Backup: Una ética integral: diálogo entre Mozi y Epícteto.
Una ética
integral: diálogo entre Mozi y Epícteto.
En este artículo
buscaremos integrar dos filosofías con enfoques distintos, con el objetivo de
construir una filosofía moral completa: el Moísmo y el Estoicismo. Para ello
recurriremos a dos de sus exponentes más influyentes, Mozi y Epícteto, a fin de
ilustrar cómo puede enlazarse el carácter estoico con el énfasis en la utilidad
social y el amor universal propio del Moísmo.
En primer lugar,
conviene señalar las obras que utilizaremos como referencia principal: El Mozi
y las Disertaciones de Epícteto (compiladas por Arriano), además de otros
textos que nos permitirán matizar el análisis. No nos limitaremos estrictamente
al Estoicismo y al Moísmo: incorporaremos también, aunque de forma secundaria,
elementos de otras tradiciones filosóficas.
¿Por qué elegir
estas tradiciones como marco principal?
El Estoicismo
propone un modo de vida centrado en la ausencia de pasiones, la
imperturbabilidad y la libertad interior; mientras que el Moísmo plantea una vida
orientada al amor universal, la utilidad práctica y el beneficio social. Ambos
enfoques resultan complementarios: uno se orienta al yo, el otro a lo social.
Al unirlos, integramos el carácter indomable con la preocupación por el bien
común, el buen juicio libre de pasiones con la lógica moral, y el fin estoico
de vivir conforme a la naturaleza (la virtud) con el fin moísta de promover el
orden social, la prosperidad y el bienestar de la población. De esta síntesis
surge lo que llamaremos ÁiLogos (愛-λόγος): una doctrina que no solo integra
lo mejor del Moísmo y el Estoicismo, sino que amplifica y despliega al máximo
su potencial moral, ofreciendo un marco ético equilibrado entre la excelencia
personal y la justicia colectiva.
El Moísmo
1.
Breve biografía de Mozi:
No existe un
registro completo ni autobiografico de la vida de Mozi. Lo que sabemos de él lo
encontramos a partir de menciones en pensadores rivales (Xunzi, Mengzi, etc),
como también partes breves dentro del “史记”(Shǐjì) de Sima Qian. En el
Shǐjì se relata que tuvo centenares de discípulos y que eran excelentes
defensores. En palabras del historiador:
“Mozi, de Song, fue un gran defensor de la frugalidad y de
la defensa militar. Algunos dicen que fue contemporáneo de Confucio, otros que
vino después. Fue famoso por refutar las máquinas de asedio de Gongshu Ban
(Luban), demostrando la fuerza de sus discípulos en la defensa. Su escuela
tenía centenares de seguidores, comprometidos en la austeridad y en el amor
universal (兼爱).” (Registros del Gran Historiador,
Rollo 74: Biografías de Mencio y Xunzi)
En el “Wenzi”, atribuido a Laozi, se le elogia junto a otros
pensadores y personajes históricos, como alguien que priorizaba el beneficio
colectivo por encima de intereses personales.
Así, dice el Wenzi:
“ […] Mo-tzu nunca permanecía suficiente tiempo para
calentar su asiento. Estas personas no trabajaron por ansia de dinero o de
posición social; querían trabajar por el desarrollo de aquello que aprovechase
al mundo y la eliminación de lo que era perjudicial para la gente” (Wenzi,
capítulo 125).
Este texto último del que hacemos mención, aborbió parte de
la filosofía moral moísta, lo cual tocaremos en capítulos posteriores. Esto
demuestra que las ideas de Mozi influenciaron al Taoísmo sincretico y al Confucianismo
de la dinastía Han.
2.
El amor universal.
Concepto: Explicación y etimología.
El amor
universal, concepto central de la filosofía moral de Mozi, se compone de los
caracteres “兼 (jiān)” que significa amplitud o simultaneamente, y “愛 (ài)”
que significa afecto o amor, término que no se limita al amor romántico, ambos
caracteres juntos significan amor universal (兼愛). Cuando Mozi habla de
amor universal, se refiere a que las personas se amen mutuamente (xiāng’ài,
相愛), es
decir, que se amen como a ellas mismas.
No amarse mutuamente
(不相愛) incluye, no solo un estrato familiar (padre-hijo), sino que también se
extiende a las relaciones políticas, sociales y estatales. En ese sentido, el
ladrón considera su propia casa, no las demás, por ello roba para su propio
beneficio (自利):
“Si se
considerara la casa de otro como la propia casa, ¿quién robaría? Si se
considerara el cuerpo de otro como el propio cuerpo, ¿quién saquearía? Por eso,
los ladrones y bandidos desaparecerían.”
(Amor universal I)
El príncipe
considera solo su país, sin considerar el país vecino, y por ello ataca al país
vecino:
“Cada príncipe
ama su propio país y no ama el país ajeno, por eso atacan el país ajeno para
beneficiar su propio país.” (Amor universal I).
Esto acerca a la
filosofía de Mozi a un Punto de Vista Universal. No se limita el
amor a nosotros mismos, a nuestros allegados o al núcleo familiar, sino que se
extiende a todos los estratos sociales, incluyendo la consideración entre
Países. En esto radica la igualdad moísta, no se ama con
discriminación (sólo a los nuestros) sino a los otros de forma igualitaria.
Mozi recurre a
ejemplos históricos de líderes que practicaron el amor universal (兼愛)
mediante acciones concretas, lo que demuestra que su doctrina no es utópica,
como comúnmente se piensa. Los reyes Yu, Wen y Wu ilustran que el amor
universal puede traducirse en políticas y conductas que benefician al pueblo.
En particular, llevaron a cabo acciones como:
·
Gestión
hidráulica y beneficio social.
·
Justicia
social y protección.
·
Protección
y mantenimiento del orden.
Dice Mozi: “En la
antigüedad, Yu gobernó el mundo, al oeste creó el canal del río Xi, para drenar
el agua de Sun Huang; al norte construyó defensas en Yuan Luo, dirigió el agua
hacia las residencias posteriores, y los conductos de la piscina Hu, creó un canal
llamado Di Zhu, y otro llamado Long Men, para beneficiar a los pueblos de Yan,
Dai, Hu, He y los habitantes del río Xi…” (Amor universal II).
Mozi también
establece cuales son las acciones concretas que derivan del amor o benevolencia
(仁). El filósofo se basa en tres condiciones necesarias para que se considere
que un gobernante está enraizado en el amor, estás son las siguientes:
·
Incremento
en la población (!).
·
Aumento
de riqueza.
·
Restablecimiento
del orden.
Así, menciona
Mozi:
“Si el mundo está pobre, trabajar para enriquecerlo; si su
población es demasiado escasa, procurar acrecentarla; si andan revueltas las
gentes, procurar restablecer el orden. Y todo esto hasta donde lleguen las
fuerzas, las riquezas y los talentos, sin querer ahorrar fuerzas, ni ocultar
riquezas o recursos con los que puede ayudar al mundo. Aplicarse, de esta
manera, a estas cosas es la verdadera regla del amor al mundo.” (Moderar gastos
en los funerales)
En la edad moderna, muchos especialistas interpretan este
pasaje de forma errónea, como si Mozi quisiera que la sociedad crezca de forma
infinita. Lejos de la realidad, el filósofo sólo considera necesario que
aumente la población si es que es baja. Si se aplicará hoy en día el principio
de amor universal (兼愛) de Mozi, teniendo en cuenta la sobrepoblación y el
contexto social, el “aumento de población”, quedaría desfasado sí, pero es
porque los tiempos han cambiado. Si el filósofo existiera en al actualidad, no
lo aprobaría, porque la sociedad actual no es baja, se alberga a más de 1
millón de personas solo en una ciudad o distrito.
El origen del caos.
De acuerdo a
Mozi, la causa del caos (亂) está en no amarse mutuamente. La falta de amor
en las relaciones familiares, políticas, sociales y estatales provoca desorden.
“Debe examinarse
de dónde surge el caos. Surge de no
amarse mutuamente.” (Amor universal I)
El filósofo,
señala lo siguiente como parte del daño (害):
·
Familias
que se destruyen mutuamente.
·
Personas
que se perjudican mutuamente.
·
Gobernantes y ministros no benevolentes ni leales.
·
Padres
e hijos no afectuosos ni respetuosos.
·
Hermanos
que no están en armonía.
Por lo tanto,
Mozi, relaciona la falta de amor (不愛) y el desorden (亂) y relaciona el amor
mutuo (相愛) con el orden (治):
“Si en el mundo
se practicara el amor mutuo, los países no se atacarían entre sí, las familias
no se perturbarían mutuamente, no habría ladrones ni bandidos, los soberanos y
sus ministros y los padres y sus hijos todos serían capaces de ser respetuosos
y afectuosos, si esto fuera así, entonces el mundo estaría en orden.” (Amor
universal I)
EL criterio de valoración
moral que utiliza Mozi es el orden (治). Si hay amor mutuo hay orden, si hay
falta de amor hay desorden. Esto pone a la filosofía moísta como una ética
consecuencialista: La práctica del amor mutuo trae como resultado orden al
mundo. El orden (治) al que se refiere Mozi es tangible: es la
ausencia de guerras, desconfianza, conflictos y daños. Lo cual alberga todos
los estratos en un País: familiar, social, político y estatal. El filósofo
expresa que todas las desgracias (禍) y odios (怨) del mundo se evitarían
si hubiera amor mutuo (相愛). Así, para la reforma social es necesario el amor
universal.
“Todas las
calamidades, usurpaciones, rencores y odios del mundo pueden ser evitadas si surgen
del amor mutuo.” (Amor universal II).
Mozi relaciona
también la unión con el beneficio colectivo, la desunión con el gran daño. Hace
incapié en su argumento moral los beneficios (利) del amor mutuo.
El hombre bueno y
caritativo, en cuanto hace, indefectiblemente se aplica a buscar y promover el
bien del mundo y a erradicar él mal de mundo. Tenemos que del manantial de la
unión nos dimanan enormes beneficios para el mundo y del manantial de la
división nos dimanan enormes males para el mundo. (Amor universal III)
Así, Mozi separa
dos resultados tangibles de la unión y de la división.
·
Beneficio
del mundo (天下之利). → Resultado de la unión (amor universal).
·
Mal
del mundo (天下之害). → Resultado de la división.
Sintetizando el beneficio y perjuicio con el orden y desorden:
·
Beneficio
del mundo (天下之利). → Orden. (治)
·
Mal
del mundo (天下之害). → Desorden o caos. (亂)
Además, la ética
moísta también se funda en una ley de efecto social tangible, después del amor
universal (jiān ài) le sigue el provecho o beneficio recíproco (交相利):
«Quien ama es
también amado y quien odia es también odiado.» (Amor universal III).
La práctica del amor mutuo es inevitable.
Mo Zi desarrolla dos argumentos clave para defender la
superioridad del principio de unión sobre la desunión, ambos basados en un
razonamiento práctico coherente con la acción moral.
De forma clara y dialéctica, explica que las personas que
sostienen (執) la división (別) indudablemente confiarán en la
persona que sostiene (執) la unión (兼). Se
explica, pues, que un amigo que ama no solo a su familia, sino también a la
familia de su amigo, se le confiará la familia del amigo que sostiene la
desunión (別), estableciendo una contradicción entre la predica y la
acción, demostrando que la unión es necesaria.
El primer argumento presenta un caso hipotético: un rey debe
enviar un embajador a otro estado y, durante su ausencia, confiar el cuidado de
su familia a alguien. Tiene dos opciones: una persona que defiende la unión y
otra que sostiene la división. Mo Zi afirma, con ironía y firmeza:
“Yo creo que, en una situación tal, no habría en el mundo
hombre tan necio ni mujer tan insensata que, por más que hayan reprobado antes
la doctrina de la unión, no confiaran sin dudar al que defiende que la unión es
buena. Hablarán contra la unión, pero elegirán luego al que la propugna,
contradiciendo sus palabras con su conducta.” (Amor universal III).
El segundo argumento traslada la reflexión al plano
político: ¿a quién elegiríamos como gobernante, a alguien que promueve la unión
o a alguien que defiende la desunión? Según Mo Zi, la respuesta es la misma:
ante una decisión real que afecta al bienestar colectivo, nadie razonable optaría
por un líder que fomente la división.
Comparación con el Confucianismo.
El Moísmo se distingue del Confucianismo, no solo por el
claro rechazo de Mozi al enfoque ritualista de Confucio, sino también por su
idea de amor o benevolencia. Mozi sí ve necesario que se ame a los padres de
los otros como a nuestros propios padres, pero tal acción, tiene una lógica
intrínsica: amando a los padres de otros, los hijos de ellos amarán a nuestros
padres. Esto claramente basado en el principio que se dilucidó anteriormente:
el beneficio recíproco (交相利). Esto es algo que el
Confucianismo no aprobaría, dado que, la benevolencia se debe de practicar
primero entre nuestros parientes más cercanos o padres.
“Si yo, antes, he amado y hecho bien a los padres de otros,
estos me corresponderán amando y haciendo bien a los míos. ¿Acaso conseguiré
mejor que otros me correspondan amando y haciendo bien a mis padres,
aborreciendo y maltratando yo a los suyos? Ciertamente, los otros me
corresponderán amando y haciendo bien a mis padres si, antes, yo he amado y
hecho bien a los suyos. Según esto, no puede subsistir la piedad filial sin una
reciprocidad de amor a los padres de otros. Los que no practican primero la
piedad filial con los padres de otros pensarán que tal piedad es estúpida y que
no se la puede tener por recta.” (Amor universal III)
Añadamos una ligera matiz, esto del beneficio recíproco (交相利)
que propone Mozi puede sonar como a un amor con fines egoístas, no obstante,
recordemos que la finalidad principal que propone el filósofo es la de
establecer un orden social: erradicando los males del mundo.
3.
Alejarse de las emociones.
En uno de los pasajes más curiosos y reveladores del Mozi,
el filósofo establece una serie de condiciones para ser sabio o alcanzar la
santidad, lo cual incluye un marco emocional.
El Maestro Mozi dijo: “Es necesario eliminar las seis
desviaciones. Cuando estés en silencio, reflexiona; cuando hables, enseña;
cuando actúes, cumple tus deberes. Si estas tres funciones se ejercen
correctamente, se puede llegar a ser un sabio. Es necesario apartarse de la
alegría de la ira, del placer, de la tristeza y del amor, y en su lugar aplicar
la benevolencia y la justicia. Las manos, pies, boca, nariz y oídos deben
dedicarse a la práctica de la justicia (從事於義); así se puede llegar
a ser un sabio.” (Mozi, libro 12, Estima de la Justicia)
Podemos considerar que Mozi es más exigente moralmente que
otros filósofos de la época, especialmente dentro del Confucianismo, que
buscaban una armonía o equilibrio en las emociones, a través de la música o el
ritual. El Maestro Mo, a diferencia de los letrados, propone la redirección
hacia la benevolencia (仁) y la justicia (義). El
filósofo prefiere reemplazar la alegría, el placer, la ira y demás afecciones por
principios éticos.
Se usa el término “去 (qù)”, que
significa apartarse, irse o alejarse. Hago
énfasis de esto, ya que en traducciones modernas se suele interpretar este
carácter como “supresión” o “eliminación”. Esto es errado si nos basamos en el
Shuōwén Jiězì (说文解字), que lo traduce como la
separación o contrariedad entre personas. Cómo vemos se acerca más a
“alejarse”.
Cito textualmente:
去 (carácter): “Separarse o
contrariar a otras personas” (去部)
Por lo cual, Mozi no indica eliminar las emociones, cómo
comúnmente se interpreta este pasaje, sino simplemente alejarse de ellas. La
acción moral, no debe estar influida por emociones, incluso si son positivas
(como la alegría, amor o el placer), sino por principios éticos: la
benevolencia y la justicia. Esto acerca a Mozi a los postulados kantianos. Para
Emmanuel Kant, célebre filósofo ruso y creador del Deontologismo, no importa si
la persona está motivada por emociones o sentimientos sociales en la
realización de la acción moral; siempre que cumpla con su deber y con la ley
moral. Cito textualmente:
“Un hombre a quien la naturaleza haya puesto en el corazón
poca simpatía; un hombre que, siendo, por lo demás, honrado, fuese de
temperamento frío e indiferente a los dolores ajenos. (…) ¿No encontraría, sin
embargo, en sí mismo cierto germen capaz de darle un valor mucho más alto que
el que pueda derivarse de un temperamento bueno?” (FMC, capítulo 1).
Resumiendo, este fragmento señala lo siguiente:
·
El alejarse de emociones como ira, placer,
tristeza y amor.
·
Aplicar la benevolencia y justicia, apartandonos
de las emociones.
·
Convertir al hombre en un instrumento moral en
función de la justicia.
·
Juntando estas característas es cómo se puede
ser sabio.
4.
Condena de la guerra ofensiva.
Escala en los delitos
De acuerdo a
Mozi, la guerra ofensiva, es peor que el robo o el asesinato común, estos
últimos son crímenes menores, no comparables a un hecho bélico. La guerra
ofensiva es un crímen mayor, ya que se asesinan a cientos de personas. El
filósofo critica principalmente a los reyes que desaciertan, en desaprobar las
injusticias (不義) leves y aprobar las graves, es decir las guerras ofensivas. Esto refuerza
la idea de un proto-utilitarismo en Mozi, pues la gravedad del crímen se mide
en base a la cantidad de personas afectadas y en el perjuicio en conjunto.
“Asesinar a uno
se califica de injusticia e, indefectiblemente, se castiga con la muerte. Según
esto, matar a diez será crimen diez veces mayor y merecerá ser castigado con
diez penas capitales. Asesinar a cien será injusticia cien veces más grave y
merecerá cien penas capitales. Esto lo saben muy bien todos los reyes del mundo
y lo condenan calificándolo de injusticia. Ahora bien, al tratarse de una
injusticia mucho mayor, la de atacar a otro estado, no lo reconocen por malo,
sino que lo elogian y lo juzgan acción justa. En verdad, ignoran ser una
injusticia y escriben sus hazañas guerreras en memoria para las generaciones
futuras.” (Condena a guerra ofensiva I)
Los delitos en
Mozi, se miden por la gravedad causada a a la otra persona:
“Cuanto el daño causado al prójimo es mayor, la falta de
caridad con él es más grave y el delito mayor.” (Condena a guerra ofensiva I)
La injusticia (不義) en
este texto en particular, Mozi parece definirla como la acción por parte del
agente moral que causa daño a la víctima moral. Cuanto mayor es el daño causado
(虧) mayor es la gravedad del delito. Podríamos hacer una escala de la
siguiente forma:
·
Robar
frutas en un huerto (入人園圃竊桃李)
o Ejemplo:
una persona (一人)
toma duraznos o ciruelas (桃李) de otro.
o Gravedad:
menor, injusticia básica (非之).
o Castigo:
castigado por los gobernantes (罰之).
·
Apropiarse
de animales domésticos pequeños (攘人犬豕雞豚者)
o Ejemplo:
perros, cerdos, pollos, lechones.
o Gravedad:
mayor que robar frutas (其不義又甚), porque el daño causado a otros
es mayor (以其虧人愈多).
o Castigo:
más severo proporcionalmente (罪益厚).
·
Robar
animales grandes o propiedades valiosas (入人欄廄取人馬牛)
o Ejemplo:
caballos, bueyes en un establo (欄廄).
o Gravedad:
más grave que robar animales pequeños (其不仁義又甚),
daño mayor a los afectados.
·
Matar
personas inocentes o despojarlas de armas y vestimenta (殺不辜人, 扡其衣裘, 取戈劍者)
o Ejemplo:
asesinato, robo de ropa, lanzas o espadas.
o Gravedad:
máxima, injusticia extrema (其不義又甚, 苟虧人愈多,其不仁茲甚矣).
o Castigo: la
pena más severa proporcional al daño causado (罪益厚).
Definición
moísta (posible) de Injusticia: Perjuicio o daño a la víctima moral.
Formulación
moísta: Mayor daño = Mayor injusticia.
Por
ello menciona Mozi: “Yo amo la felicidad y aborrezco la desgracia y la
desdicha. (…) En
el mundo, con la justicia florece la vida y con la injusticia viene la muerte.
Con la justicia, prospera la riqueza y con la injusticia la pobreza. Con la
justicia, hay orden y paz, con la injusticia reina el desorden.” (Voluntad del
Cielo I)
Los costes en una guerra
Mozi, no es un
filósofo que centra su argumentación meramente en conceptos abstractos, si bien
sus ideas están enraizadas en la justicia, amor y otras virtudes hay argumentos
practicos para respaldar su posición. El filósofo las usará si así logra omitir
la acción que cause perjuicio al mundo. Esto lo encontramos no solo en su obra,
sino en su biografía.
De acuerdo al
filósofo, los costos en una guerra son elevados, citandolo textualmente:
“Numerosos los
gastos inmensos que trae una guerra. Varas de bambú y plumas para fabricar
flechas, tiendas de campaña, corazas, escudos grandes y pequeños, astas de
lanzas que se llevan y no vuelven muchísimas por haber sido rotas o podridas.”
(Condena de la guerra ofensiva II)
Además de los
costes en reclutación de personal mitilitar, las caminatas arduas, las pérdidas
innumerables y hambruna que se podría sufrir, súmandole a esto las condiciones
ambientales a las que podrían estar sujetos los soldados. En general, Mozi
describe a la guerra no solo como moralmente reprobable, sino excesivamente
costosa, lo cual también sintoniza con su ideal de moderación y morigeracion de
gastos, que hace incluso en su objeción a los ritos.
Se puede objetar,
en contra de la política de Mozi, que se ganan territorios y tierras en una
guerra, pero, ¿por qué ambicionar lo qué uno ya tenía de sobra? Se sacrifican
hombres para ganar más territorios, para que al final tengamos aun más escasez
de hombres, es decir, tirar aquello de lo que uno estaba escazo para aumentar
lo que a uno le sobraba, ¿no sería absurdo?
Así, Mozi,
considera que la guerra consume la materia del pueblo.
Si, además,
contamos los grandes gastos que suponen esas guerras, veremos que ellas
destruyen en su raíz la vida de los pueblos al consumir inmensas riquezas del
pueblo. Esto, de ninguna manera, conviene con el bien o provecho de los
hombres. (Condena de la guerra ofensiva III)
Las políticas en aras de la destruccion
Mozi, utilizo
varios ejemplos históricos para demostrar que la guerra no solo acarrea
desgracia al país atacado, sino también al país que causa el perjuicio. Utilizo
ejemplos como Ho Lú de Wu que entrenó a sus soldados por 7 años, y a pesar de
eso no pudo ganar. También , y en especial mención, a Chih Pe, quien, pese a a
la gran extensión e innumerables soldados, pereció.
Así, dice Mozi:
“Abrieron las puertas, interceptaron los caminos, pusieron
en armas a sus huestes. Han y Wei le atacaron por fuera y Chao por dentro y le
infligieron una gran derrota a Chih Pe.” (Condena de la guerra ofensiva II)
Esto recuerda, particularmente a un fragmento del texto
Wenzi:
“Quienes
practican políticas en aras de la supervivencia sobrevivirán sin duda aunque
sean pequeños; quienes practican políticas que fomentan la destrucción
perecerán sin duda aunque sean grandes.” (Wenzi, capítulo 143)
Además, también Mozi considera la guerra ofensiva como
inútil y centrarse en ella, solo hace que se descuiden cosas de vital
importancia en el Gobierno:
“Durante todo este tiempo, los superiores no tendrán tiempo
para sus audiencias y asuntos de gobierno, los administradores no tendrán
tiempo para cuidar de sus almacenes estatales, los labradores no tendrán tiempo
para ocuparse en sus labrantíos, las mujeres no tendrán tiempo para sus hitados
y telares.” (Condena de la guerra
ofensiva III)
No mal entendamos la política de Mozi, no se trata de un
pacifismo ingenuo o pasivo. Si se trata de la defensa a Estados Indefensos,
Mozi no sólo aprueba ello, sino que considera que es la norma que deben de
seguir los grandes Estados:
“Si, pues, se pudiera instaurar entre todos una sólida
confianza, los señores feudales de aquellos estados, que gozan ya de bienestar
y paz, deplorarían la injusticia de los grandes estados y salvarían a los
estados pequeños y débiles que fueron atacados por los estados poderosos. Y si
un estado pequeño tuviera sus murallas y antemuros sin terminar o en mal
estado, indefectiblemente, le ayudarían a completarlos o repararlos. Si los
vieran andar escasos de tejidos o cereales, se los llevarían.” (Condena de la guerra ofensiva III)
Luego, refleja
nuevamente la idea de beneficio recíproco:
“A quien así socorre en los apuros y ayuda a restablecer la
paz y seguridad, ciertamente, los pueblos se le entregarán de buena gana.” (Condena de la guerra ofensiva III)
En ese sentido,
no se tendrá incluso enemigos, lo cual puede parecer útopico, pero la lógica
interna en la filosofía moísta afima que es posible lograrlo. Asimismo, nuevamente se resalta la idea de
beneficio colectivo, acercandose a ideas proto-utilitaristas.
“De esta manera, no tendrán enemigos en el mundo y los
beneficios serán incalculables para todos.” (Condena de la guerra ofensiva III)
El Estoicismo
1.
Conceptos clave.
La pasión
Las pasiones
(pathos) son descritas en el Estoicismo como juicios irracionales o errados. El
Estoicismo lo que busca es vivir en consonancia con la naturaleza (razón), para
ello es necesario la ausencia de pasiones, lo cual ha sido mal interpretado en
la actualidad como “falta de emociones”. Tanto en los registros de Diógenes
Laercio como en el texto de Arrío Dídimo recojido por Juan Estobeo, la pasión
es una opinión, contraria a la razón.
Comencemos
citando a Diógenes Laercio:
“Los estoicos
piensan que las pasiones son juicios, según dice Crisipo en su obra Sobre las
pasiones.” (Diogenes Laercio, VII 111)
Luego, Dídimo
menciona:
“Dicen que
una pasión es
un impulso excesivo,
desobediente a la
razón que elige,
o un movimiento irracional
del alma contrario
a la naturaleza
(todas las pasiones
pertenecen a la
parte controladora del alma).” (Epítome, Dídimo)
En ese sentido,
menciona Arrío Dídimo que hay cuatro pasiones primarias:
1.
apetito,
2.
miedo,
3.
dolor
4.
y
placer.
Estas se dividen
en varias subcategorías:
1. Apetito
Definición: Deseo
que desobedece a la razón.
Causa: Formarse
la opinión de que algo bueno se acerca, y la creencia de que realmente vale la
pena desearlo.
Subtipos:
Ira y sus especies
Temperamento:
enojo que surge.
Rabia: ira que
hierve.
Ira acumulada:
ira que se deja a un lado o se acumula para madurar.
Rencor: ira que
espera una oportunidad de venganza.
Ira que estalla:
ira que se manifiesta de inmediato.
Amor erótico
Amor erótico:
inclinación a apegarse a la belleza.
Anhelo erótico:
deseo por alguien ausente.
Anhelo amistoso:
deseo por la compañía de un amigo ausente.
Afición a placer,
riqueza y estima
Gusto por el
placer: deseo de placeres.
Gusto por la
riqueza: deseo de riqueza.
Gusto por la
estima: deseo por la opinión de otros.
2. Placer
Definición:
Euforia del alma que desobedece a la razón.
Causa: Formarse
una nueva opinión de que existe un bien, ante el cual es apropiado regocijarse.
Subtipos:
Alegría por las
desgracias ajenas.
Autogratificación:
disfrutar de lo inesperado.
Charlatanería:
disfrute del engaño visual.
3. Miedo
Definición:
Evitación que desobedece a la razón.
Causa: Formarse
la opinión de que algo malo se acerca, y la creencia de que vale la pena evitarlo.
Subtipos:
Vacilación: miedo
a una actividad futura.
Angustia: miedo
al fracaso o a la derrota.
Asombro: miedo
ante una impresión inusual.
Vergüenza: miedo
a la pérdida de reputación.
Conmoción: miedo
acompañado de ruido, impulsa a la acción.
Superstición:
miedo a dioses o espíritus.
Pavor: miedo a lo
terrible.
Terror: miedo
basado en razonamiento.
4. Dolor
Definición:
Contracción del alma que desobedece a la razón.
Causa: Formarse
la opinión de que existe un mal, ante el cual es apropiado contraerse.
Subtipos:
Angustia: dolor
por algo bueno que les sucede a otros.
Envidia: dolor
porque otros obtienen lo que uno desea, sin quererlo.
Celos: dolor
porque otro obtiene algo que uno deseaba.
Compasión: dolor
por el sufrimiento de alguien por un daño inmerecido.
Duelo: dolor por
una muerte prematura.
Preocupación:
dolor que se vuelve una carga.
Tristeza: dolor
que produce mutismo.
Molestia: dolor
calculado.
Dolor mental:
dolor arraigado en la persona.
Irritación: dolor
que se agita.
Las virtudes estoicas
El Estoicismo,
describe las virtudes como tipos de conocimiento, no son meras cualidades
morales o acciones repetidas. No es una definición que encaja con Aristóteles,
él definió la virtud como un “hábito óptimo”, los estoicos la consideran más
bien conocimiento. El saber es ética (a grosso modo), por lo cual la causa de
la malicia es la ignorancia.
Citando a
Epícteto:
“¿Qué es eso de ladrones y descuideros? Andan equivocados
respecto a los bienes y los males. Por tanto, ¿hay que enfurecerse con ellos o
compadecerlos? Muéstrales su equivocación y verás cómo se apartan de sus
errores. Pero mientras no lo vean, no tienen nada más importante que su propio
parecer.” (Disertaciones, Libro I; capítulo XVIII)
El Estoicismo,
divide las virtudes de la siguiente forma:
Existen cuatro
virtudes principales, de las cuales dependen todas las demás:
·
Inteligencia
– Se ocupa de los actos apropiados.
·
Autocontrol
o moderación – Se ocupa de los impulsos del hombre.
·
Valentía
o fortaleza – Se ocupa de los actos de resistencia.
·
Justicia
– Se ocupa de la distribución de lo que es debido.
Virtudes subordinadas
A la
Inteligencia
Sensatez de
juicio: conocimiento de qué hacer y cómo hacerlo para actuar con rapidez.
Circunspección:
conocimiento que delimita lo que está en proceso y lo que ya se ha completado.
Astucia:
conocimiento capaz de descubrir el acto apropiado en el momento oportuno.
Sensatez:
conocimiento de lo que es mejor y peor.
Precisión de
miras (acierto): conocimiento para dar en el blanco en cada caso.
Ingenio:
conocimiento para encontrar salidas ante dificultades.
Al
Autocontrol / Moderación
Orden:
conocimiento de cuándo hacer algo y en qué secuencia.
Propiedad:
conocimiento de los movimientos adecuados e inadecuados.
Modestia:
conocimiento capaz de evitar reproches justos.
Autocontrol
(estricto): conocimiento que no rebasa los límites de la razón correcta.
A la
Valentía / Fortaleza
Perseverancia:
conocimiento dispuesto a persistir en decisiones correctas.
Intrepidez:
conocimiento por el cual sabemos que nada es verdaderamente horrible.
Grandeza de
corazón (generosidad): conocimiento que actúa más allá de lo natural, tanto en
asuntos valiosos como inútiles.
Valentía
(estricta): conocimiento que hace al alma invencible.
Laboriosidad:
conocimiento que permite cumplir objetivos sin que el trabajo sea obstáculo.
A la
Justicia
Piedad:
conocimiento del servicio debido a los dioses.
Bondad:
conocimiento que dispone a hacer el bien.
Buena
camaradería: conocimiento de la igualdad en la asociación.
Trato justo: conocimiento
de cómo tratar a los demás sin causar perjuicio.
Los bienes y los indiferentes
De acuerdo al Estoicismo, el único bien, es la virtud. No es que el máximo bien sea la virtud (c. Aristóteles),
la virtud es el único bien, lo demás o
lo que se encuentra en el medio son indiferentes y lo contrario a la virtud es
el vicio. En ese sentido, dice Epícteto:
De lo existente unas cosas son bienes, otras males y otras
indiferentes; bienes son las virtudes y lo que participa de las virtudes;
males, sus contrarios; indiferentes, la riqueza, la salud, la fama.
(Disertaciones, Libro II; capítulo IX)
Menciona también Dídimo:
“El bien es una virtud o algo que participa de ella”
(Epítome, Dídimo)
La dicotomía: Lo que depende y no de nosotros.
Los estoicos dividen
dos cosas fundamentales:
·
Lo
que depende de nosotros.
·
Lo que
no depende de nosotros.
Lo que depende
de nosotros es el albedrío,
el uso correcto de las representaciones y en general: Lo que tenga que ver con
nuestras opiniones. Lo que no depende de nosotros es el cuerpo, la fama,
la hacienda, la familia y en general: Los indiferentes. No es una neglijencia egotista
o egoísta, como si lo demás no importará y deba ser descuidado por nosotros, es
más bien, centrarse en lo que solo el hombre puede tener libertad interior: La
opinión.
En ese sentido,
menciona Epícteto:
“Los dioses
hicieron que dependiese sólo de nosotros lo más poderoso de todo y que dominaba
lo demás: el uso correcto de las representaciones; mientras que lo demás
no depende de nosotros.” (Disertaciones, Libro I; capítulo I)
Los círculos concéntricos.
Los círculos concéntricos
demuestran que la filosofía estoica no es solo una filosofía que trata sobre el
mero cultivo interior. Bajo este concepto encontramos una escala casi idéntica
al del clásico confuciano “Daxue”, donde el sabio empieza por perfeccionarse a
sí mismo, luego pone en orden su familia y así sucesivamente. En consonancia
similar, el filósofo Hierocles, propone que uno empieza por el círculo
más cercano, extendiendose hacia el círculo más lejano:
·
Círculo
más cercano: uno mismo (propia mente y cuerpo).
·
Círculo
siguiente: padres, hermanos, esposa, hijos.
·
Círculos
sucesivos: parientes más lejanos (tías, tíos, etc), comunidad, ciudadanos,
raza, hasta abarcar todo el género humano.
Así, el filósofo
propone una extensión de la virtud gradual:
“Así, pues, en
general, cada uno de nosoros está circunscrito como por muchos círculos; unos
más pequeños, otros más grandes, es decir, unos rodean y otros son rodeados, de
conformidad con las diferentes y desiguales relaciones de unos con otros.” (Fragmentos
de ética, Herocles)
Esta sucesión,
implica ir atrayendo a los más lejanos a un “círculo íntimo”. Es abarcar todo de
forma progresiva, empezando desde los allegados hacia los más extraños.
Así, menciona
Herocles:
“Corresponde, por tanto, al que aprecia a su familia tratara
sus padres y hermanos , a su esposa e hijos, como a uno mismo consecuentemente,
siguiendo la misma analogía, también entre los parientes, tratar a los más
ancianos y ancianas como abuelos o abuelas, tíos o tías; así, a los de la misma
edad como primos, en cambio, a los más jóvenes como a los hijos de los primos.”
(Fragmentos de ética, Herocles)
Sigue en la línea
mencionando:
“Añádase, entonces, que se ha de honrar a los del tercer
círculo de la misma manera que a estos (sc. los del segundo) y, a su vez, a los
parientes, de la misma manera que a estos últimos. Así, al ser mayor la
distancia de los lazos de sangre, se suprimirá en algo la benevolencia;
nosotros, sin embargo, hemos de esforzarnos diligentemente en la asimilación,
pues llegaría a su medida si acortáramos, en virtud de nuestro empeño, la
distancia de la relación respecto a cada persona.” (Fragmentos de ética, Herocles)
Hierocles
reconoce que, de manera natural, la benevolencia se dirige con mayor intensidad
hacia nuestros allegados; no obstante, insiste en que debemos esforzarnos por
extenderla de igual manera a todas las personas. En este punto, su pensamiento
encuentra una clara afinidad con el de Mozi. El filósofo chino, en su obra
principal Amor Universal, proclama la necesidad de considerar “la casa ajena como
la propia casa”. Y en Del Propio Perfeccionamiento introduce un matiz
progresivo muy semejante al de Hierocles, al afirmar:
“Mientras no
hayas logrado intimar con los cercanos, no pretendas arreglarte bien con los
lejanos. Mientras no hayas logrado la adhesión de tus parientes, no trates de
relacionarte con los extraños.” (Mozi, Del propio perfeccionamiento)
De este modo,
tanto Hierocles como Mozi coinciden en que la ética comienza en el círculo
íntimo y familiar, pero debe expandirse progresivamente hacia los demás hasta
abarcar la universalidad. El confucianismo, aunque a primera vista pueda
parecer similar al moísmo o al estoicismo, mantiene una diferencia fundamental:
en esta doctrina la familia conserva un carácter sagrado y constituye el núcleo
moral absoluto. Así lo expresan textos como el Daxue (La Gran Enseñanza) o el
principio de la Piedad Filial (孝, xiào), que sitúan la devoción hacia los padres
como base de toda vida moral y social. En cambio, Mozi y Hierocles, aunque
reconociendo la importancia de los vínculos más cercanos, orientan su
pensamiento hacia una ética de alcance universal, en la que la benevolencia y
el deber no se limitan a la familia, sino que se extienden a toda la humanidad.
La dicotomía: Lo que depende y no de nosotros.
El Aílogos
1.
Filosofía.
Fines y propósitos
El fin de la
ética, es en su conjunto:
·
Un
buen carácter.
·
El
beneficio colectivo y disminución del perjuicio colectivo.
El buen carácter
es:
·
Ausencia
de juicios errados (o pasiones).
·
Vivir
acorde a la naturaleza (o razón).
El beneficio
colectivo es:
·
Orden
tangible: Ausencia de guerras, robo, bandidaje y otros.
·
Beneficio
material: Riqueza y prioridad a la utilidad práctica.
El perjuicio
colectivo es:
·
Desorden
tangible: Guerra, robo, bandidaje y otros.
·
Perjuicio
material: Pobreza y excesos estéticos o materiales.
Argumento de inevitabilidad del amor universal
Esquema lógico
del argumento de Mozi:
1)
Nadie
confía su familia o su reino a quien practica la desunión (別).
2)
Todos
confían en quien practica la unión (兼).
3)
En la
práctica, incluso los que critican la unión terminan eligiéndola.
4)
→ Por
tanto, la unión es necesaria y superior a la desunión.
Este argumento,
altamente retórico y persuasivo, tiene dos matices:
·
Dicotomía:
Solo existe la unión y la desunión.
·
Niega
puntos intermedios: Que la gente elija personas que sólo beneficien a su
círculo cercano, lo cual desde el punto de vista moísta también es parcialidad (別).
Ejemplo: Se puede
confiar la familia a alguien que solo beneficie a los nuestros (parcialidad),
sin que esa persona crea necesariamente en la unión.
Reforcemos pues,
este argumento moísta.
·
Premisa
1 (necesidad de confianza):
Toda cooperación
social exitosa requiere confianza mutua entre los participantes.
·
Premisa
2 (fundamento de la confianza):
La confianza solo
puede mantenerse si hay certeza y seguridad sobre el comportamiento de los
demás.
·
Premisa
3 (origen de certeza y seguridad):
La certeza y
seguridad se generan a partir de personas que practican la unión (兼) y
muestran empatía hacia todos, no solo hacia sus propios intereses.
·
Premisa
4 (coherencia práctica):
Incluso quienes
defienden la desunión (別) confiarán en quienes practican la unión cuando
su seguridad o interés lo requiera.
·
Conclusión
(universal y práctica):
Por tanto, la
unión universal (兼) es necesaria y superior a la desunión (別) para
garantizar confianza, cooperación y bienestar social.
2.
Relatos o parábolas.
1.
Sophozi,
prominante filósofo de la antigüedad, hijo de un padre griego y una madre china,
existió en el siglo 1 después de Cristo. Viajó kilómetros a China, para
profundizar en los textos moístas y regresaba a su ciudad natal, Roma, para
estudiar a los estoicos.

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