían: Mi destino es que sea yo pobre.”
(Contra la existencia del Hado)
En conclusión, la
no creencia en el hado produce orden y paz, y su creencia más bien produce
desorden y pobreza, en tanto que la gente se conforma con la condición que
tiene.
Concepción metafísica.
En Mozi el Cielo (Tian) no es un Dios sobrenatural que decide
lo qué es lo correcto y lo qué no de forma rígida. El filósofo más bien lo
utiliza como un recurso para sustentar su tesis, pero cabe matizar que para él
es una entidad inteligente, que recompensa y castiga.
Así, el Cielo:
·
Ama a todos.
·
Está acorde a
la justicia. E incluso la justicia tiene origen en el Cielo.
Es más, el gobernante toma de modelo moral al Cielo, por que
sirve como figura de autoridad.
Recompensa si:
·
La persona
ama y hace bien a los demás. En tanto que uno sea generoso, defienda a los
demas y transmita sus conocimientos.
Castiga si:
·
La pesona
odia y hace mal a los demás. En tanto que se perjudique al débil.
En “Voluntad del Cielo”, Mozi además añade que hay 3 clases
de beneficio:
·
Beneficio
para el hombre.
·
Beneficio
para los espíritus
·
Beneficio
para el Cielo.
También Mozi habla de los espíritus de los difuntos.
Al igual que el Cielo, premia y castiga de acuerdo a vileza o
virtud.
·
La creencia
en difuntos produce que la gente no caiga en el desorden.
Mozi critica a los que dudan de ello, haciendo uso de su
criterio de testimonio, donde menciona que los pobladores de los pueblos los
han visto y por tanto existen:
“Debemos tomar como norma la misma de que nos valemos siempre
para inquirir si una cosa existe o no: la experiencia o el conocimiento que los
sentidos de la vista y del oído de las gentes nos proporcionan.” (Declaración
sobre los manes de los difuntos)
Así como el Cielo tiene una utilidad moral, los espíritus
también:
“¡Cuidado! ¡Atención! A quien mata a un inocente le
castigarán los espíritus e los difuntos con algunas desgracia que sobreven drá
pronto como aquí vino.” (Declaración sobre los manes de los difuntos)
En conclusión, Mozi usa el Cielo y los espíritus para dar
legitimidad a su ética y aprueba la existencia de uno como el otro. Cree que el
Cielo tiene inteligencia y que tanto este como los espíritus puedes premiar o
castigar a las personas.
El Estoicismo
1.
Conceptos clave.
La pasión
Las pasiones
(pathos) son descritas en el Estoicismo como juicios irracionales o errados. El
Estoicismo lo que busca es vivir en consonancia con la naturaleza (razón), para
ello es necesario la ausencia de pasiones, lo cual ha sido mal interpretado en
la actualidad como “falta de emociones”. Tanto en los registros de Diógenes
Laercio como en el texto de Arrío Dídimo recojido por Juan Estobeo, la pasión
es una opinión, contraria a la razón.
Comencemos
citando a Diógenes Laercio:
“Los estoicos
piensan que las pasiones son juicios, según dice Crisipo en su obra Sobre las
pasiones.” (Diogenes Laercio, VII 111)
Luego, Dídimo
menciona:
“Dicen que
una pasión es
un impulso excesivo,
desobediente a la
razón que elige,
o un movimiento irracional
del alma contrario
a la naturaleza
(todas las pasiones
pertenecen a la
parte controladora del alma).” (Epítome, Dídimo)
En ese sentido,
menciona Arrío Dídimo que hay cuatro pasiones primarias:
1.
apetito,
2.
miedo,
3.
dolor
4.
y
placer.
Estas se dividen
en varias subcategorías:
1. Apetito
Definición: Deseo
que desobedece a la razón.
Causa: Formarse
la opinión de que algo bueno se acerca, y la creencia de que realmente vale la
pena desearlo.
Subtipos:
Ira y sus
especies
Temperamento:
enojo que surge.
Rabia: ira que
hierve.
Ira acumulada:
ira que se deja a un lado o se acumula para madurar.
Rencor: ira que
espera una oportunidad de venganza.
Ira que estalla:
ira que se manifiesta de inmediato.
Amor erótico
Amor erótico:
inclinación a apegarse a la belleza.
Anhelo erótico:
deseo por alguien ausente.
Anhelo amistoso:
deseo por la compañía de un amigo ausente.
Afición a placer,
riqueza y estima
Gusto por el
placer: deseo de placeres.
Gusto por la
riqueza: deseo de riqueza.
Gusto por la
estima: deseo por la opinión de otros.
2. Placer
Definición:
Euforia del alma que desobedece a la razón.
Causa: Formarse
una nueva opinión de que existe un bien, ante el cual es apropiado regocijarse.
Subtipos:
Alegría por las
desgracias ajenas.
Autogratificación:
disfrutar de lo inesperado.
Charlatanería:
disfrute del engaño visual.
3. Miedo
Definición:
Evitación que desobedece a la razón.
Causa: Formarse
la opinión de que algo malo se acerca, y la creencia de que vale la pena
evitarlo.
Subtipos:
Vacilación: miedo
a una actividad futura.
Angustia: miedo
al fracaso o a la derrota.
Asombro: miedo
ante una impresión inusual.
Vergüenza: miedo
a la pérdida de reputación.
Conmoción: miedo
acompañado de ruido, impulsa a la acción.
Superstición:
miedo a dioses o espíritus.
Pavor: miedo a lo
terrible.
Terror: miedo
basado en razonamiento.
4. Dolor
Definición:
Contracción del alma que desobedece a la razón.
Causa: Formarse
la opinión de que existe un mal, ante el cual es apropiado contraerse.
Subtipos:
Angustia: dolor
por algo bueno que les sucede a otros.
Envidia: dolor
porque otros obtienen lo que uno desea, sin quererlo.
Celos: dolor
porque otro obtiene algo que uno deseaba.
Compasión: dolor
por el sufrimiento de alguien por un daño inmerecido.
Duelo: dolor por
una muerte prematura.
Preocupación: dolor
que se vuelve una carga.
Tristeza: dolor
que produce mutismo.
Molestia: dolor
calculado.
Dolor mental:
dolor arraigado en la persona.
Irritación: dolor
que se agita.
Las virtudes estoicas
El Estoicismo,
describe las virtudes como tipos de conocimiento, no son meras cualidades
morales o acciones repetidas. No es una definición que encaja con Aristóteles,
él definió la virtud como un “hábito óptimo”, los estoicos la consideran más
bien conocimiento. El saber es ética (a grosso modo), por lo cual el vicio es
ignorancia.
Citando a
Epícteto:
“¿Qué es eso de ladrones y descuideros? Andan equivocados
respecto a los bienes y los males. Por tanto, ¿hay que enfurecerse con ellos o
compadecerlos? Muéstrales su equivocación y verás cómo se apartan de sus
errores. Pero mientras no lo vean, no tienen nada más importante que su propio
parecer.” (Disertaciones, Libro I; capítulo XVIII)
El Estoicismo,
divide las virtudes de la siguiente forma:
Existen cuatro
virtudes principales, de las cuales dependen todas las demás:
·
Inteligencia
– Se ocupa de los actos apropiados.
·
Autocontrol
o moderación – Se ocupa de los impulsos del hombre.
·
Valentía
o fortaleza – Se ocupa de los actos de resistencia.
·
Justicia
– Se ocupa de la distribución de lo que es debido.
Virtudes subordinadas
A la
Inteligencia
Sensatez de
juicio: conocimiento de qué hacer y cómo hacerlo para actuar con rapidez.
Circunspección:
conocimiento que delimita lo que está en proceso y lo que ya se ha completado.
Astucia:
conocimiento capaz de descubrir el acto apropiado en el momento oportuno.
Sensatez:
conocimiento de lo que es mejor y peor.
Precisión de
miras (acierto): conocimiento para dar en el blanco en cada caso.
Ingenio:
conocimiento para encontrar salidas ante dificultades.
Al
Autocontrol / Moderación
Orden:
conocimiento de cuándo hacer algo y en qué secuencia.
Propiedad:
conocimiento de los movimientos adecuados e inadecuados.
Modestia:
conocimiento capaz de evitar reproches justos.
Autocontrol
(estricto): conocimiento que no rebasa los límites de la razón correcta.
A la
Valentía / Fortaleza
Perseverancia:
conocimiento dispuesto a persistir en decisiones correctas.
Intrepidez:
conocimiento por el cual sabemos que nada es verdaderamente horrible.
Grandeza de
corazón (generosidad): conocimiento que actúa más allá de lo natural, tanto en
asuntos valiosos como inútiles.
Valentía
(estricta): conocimiento que hace al alma invencible.
Laboriosidad:
conocimiento que permite cumplir objetivos sin que el trabajo sea obstáculo.
A la
Justicia
Piedad:
conocimiento del servicio debido a los dioses.
Bondad:
conocimiento que dispone a hacer el bien.
Buena
camaradería: conocimiento de la igualdad en la asociación.
Trato justo:
conocimiento de cómo tratar a los demás sin causar perjuicio.
Los bienes y los indiferentes
De acuerdo al Estoicismo, el único bien, es la virtud. No es que el máximo bien sea la virtud (c.
Aristóteles), la virtud es el único
bien, lo demás o lo que se encuentra en el medio son indiferentes y lo
contrario a la virtud es el vicio. En ese sentido, dice Epícteto:
De lo existente unas cosas son bienes, otras males y otras
indiferentes; bienes son las virtudes y lo que participa de las virtudes;
males, sus contrarios; indiferentes, la riqueza, la salud, la fama.
(Disertaciones, Libro II; capítulo IX)
Menciona también Dídimo:
“El bien es una virtud o algo que participa de ella”
(Epítome, Dídimo)
Citando a Séneca:
“Todo esto puede concretarse fácilmente y en pocas palabras:
el único bien es la virtud, ninguno ciertamente existe separado
de ella; la propia virtud se halla ubicada en la parte más noble de nuestro
ser, es decir, en la racional. ¿En qué consistirá esta virtud? En un
juicio verdadero y estable: de él procederá el impulso de la voluntad,
él conferirá claridad a toda idea que motive dicho impulso.” (Epístola 71,
Séneca)
La dicotomía: Lo que depende y no de nosotros.
Los estoicos
dividen dos cosas fundamentales:
·
Lo
que depende de nosotros (albedrío).
·
Lo
que no depende de nosotros (cuerpo, fama, lo material, etc).
Lo que depende
de nosotros es el
albedrío, el uso correcto de las representaciones y en general: Lo que tenga
que ver con nuestras opiniones. Lo que no depende de nosotros es el
cuerpo, la fama, la hacienda, la familia y en general: los indiferentes. Centrarse
en lo que solo el hombre puede tener
libertad interior: La opinión, y no en lo que concierne al exterior.
En ese sentido,
menciona Epícteto:
“Los dioses
hicieron que dependiese sólo de nosotros lo más poderoso de todo y que dominaba
lo demás: el uso correcto de las representaciones; mientras que lo demás
no depende de nosotros.” (Disertaciones, Libro I; capítulo I)
De manera más directa, Epícteto lo formula de la siguiente
forma:
“De nosotros dependen el albedrío y todas las acciones del
albedrío; no dependen de nosotros el cuerpo, las partes del cuerpo, la
hacienda, los padres, los hermanos, los hijos, la patria y, sencillamente,
quienes nos acompañan. Entonces, ¿dónde pondremos el bien? ¿Con qué objeto
particular lo relacionaremos? Con lo que depende de nosotros.” (Disertaciones, Libro I; capítulo
XXII)
Los círculos concéntricos.
Los círculos
concéntricos demuestran que la filosofía estoica no es solo una filosofía que
trata sobre el mero cultivo interior. Bajo este concepto encontramos una escala
casi idéntica al del clásico confuciano “Daxue”, donde el sabio empieza por
perfeccionarse a sí mismo, luego pone en orden su familia y así sucesivamente.
En consonancia similar, el filósofo Hierocles, propone que uno empieza
por el círculo más cercano, extendiendose hacia el círculo más lejano:
·
Círculo
más cercano: uno mismo (propia mente y cuerpo).
·
Círculo
siguiente: padres, hermanos, esposa, hijos.
·
Círculos
sucesivos: parientes más lejanos (tías, tíos, etc), comunidad, ciudadanos,
raza, hasta abarcar todo el género humano.
Así, el filósofo
propone una extensión de la virtud gradual:
“Así, pues, en
general, cada uno de nosoros está circunscrito como por muchos círculos; unos
más pequeños, otros más grandes, es decir, unos rodean y otros son rodeados, de
conformidad con las diferentes y desiguales relaciones de unos con otros.”
(Fragmentos de ética, Herocles)
Esta sucesión, implica
ir atrayendo a los más lejanos a un “círculo íntimo”. Es abarcar todo de forma
progresiva, empezando desde los allegados hacia los más extraños.
Así, menciona
Herocles:
“Corresponde, por tanto, al que aprecia a su familia tratara
sus padres y hermanos , a su esposa e hijos, como a uno mismo consecuentemente,
siguiendo la misma analogía, también entre los parientes, tratar a los más
ancianos y ancianas como abuelos o abuelas, tíos o tías; así, a los de la misma
edad como primos, en cambio, a los más jóvenes como a los hijos de los primos.”
(Fragmentos de ética, Herocles)
Sigue en la línea
mencionando:
“Añádase, entonces, que se ha de honrar a los del tercer
círculo de la misma manera que a estos (sc. los del segundo) y, a su vez, a los
parientes, de la misma manera que a estos últimos. Así, al ser mayor la
distancia de los lazos de sangre, se suprimirá en algo la benevolencia;
nosotros, sin embargo, hemos de esforzarnos diligentemente en la asimilación,
pues llegaría a su medida si acortáramos, en virtud de nuestro empeño, la
distancia de la relación respecto a cada persona.” (Fragmentos de ética, Herocles)
Hierocles
reconoce que, de manera natural, la benevolencia se dirige con mayor intensidad
hacia nuestros allegados; no obstante, insiste en que debemos esforzarnos por
extenderla de igual manera a todas las personas. En este filósofo estoico se
resalta la idea de oikíōsis (οἰκείωσις),
que significa “familiarización”. En
este punto, su pensamiento encuentra una clara afinidad con el de Mozi. El
filósofo chino, en su obra principal Amor Universal, proclama la necesidad de
considerar “la casa ajena como la propia casa”. Y en Del Propio
Perfeccionamiento introduce un matiz progresivo muy semejante al de Hierocles,
al afirmar:
“Mientras no
hayas logrado intimar con los cercanos, no pretendas arreglarte bien con los
lejanos. Mientras no hayas logrado la adhesión de tus parientes, no trates de
relacionarte con los extraños.” (Mozi, Del propio perfeccionamiento)
De este modo,
tanto Hierocles como Mozi coinciden en que la ética comienza en el círculo
íntimo y familiar, pero debe expandirse progresivamente hacia los demás hasta
abarcar la universalidad. El confucianismo, aunque a primera vista pueda
parecer similar al moísmo o al estoicismo, mantiene una diferencia fundamental:
en esta doctrina la familia conserva un carácter sagrado y constituye el núcleo
moral absoluto. Así lo expresan textos como el Daxue (La Gran Enseñanza) o el
principio de la Piedad Filial (孝, xiào), que sitúan la devoción hacia los padres
como base de toda vida moral y social. En cambio, Mozi y Hierocles, aunque
reconociendo la importancia de los vínculos más cercanos, orientan su
pensamiento hacia una ética de alcance universal, en la que la benevolencia y
el deber no se limitan a la familia, sino que se extienden a toda la humanidad.
2.
El modo de actuar (ética estoica)
En síntesis de lo
que se ha hablado, hemos dicho que el fin del Estoicismo es vivir acorde a la
naturaleza, es decir a la Razón. Esto se logra a partir de la ausencia de pasiones
y del cultivo de las virtudes cardianales: Inteligencia, autocontrol, valentía
y justicia. Las virtudes son formas de conocimiento acordes a la Razón, podríamos
llamarlas “juicios correctos”, en tanto que la pasión es un “juicio erróneo”.
Un mal concepto o buen concepto de los bienes, los indiferentes y los males es
lo que lleva a un juicio a ser correcto (virtud) o erróneo (pasión). La pasión
es ignorancia, en tanto que la virtud es sabiduría. En las propias palabras de
Epícteto:
“¿Cuál es la causa
de que me equivoque? La ignorancia.” (Disertaciones, Libro I, capítulo
XXVI).
La ignorancia sucede por no tener un albedrió enraizado en
la virtud.
“La esencia del bien es cierta clase de albedrío; la
del mal, cierta clase de albedrío.
Entonces, ¿qué es lo exterior? Materias para el albedrío, en cuyo trato
alcanzará su propio bien o mal. ¿Cómo
alcanzará el bien? Si no admira las materias. Pues si las opiniones sobre las
materias son correctas, hacen bueno el albedrío, pero si son torcidas y
desviadas, malo.” (Disertaciones, Libro I, capítulo XXIX).
Sigue en la línea
mencionando:
“Entonces, cuando el tirano amenace y me llame, diré: «¿A
quién amenaza?». Si dice: «Te encadenaré», digo: «Amenaza a mis manos y mis
pies». Si dice: «Te haré degollar», digo: «Amenaza a mi cuello». Si dice: «Te
meteré en la cárcel», digo: «A todas mis carnes». Y si amenaza con el
destierro, lo mismo.” (Disertaciones, Libro I, capítulo XXIX).
Este pasaje demuestra que el hombre no es solamente su
cuerpo, sino su mente, sus opiniones y en general: su albedrío. La
serenidad no depende de condiciones externas. ¿En qué se diferencian los hombres? En si
tienen opiniones inferiores.
Indifirentes preferibles
El Estoicismo
hace una diferenciación crucial, no es que el sabio rechace la prosperidad
material, honorífica o la plenitud en logros, a diferencia del Cinismo o el
ascetismo. Se reconoce que son indiferentes sí, pero son indiferentes
preferibles. El sabio preferirá la prosperidad al infortunio, el
problema radica cuando la categoría subraya considerar algo “un bien” o
considerarlo “un mal”. La lógica estoica prescribe: “Solo la virtud es un bien”
y lo que corcierne al albedrío, es lo determina si una opinión está sujeta a la
pasión o la virtud.
Así, menciona
Epícteto:
“Más vale recibir alimentos que no recibirlos y que menos
vale recibir golpes que no recibirlos, de modo que si mides lo que te interesa
con esos parámetros, ve y sosténselo” (Disertaciones, Libro I, capítulo II).
En otra parte menciona también:
“¿Por qué me preguntas: «Es preferible la muerte o la vida?»
Te digo: la vida. «¿El dolor o el placer?» Te digo: el placer.” (Disertaciones,
Libro I, capítulo II).
Resumiendo:
·
Bien verdadero: virtud (sabiduría, justicia,
fortaleza, templanza).
·
Mal verdadero: vicio (ignorancia, injusticia,
debilidad, intemperancia).
·
Todo lo demás son indiferentes (preferibles o
no preferibles).
Buenas afecciones
También existen buenas afecciones, por lo que
el Estoicismo no es mero cultivo interior frivolento o ápatico como se suele
interpretar erróneamente. Diógenes Laercio distingue 3:
·
Regocijo
– Movimiento racional contrario al deleite irracional.
Sub-afectos:
divertimiento, alegría, ecuanimidad.
·
Precaución
– Racional declinación del peligro, opuesta al miedo.
Sub-afectos:
pudor, castidad.
·
Voluntad
– Deseo racional, contrario a la concupiscencia.
Sub-afectos:
benevolencia, agrado, aprecio, dilección.
Epícteto y otros
filósofos estoicos consideran que la virtud es suficiente para conceder al
hombre la tranquilidad de ánimo (ataraxia). El fin es vivir
acorde a la naturaleza (acorde a la virtud y razón), el resultado de vivir
acorde a la virtud es la serenidad (ataraxia). No es que la virtud sea un medio
para alcanzar la serenidad. La virtud es el fin en sí mismo. La consecuencia
natural de vivir acorde a la virtud es la serenidad, no es la recompensa
buscada.
“La virtud promete precisamente la felicidad y la
impasibilidad y la serenidad” (Disertaciones, Libro I, capítulo IV).
En otra parte afirma también:
“¿Cuál es el fruto de estas doctrinas? El que ha de ser el
más hermoso y conveniente para los verdaderamente instruidos:
imperturbabilidad, ausencia de miedo, libertad.” (Disertaciones, Libro II,
capítulo I).
La vileza o vicio hecha a perder algo en el hombre que la
comete. Por lo cual, no debemos recurrir a la venganza (pasión), ya que la
persona se castiga a sí misma.
“¿Qué echa a perder el adúltero? Al hombre respetuoso,
continente, decente, al ciudadano, al vecino. ¿Qué echa a perder el que se
encoleriza? Otra cosa. ¿El cobarde? Otra cosa. Nadie es malo sin pérdida ni
castigo.” (Disertaciones, Libro II, capítulo X).
Valentía en Epícteto
Si se cultivan las virtudes estoicias, resaltando con
especial consideración a la valentía, de la que más han escrito
los filósofos estoicos prominentes (Epícteto, Séneca, Marco Aurelio, etc), se
alcanza pues, esta tranquilidad de ánimo (ataraxia). En la
valentía, cómo bien la definió Dídimo, conocimiento que se ocupa de los actos
de resistencia, se encuentra la idea de soportar cualquier infortunio, puesto
que si el hombre sabio entiende lo que depende de él (albedrío) y lo que no
depende de él (cosas externas), no será desdichado.
Así, menciona Epícteto:
“«Pero el tirano me encadenará...». ¿El qué? La pierna.
«Pero me cortará...». ¿El qué? El cuello. ¿Qué no te atará ni te cortará? El
albedrío.” (Disertaciones, Libro I, capítulo XIX).
Y continúa:
“Por tanto, ¿quién es el invencible? Aquel a quien no saca
de sus casillas nada ajeno al albedrío.” (Disertaciones, Libro I, capítulo
XIX).
Las opiniones son las que turban a la gente, si tuvieran en
sí la virtud de valentía, y todas en general, puesto que como
afirma Dídimo, con una sola ya tienen todas, no habría lugar para la turbación
en las personas. Si la pasión de miedo se reemplaza por valentía, se vive de
acuerdo a la naturaleza (la razón y la virtud). En propias palabras del
filósofo:
“Entonces, ¿qué es lo que turba y deja estupefacto al vulgo?
¿El tirano y sus guardias? ¿De qué? ¡Claro que no! Lo que es libre por
naturaleza no admite turbaciones o impedimentos de ningún otro más que de sí
mismo. Pero le turban sus opiniones. Cuando el tirano le dice a alguien: «Te
encadenaré la pierna», el que estima su pierna dice: «¡No, ten compasión!»,
pero el que estima su propio albedrío dice: «Si te parece más provechoso,
encadéname».” (Disertaciones, Libro I, capítulo XIX).
En otro pasaje revelador, Epícteto expresa cómo debe actuar
el sabio estoico: no mostrar ninguna reacción ante un insulto. Si el sabio no
se turba y se mantiene sereno, el que injuria no obtendrá ningún beneficio.
Además, el ultrajante se daña a sí mismo, en tanto que hecha a perder la
concordia natural del hombre. Así, menciona Epícteto:
“Pues, sobre todo, recuerda que nos agobiamos a nosotros
mismos y nos angustiamos a nosotros mismos, o sea, que las opiniones nos
agobian y nos angustian. Porque, ¿qué es lo de recibir insultos? Ponte junto a
una piedra e insúltala. ¿Y qué harás? Si uno escucha como una piedra, ¿qué
beneficio obtiene el que insulta? Pero si el que insulta cuenta con la
debilidad del insultado como ayuda, entonces consigue algo.” (Disertaciones,
Libro I, capítulo XIX).
En otra parte menciona:
“«Entonces, ¿qué? Puesto que aquél se perjudicó a sí mismo
al hacerme a mí una injuria, ¿no me perjudicaré yo a mí mismo haciéndole alguna
injuria a él?»” (Disertaciones, Libro II, capítulo X).
Inteligencia en Epícteto
La virtud de la inteligencia, según Dídimo,
consiste en el conocimiento de los actos apropiados, que puede extenderse al
entendimiento de lo bueno, lo malo y lo indiferente. Esto la hace equivalente a
la prudencia de Aristóteles, definida como una virtud intelectual que permite
deliberar sobre lo bueno y beneficioso para uno (Ética a Nicómaco, VI, 5,
1140a18-20). Sin embargo, en el Estoicismo, a esta virtud se le añade la
capacidad de discernir en el momento oportuno, convirtiéndola no en un mero
conocimiento teórico, sino en una virtud práctica orientada a la acción. En
suma, se entiende por qué los estoicos afirmaban que si uno posee una virtud,
posee todas: ¿cómo podría existir una valentía que no esté guiada por la
inteligencia, o una inteligencia que no tenga valentía?
En ese sentido, Epícteto menciona:
“¿Y qué es la propia razón? Un sistema de determinadas
representaciones. Así, por naturaleza es contemplativa de sí misma. La
sensatez, por su parte, ¿sobre qué viene a teorizar? Sobre lo bueno y lo malo y
lo indiferente. ¿Y qué es ella misma? Un bien. ¿Y qué es la insensatez? Un
mal.” (Disertaciones, Libro I, capítulo XX).
Justicia en Epícteto
La virtud de la justicia, es definida por
Dídimo como la distribución de lo que es debido. Cómo podemos observar, es la
virtud que trata sobre el trato correcto y apropiado que debemos tener con los
demás. Esto implica, no solo el “oikíōsis” de
Herocles, sino también de la moral social en general. La fidelidad es percibida
por Epícteto como parte de la naturaleza racional del hombre, no una mera
costumbre o norma social (externa). Su contrario (infidelidad) hecha a perder
la comunidad de la que está constituida el hombre. Así, menciona el filósofo:
“¿Qué otra cosa sino echar a perder y destruir? ¿A quién? Al
fiel, al respetuoso, al piadoso. ¿Sólo esto? ¿Acaso no estamos destruyendo la
vecindad y la amistad y la ciudad?” (Disertaciones, Libro II, capítulo IV).
Prokoptóntes en Epícteto
En el Estoicismo existe la ignorancia y la sabiduría, no hay
puntos intermedios. La filosofía estoica considera que existen los progresantes
o “prokoptóntes”. Ningún filósofo estoico se considero a sí mismo
sabio. Más bien, este ideal de “sabio estoico” parece más ser un equivalente a una
brújula moral. Si es así, entonces ni Zenón, ni Crisipo, ni Musonio son sabios.
De hecho, el mismo Epícteto reconoce la imposibilidad de que exista alguien que
no cometa ningún error, abogando más bien por disminuir cada vez más los
errores. Menciona el filósofo:
“Entonces, ¿qué? ¿Es posible que uno ya no se equivoque?
Imposible; pero sí es posible tender constantemente a no equivocarse. Pues
sería deseable que, sin relajar nunca esta atención, quedáramos aparte, al
menos, de unos pocos errores. .” (Disertaciones, Libro IV, capítulo XII).
La libertad interior en Epícteto
La libertad interior, de acuerdo al
Estoicismo, no consiste simplemente en no ser prisionero, esclavo o no estar
atado a algo físico, se trata de tener un uso correcto de las representaciones.
De modo, que los que tienen pasiones no son libres. Así tengan libertad
política, las personas siguen siendo esclavos de alguna forma, si albergan
pasiones.
“Porque nadie asustado, triste ni inquieto es libre, sino
que el que se aparta de las tristezas, los miedos y las inquietudes, ése, por
el mismo camino, se aparta también de ser esclavo.” (Disertaciones, Libro II,
capítulo I).
La habituación en Epícteto
La habituación es descrita como Epícteto como
procurar estar en constante vigilancia. Es no dejar que las pasiones se hagan
más habituales en nuestra vida, más bien, mermarlas poco a poco, haciendo que
la costumbre se vaya debilitando. Esto lo explica de excelente forma:
“«Hoy no me entristecí (ni mañana, ni en dos meses seguidos,
ni en tres); pero me mantuve en guardia al producirse ciertos enojos». Sabe que
esas cosas están muy bien por tu parte. «Hoy, al ver a un guapo o a una guapa
no me dije para mí: «¡Quién se acostara con ella!» ni «¡Feliz su marido!» (pues
el que dice eso dice también «¡Feliz su amante!») ni tampoco voy recreando la
imagen: ella conmigo y desnudándose y echada a mi lado».” (Disertaciones, Libro
II, capítulo XVIII).
Las pasiones hemos de refutarlas al momento en que se hacen
presentes, reemplazandolas por otras representaciones que sean acordes a la
razón. Esto demuestra que el Estoicismo sí reconoce que pueden haber pasiones
emergentes o automáticas, pero propone que debemos de hacer uso de opiniones
para expulsarlas. Así, dice Epícteto:
“Lo primero, no te dejes arrebatar por su intensidad, sino
di: «Espérame un poco, representación; deja que vea quién eres y de qué tratas,
deja que te ponga a prueba». (…) introduce tú a tu vez alguna otra
representación bella y noble y expulsa la inmunda.” (Disertaciones, Libro II,
capítulo XVIII).
El deseo en Epícteto
Del deseo, Epícteto es claro en decir, o más
bien advertir, que el hecho de apegarnos al ansía de algo (honor, amor,
riqueza, etc) es lo que produce infelicidad en el hombre. Asimismo, la aversión
también, implica desear que algo no suceda. La raíz de la infelicidad
humana es por tanto, el apego a qué algo suceda o no suceda. Al depender
emocionalmente de que los sucesos se alineen con nuestros deseos o aversiones,
entregamos nuestra paz interior al azar y a lo incontrolable. Si no se aline lo
que ocurre con nuestros deseos, somos infelices.
Declara el filósofo:
“Ésta es la mayor prueba de desdicha e infelicidad. Quiero
algo y no sucede. ¿Qué hay más desgraciado que yo? No quiero algo y sucede. ¿Y
qué hay más desdichado que yo?” (Disertaciones, Libro II, capítulo XVIII).
Los tres tópicos para ser bueno y honrado
nombrados por Epícteto son los siguientes:
·
Deseos y rechazos
Objetivo: que no se vea frustrado en sus deseos ni caiga en
lo que aborrece.
Importancia: es el más urgente, pues de aquí nacen las
pasiones, que generan inquietudes, turbaciones, infortunios, desdichas,
lamentos, envidias y celos, impidiendo escuchar a la razón.
·
Impulsos, repulsiones y deber
Objetivo: actuar en orden, con buen sentido y sin descuido.
Aplicación: no es necesario ser impasible como una estatua,
sino observar las relaciones naturales y adquiridas (como persona piadosa,
hijo, hermano, padre, ciudadano).
·
Infalibilidad, prudencia y asentimientos
Objetivo: que ni en sueños, bajo los efectos del vino ni
estando melancólico se escape una representación pasajera sin haberla
contrastado.
Destinado a: los que progresan, asegurando certeza en las
acciones y juicios.
(Disertaciones, Libro III, capítulo II).
El Aílogos
Síntesis práctica
El fin de la
ética, es en su conjunto:
·
Un
buen carácter.
·
El
beneficio colectivo y disminución del perjuicio colectivo.
El buen carácter
es:
·
Ausencia
de juicios errados (o pasiones).
·
Vivir
acorde a la naturaleza (o razón).
·
Alejarse
de las emociones afectivas (no eliminarlas) y disminuir asentimientos erróneos
(pasiones) para centrarse en los principios de justicia y benevolencia.
El beneficio
colectivo es:
·
Orden.
·
Población
/ vida.
·
Riqueza.
El perjuicio
colectivo es:
·
Desorden
tangible: Guerra, robo, bandidaje y otros.
·
Perjuicio
material: Pobreza y excesos estéticos o materiales.
·
Perjuicio
poblacional: Muertes.
Comparación del bien estoico y moísta
Cómo hemos visto
en la exposición del Estoicismo y el Moísmo, hay diferencias cruciales en
cuanto a cual sería el Bien Supremo, en tanto que para los estoicos
el único bien es: la virtud y lo que está relacionado a ella. Mientras que para
el Moísmo, el bien vendría a ser lo que traiga consigo provecho social, esto es:
orden, población/vida y riqueza. Estos tres asuntos son los que evalúa Mozi
para poder considerar si una política, acción o norma es plausible. Mientras el
Estoicismo, considera que el bien es interno, el Moísmo considera que el bien
es social. La unión de ambas concepciones sería enriquecedora, en tanto que se
valoraría tanto el carácter virtuoso y los resultados tangibles de las
acciones, no limitandose a ninguna de las dos. Procederé, a mencionar qué
vendría a ser el bien para el ÁiLogos (愛-λόγος):
El bien, es
pues, a priori, la excelencia interior, compuesto por la adición a virtudes
morales y el respeto a principios éticos, en tanto que la disposición moral, esté
en producir resultados tangibles en la sociedad y evitar daño, de acuerdo a las
facultades y posibilidades del sujeto.
Esto significa
que el sujeto, procurará cultivarse y perfeccionarse constantemente, pero que
mantendrá una disposición permanente, casi entregada, en que sus acciones,
produzcan beneficio social y eviten el perjuicio colectivo. En otras palabras:
cúltivate, pero que en tus juicios, esté la plena consideración hacia el
impacto externo, sea positivo o negativo.
En lo que
respecta a los indiferentes: riqueza, cuerpo, etc. Son indiferentes para
el yo personal, pero bienes respecto a nuestro círculo social, sea cercano o
lejano. Eso significa, que el hombre que considera esta doctrina, puede ver
preferible la riqueza, pero no se apenara ante la pobreza, pero sí enfatiza
cambiar el exterior, a traves de medios físicos. El sufrimiento, se produce al
considerar un indiferente al yo personal un mal, o considerarlo un bien.
Comparación de la virtud moral estoica y moísta
En cuanto a las
cualidades o características éticas que presuponen ambas doctrinas, encontramos
pues, puntos de convergencia como también diferencias. El Moísmo, habla
claramente de amor universal/benevolencia (jian ai/ren) como también de
justicia (yi), en cuanto a esta última, se discutió en un capítulo, mediante
evidencia e inferencia textual, basandonos en los textos taoístas, que se
distinguen tres facetas de la justicia y una cuarta, que sería la generosidad,
la defensa y la difusión de conocimiento, y también, la omisión de acciones
injustas, que en el Moísmo se describen como el robo, el homicidio, el
genocidio y la impunidad, que sería dejar partir al malhechor, se describen en
escala, en tanto que el genocidio y la impunidad son descritos por Mozi como
las mayores injusticias. Cabe aclarar, de igual forma, que Mozi no dice “estas
son mis cuatro tipos de justicias”, es una reconstrucción moderna que se hizo
en base a los libros del filósofo. Asimismo, podemos también hacer mención de
la frugalidad, que es ser parco en los gastos, y en la valentía instrumental,
que es aceptar sacrificio por el bien común. Mozi no habla de virtudes, se
centra más en resultados concretos cómo se explico anteriormente, la virtud
(te), es un medio, para el provecho colectivo. Del Estoicismo, se distinguen
pues, la sabiduría, la justicia, la valentía y la moderación, estas son pues el
único bien, mientras que para Mozi, las virtudes son un medio para un fin. Las
virtudes, son conocimientos, podríamos decir juicios correctos, mientras que
pues, las pasiones, son opiniones contrarias a la razón y juicios incorrectos
respecto a los bienes y los males. Aunque en pasajes de Séneca, especialmente en
su obra “De la ira”, éste parece indicar que también puede llevar a la acción.
La ira puede producir agresividad física, homicidios, atentados, etc. Es el
juicio, lo que determina la consecución de estos hechos. Mozi, si bien, no habla en términos de pasión
moral, sí menciona que el sabio debe apartarse (去) de la ira, el placer,
la tristeza y demás afecciones emocionales, para centrarse en la benevolencia y
la justicia. Aunque no explica el porqué de esta postura, se puede inferir que
sería quizás, también por un motivo instrumental, ya que impedirían el accionar
del sabio. Sobre este apartado de las virtudes del ÁiLogos (愛-λόγος),
hay que ser cuidadosos respecto a las definiciones y descripciones que
consideramos correctas. Empezando por indicar que para nosotros la virtud no es
sólo conocimiento, sino conducta, en pos del bien común.
La virtud, es
pues, conocimiento y a la vez conducta, esta última entendida como la
disposición absoluta, enraizada en la beneficencia y la omisión de daño. Ambas
están unidas: el conocimiento es esencial, en tanto que precede al
comportamiento, pero la práctica es más importante. Sin el conocimiento, no hay
acción válida, sin acción válida, no hay resultado.
¿Por qué
incluimos, acción práctica, dentro de la virtud? Cuando un discípulo pregunto a
Mozi qué se precisaba para ser justo, el filósofo no hizo una declaración
abstracta ni conceptual sobre la virtud, directamente hizo un llamado a la
acción. Así, dijo el filósofo: “Quienes la puedan recomendar en sus discursos y
conversaciones, la deben recomendar; los que puedan escribir de ella, deben
escribir; los que puedan practicarla, la deben practicar.” (Ken Chu) Pensamos,
pues, que la acción es más importante, pero que el conocimiento es primordial y
primero, sin ello, no podría el sujeto moral discernir sobre su toma de
decisiones: sus acciones premeditadas. Las virtudes, son las siguientes,
considerando que son mixtas:
A)
Sabiduría.
(σοφία / 智)
B)
Moderación.
(σωφροσύνη / 節)
C)
Valentía.
(ἀνδρεία / 勇義)
D)
Justicia.
(δίκη / 義)
E)
Compasión
amplia. (κοσμοπολίτης / 兼愛)
La sabiduría
es, pues, el pensar reflexivo (Mozi), el conocimiento que permite el
discernimiento adecuado respecto a los bienes tangibles (Mozi) e internos
(Estoicismo), y respecto a los males, así como sobre lo qué es correcto hacerse
y no de acuerdo a los bienes y los que aparentemente parecen ser males (Estoicismo),
y la actuación en consecuencia o disposición permanente a la acción, cuando la
situación lo amerite. La moderación es, pues, el conocimiento respecto a
lo que es útil o no en el hombre y lo que es meramente estético (Mozi), y
resulta en la indiferencia hacia los placeres corporales y materiales
(Estoicismo). La valentía, es, pues, conocimiento sobre lo qué conviene
soportar, y sobre cómo hacerlo (Estoicismo), y en cuánto permita disposición,
en pos de un objetivo noble (Mozi). La justicia, es, pues, el deber y el
actuar correcto (Estoicismo), se manifiesta la justicia a través de acciones
prácticas: como la generosidad, la protección hacia los vulnerables y la
difusión de conocimiento moral a las gentes, y además, el omitir actuar de
forma incorrecta. (Mozi). La compasión amplia es intención primaria,
consideración igualitaria hacia todas las personas (Mozi), y a la vez, la mentalidad
de que todos somos ciudadanos del mundo (Estoicismo, Cinismo). Estas, son pues,
las 5 virtudes que conforman el ÁiLogos.
Los resultados en ÁiLogos (愛-λόγος)
La filosofía
moral, no puede desligarse por completo de los resultados, aún se esfuerce por
hacerlo, incluso Kant al hablar de la universalización de principios (categóricos/hipóteticos) llega a utilizar lógicas
basadas en resultados: si todos prometen falsamente, no habría quién crea a
nadie y la desconfianza sería inevitable, es lo que dice el filósofo prusiano. Mozi,
no deja de utilizar criterios similares, aunque en su ética la prioridad sea el
provecho colectivo (利天下), la máxima de “amar a los otros cómo a los
tuyos” pasa por la prueba de fuego en Amor Universal (兼爱), por ello dijimos que era una suerte de
proto-imperativo categórico. En el apartado de virtudes, aclaramos que
compasión amplia, era la intención primaria, y no nos equivocamos al decirlo,
para el filósofo chino, la aplicación de los resultados (orden, vida/población
y riqueza) es atenerse a la regla de amor al prójimo. Ahora bien, estos
resultados no son sólo un “copia y pega” del Moísmo, consideramos que hay
puntos con los que se puede unir con el Estoicismo, y surgir nuevamente, algunos
conceptos mixtos.
Pasaremos a
explicarlos, y su relación con ambas doctrinas:
·
Armonía
cívica.
·
Economía.
·
Prosperidad
vital.
La armonía
cívica, es en primera instancia, lo que los moístas consideraban orden, un
estado desprovisto de guerras, ultraje, bandidaje y en general, de relaciones infructuosas,
además de la unilateralidad de opinión. Poner en orden, ya a un estado no
armónico, implica promover lo contrario a ello, es decir, una compasión amplia
y aplicar leyes, premios y castigos. Esto, se une a lo dicho por Cicerón,
estoico ecléctico, que consideró en su obra “Deberes” que, si nos
comportamos de tal modo que cada uno por su propia ganancia despoje y ofenda al
otro, es inevitable que se destroce lo que es más acorde con su naturaleza, la
comunidad del género humano. Esto significa que el bien social es la armonía
cívica, lo que contribuya a este primer resultado, lo consideramos, útil y un
bien por sí mismo. Esta es, pues, una prueba, para que podamos delimitar si una
política aplicada a un país es conveniente para sus gentes, y a la misma vez,
es la razón por la que el ciudadano, procura respetar la ley moral, pues lo
contrario sería un acto desordenado, antisocial y anticivilizado, más propio de
un animal irracional. La concepción de cosmopolita (ciudadano del mundo), bien
figura aquí como parte de lo que consierne a la compasión amplia, una idea que
debe estar en mente de todos. Así, armonía cívica es que las relaciones entre
los ciudadanos sean respetuosas y civilizadas, desde el propio país, hasta el
mundo entero: una amplitud tan basta como el oceano mismo, y que tiene
base, en la compasión amplia, siendo ésta la intención primaria; y en segundo
lugar, las leyes, premios y castigos, y además la economía, de la cual se
explicará su relación proximamente. Considera pues, como político y ciudadano: mantener
la coexistencia pacífica entre los ciudadanos, como a un jarrón precioso, a
través de la virtud, la legalidad y los recursos.
Usar la palabra
economía, puede ser arriesgado, no existía esa palabra en la antigüedad, pero
creemos que es un término más amplio, y en extensión, abarca lo que los moístas
creían que podía aportar a la riqueza poblacional y lo que los estoicos más
políticos, consideraban correcto en la administración de bienes. Esto, no es
solamente un imperativo político, que prescribe no considerar lo que derroche
el bien del pueblo, lo cual incluye, un uso innecesario que lo agote; así como
el uso inadecuado por parte del gobierno (corrupción, beneficio personal, etc);
así cómo establecer prácticas para poder mejorar la riqueza de un estado; también
es, y no menos importante, que los ciudadanos consideren dar la riqueza o los
bienes que les sobre (餘) a los más necesitados. Es decir, va desde lo
político a lo individual.
Prosperidad
vital, no es más que impartir políticas que puedan contribuir a la salud,
seguridad y en general, vitalidad de sus ciudadanos. No es sólo aumentar
“población”, Mozi no quería que la población sea infinita, sólo invitaba a
incrementarla, si ésta era escasa.
Ahora, tomamos,
la secuencia de Mozi, de su obra Moderar gastos en los funerales: “Un
pueblo pervertido y viciado, sin vestidos para salir de casa y sin comida en
casa, irá acumulando en sus co razones bochorno e indignación y se entregará a
la criminalidad y violencia sm que haya modo de reprimirlo”. Esto signficia que
un estado deficiente en economía, podría resultar en dificultar al
restablecimiento de armonía cívica.
Las emociones valorativas
Cuando Mozi dice que
se ha de apartarse de la ira, del placer, de la tristeza y de otras emociones
afectivas para ser sabio, bien podría decirse que no puede hacerse de otra
forma, o al menos no con la misma efectividad, que con la ausencia de las
pasiones, aquellos juicios incorrectos respecto a los bienes y a los males.
Nosotros, creemos que, esto es fundamental para ello. Con la ausencia de
pasiones, se puede disminuir por extensión la afectividad (情). El
filósofo usa el carácter “去” (qù), que significa apartarse. En ÁiLogos,
reconocemos que tanto el sentimiento (qíng) y el juicio (páthos), pueden ser
regulados, siendo el sentimiento (qíng) dependiente del juicio (páthos); y la
forma de apartarse es a partir de recta valoración.
Dice el filósofo:
“Es necesario
apartarse de la alegría de la ira, del placer, de la tristeza y del amor, y en
su lugar aplicar la benevolencia y la justicia. […] así se puede llegar a ser
un sabio.” (Mozi, libro 12, Estima de la Justicia)
Para sintetizar nuestra
doctrina, encontramos que un pasaje del texto chino, paralelo al Mozi, conocido
como “La naturaleza surge del mandato”, de los bambúes de Guodian (楚墓竹简), se menciona lo siguiente: “Todo pesar
surge de pensar y luego volverse tristeza. […] En todo uso del pensamiento, el
corazón (mente) es lo más importante.” De esto hablamos, cuando decimos que el
juicio errado puede intensificar o mermar la afectividad (情). No
puede extirparse la emoción de la naturaleza, pero sí podemos tener una recta
valoración respecto a las cosas, lo cual puede disminuir su intensidad,
atenuarla, e incluso mermarla.
Pasemos ahora a
hablar acerca de la emoción valorativa.
La emoción
valorativa, es juicio incorrecto y sentimiento. Los juicios incorrectos deben
evitarse, para que no alimenten los sentimientos. Han de procurar apartarse las
afecciones, a partir de juicios correctos, manteniendo distancia práctica, para
que se puedan llevar a cabo las acciones con suma claridad mental, para evitar daño
social y beneficar a las gentes.
Zhuangzhi,
célebre filósofo taoísta, ante la muerte de su esposa, fue inminente su pesar.
A pesar de ello, reflexionó sobre el curso natural del hombre, y pudo dispersar
la afección. A esto nos referimos con usar juicio correcto, para alejarse de la
afección. Aclarar que, usamos este ejemplo, para ilustrar nuestra doctrina,
pero no significa que aceptemos todo del Taoísmo. Ahora bien, es fundamental
que una persona no tenga emociones valorativas, como por ejemplo, la ira; imposibilitan
al hombre en su tarea, si es iracundo, podría producir daño social, cayendo en
venganza, e incluso, en la violencia física o verbal, en cuanto a la tristeza, podrían
paralizar la acción, o el placer, que haría que se priorice el beneficio personal,
por encima del beneficio colectivo o se descuide este último. Por ello, se
resalta la claridad mental, que es no albergar en uno emociones
valorativas. ¿Esto qué produce? Un estado de tranquilidad, pero no es el fin de
nuestra doctrina, sino más bien un resultado accesorio y secundario,
propiamente dicho. Cómo bien deja entender Mozi en sus diálogos, el camino de
la justicia está lleno de penurias y aflicciones: preferir la tranquilidad a
otra cosa, sería contraproducente, incluso egoísta en ocasiones. La
tranquilidad, sí, puede producirse a partir de la claridad mental, pero
no debe ser el objetivo. El ansía de perfección doctrinal, también puede ser
contraproducente. También creemos, que no es realista nunca cometer errores de
esta clase, el mismo Epícteto dijo que, es imposible alcanzar la perfección,
pero sí podemos habituarnos cada vez más en no tener juicios incorrectos,
refutando las opiniones erradas cuando surjan, acostumbrando nuestro ánimo y
centrarnos en principios éticos.
“Entonces, ¿qué? ¿Es posible que uno ya no se equivoque?
Imposible; pero sí es posible tender constantemente a no equivocarse. Pues
sería deseable que, sin relajar nunca esta atención, quedáramos aparte, al
menos, de unos pocos errores. .” (Disertaciones, Libro IV, capítulo XII).
Pero, ¿cuál es la raíz de esto? Es el deseo y la aversión.
No hay que desear lo que no depende de nosotros ni tampoco evitarlo. Lo que
depende de nosotros es la adhesión a la virtud, y en medida de los recursos y
posibilidades, producir resultado tangible en el mundo. Un juicio incorrecto,
pues, ve como males la muerte, la pérdida, el daño físico y demás, no cómo
indiferentes. Un juicio correcto, pues, considera lo que depende de uno, es
decir, lo que concierne a virtud y resultado relativo, más no lo demás, además reflexiona
en ello: la muerte es inevitable, la pérdida puede suceder, el cuerpo es
vulnerable, etc. Valorar, lo que es suficiente y basto, es tener la virtud en
la mente (心), y lo contrario, es perecedero.
Sobre la justicia pedagógica
Cuando un
bienhechor social llamado Wu Lü, crítico a Mozi, por no dar bienes a los más necesitados, o proteger a un
señor feudal, el filósofo respondió de una forma prágmatica, característica de
su estilo aforístico. Su respuesta, es que su “justicia”, en este caso: la
predica de la virtud (te), puede impulsar las demás tipos de justicia. Lo cual,
se complementa con un pasaje donde discípulos suyos quieren hacer varias cosas
a la vez, y él responde, que a un sabio no se le puede exigir de todo: “Tampoco
el más forzudo soldado de un estado puede, al mismo tiempo, luchar con el
enemigo y aplicarse a prestar ayuda a otros.” (El señor Kung Meng) Pasajes de
este tipo, añaden realismo moral al Moísmo, ya que no exige todo, sino
centrarse en algo, y hacerlo bien. Por ello, Mozi era altamente persuasivo, por
su forma de argumentación práctica, y los recursos lógicos que tenía para su repertorio
discursivo. El sabio, no se aleja a un monasterio ni tampoco es egoísta en sus conocimientos,
los comparte de manera activa. Cómo él mismo dice: “Quien va predicando las
virtudes del amor, de la justicia y de la equidad contribuirá más a extender la
bondad y el bien.” (El señor Kung Meng) Para Epícteto, juzgar a un ladrón, no
es propio del hombre de virtud, él considera, así como los demás estoicos de su
escuela, que la razón de sus inclinaciones equivocadas es su ignorancia moral.
Por ello exige, más que juzgarle, procurar enseñarle, para que la verdad lo
haga cambiar. Además, redirige la crítica hacia uno: ¿Te has hecho tú sabio
de repente? Esto no significa que el senador, deberá curar sólo a partir de
discursos. Bien decía Séneca en “De la ira”, que a éste le curaré con la
vergüenza, a aquél con el destierro, al uno con el dolor, al otro con la
pobreza y al de más allá con la espada, pero era crítico de que tales
castigos sean aplicados junto a la ira, que más que sus supuestos “beneficios”,
sólo traen perjuicio al hombre. Mozi, en consonancia, indica que el hombre
sabio se apartará de la ira, para centrarse en la justicia y el amor, pero era
crítico en dejar que el malhecor escapara, ya que esto perpetuaba el mal. Estos
ejemplos, son para ilustrar que en ambas filosofías hay matices. Considerando
esto, con antelación, sabemos que el discurso es necesario, pero no todos
entenderan de la misma forma, Mozi, utilizaba dos discursos, y esto, dependiendo
del gobernante al cual se dirigía. Un discurso prágmatico, más centrado
en los costes, beneficios e infortunios de las políticas, como por ejemplo, la
guerra. Un discurso de virtud, donde enseñaba acerca de la justicia y el
amor, más aplicado a gobernantes dispuestos y al pueblo llano. Estos dos son
los principales, y luego, por supuesto, podría hacer uso de la autoridad moral
conferida por los santos emperadores, especialmente para mostrar la
incoherencia del gobernante. En ÁiLogos (愛-λόγος), pensamos que es
fundamental, e incluso realista, organizar el discurso de acuerdo al
interlocutor, si así puede evitarse un mal mayor. Al final, lo importante es
que se evite el mal, así sea de forma moméntanea; ¿Es así? Pues, que así sea. Grato,
es nombrar, pues, a Dión de Prusa, conocido también como “boca de oro”, célebre
filósofo y orador estoico-cínico, que empleaba muchos recursos en sus
discursos, sea en asambleas, teatros o plazas. El uso de alegorías y personajes
históricos como Diógenes de Sínope hacían sus discursos fáciles de recordar e
impactantes para los espectadores.
Por ello,
nosotros consideramos lo siguiente:
A)
El
discurso prágmatico.
B)
El
discurso virtuoso.
De los cuales, se
deben usar los siguientes recursos:
·
Alegorías
(fábulas, historicas, etc).
·
Claridad
conceptual (virtud, resultado, etc).
·
Personajes
históricos (reyes sabios, filósofos, etc).
·
Lógica
sostenida en virtud interna e impacto social.
·
Consecuencias
directas para el interlocutor o su entorno.
En base a esto,
es que el hombre de ÁiLogos (愛-λόγος), enseña la virtud a las gentes. Pero, para
no hablar de forma desordenada, se forma antes de lo qué va a hablar y
discutir.
Conclusiones
El ÁiLogos muestra que la verdadera ética no es ni solo
interna ni solo social, sino la interacción de ambas: cultivar la excelencia
interior y la virtud moral, mientras se mantiene una disposición constante a
generar bienestar colectivo y prevenir daño. La claridad mental, el juicio
correcto y la acción virtuosa se combinan para que la vida ética sea efectiva y
transformadora, demostrando que la realización del bien no es un ideal
abstracto, sino un compromiso activo con uno mismo y con la sociedad. En otras
palabras: perfección y utilidad se encuentran en la misma práctica, haciendo de
la ética un camino de cultivo personal con impacto real en el mundo.

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